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22 2 09 EN PORTADA La cruzada de la flota monolingüe La bandera de enganche del nacionalismo gallego es el idioma. El PSOE de Touriño transige y el BNG de Quintana apenca con sus gastos. Profesores, actores, escritores y políticos hablan de Galicia y sus lenguas TEXTO ANA MARTÍNEZ FOTOS: MIGUEL MUÑIZ n Orro, una aldea coruñesa, nació Manuel Blanco hace, en abril, 88 años. Vivo como los osos polares del zoo, en mi parcelita; en este invierno tan frío solamente salgo para charlar con algún vecino amigo o comprar. Aquí siempre viene una furgoneta a traer el pan y un camión a repartir pescado. Mi sobrina, que es la que va hasta el pueblo, a Noia, es quien se encarga del resto. ¡Nunca me faltan los plátanos! En su casa de dos plantas- que es prestada matiza- -tiene una coqueta gallina que le pone un huevo diario; dos televisores también cedidos, en el dormitorio y la cocina, para enterarse de lo que sucede en el mundo; y esos periódicos que le trae su familia, a través de los que hace un seguimiento de la campaña de los comicios autonómicos. Soltero y sin hijos, este anciano reconoce que donde más lejos ha es- Galicia E Este sexagenario lucense recibió un puñetazo por llevar la bandera española en su móvil tado ha sido en Asturias, trabajando en una mina durante doce meses. Luego caí enfermo y no pude hacer nada más. Cobro una pensión no contributiva relata. Se expresa y piensa en gallego, su lengua materna, y para hablar castellano traduce mentalmente. Apenas fue a la escuela. Tampoco sus cuatro hermanos. Eran otros tiempos, y había que ayudar en las tareas domésticas y cuidar a los animales. Quizás por sus reconocidas limitaciones asiste atónito al conflicto lingüístico presente. No entiendo ni el patriotismo que hace del español una ideología; ni viceversa, cuando sucede al contrario. Sé que es malo en ambos lados y horroroso para nuestra mocedad Su inquietud está apoyada en el desencanto. Después de una sólida y prolongada coexistencia pacífica, el idioma es hoy en la tierra de Valle- Inclán, gallego universal, el arma arrojadiza en las elecciones del uno de marzo y la bandera de enganche del nacionalismo. Ya en 2005, cuando el BNG rubricó el bipartito con el PSOE, pretendía la Consejería de Educación. El aparato federal de Ferraz vetó entonces la ambicionada transacción porque no quería conceder tantas licencias a un partido de máximos. Derrotado en la subasta, el grupo de Anxo Quintana, número dos en el gobierno coaligado, discurrió una vendetta La Secretaría General de Igualdad, dependiente de su Vicepresidencia, urdió la transmutación de guarderías en galescolas y las incorporó en el recién creado Consorcio del Bienestar. Estos centros, para niños de hasta tres años, remedian la conciliación de la vida laboral y familiar con una lexicografía monolingüe. Empezaron a funcionar en 2007, año en el que se aprobó el decreto ley que, como ocurre con el totalizador modelo catalán, consigna el gallego en la enseñanza sin que los padres tengan alternativa ni opción de escoger. Impone un míni- mo de cincuenta horas lectivas en gallego; y, en algunos casos, esta exigencia ha derivado en una erradicación del castellano hasta en un ochenta por ciento de las clases. Chiti Trapero, de Santa María de Oia, rechaza este repliegue. Profesora de Infantil y madre de tres niños, concreta que sus vástagos, en primaria, recibirán en castellano solamente las clases de Educación Física y Alternativa a la Religión, además de Lengua y Literatura Castellana, la única forzosa. Para el bebé, el ofrecimiento es una escuela nacional- socialista cercana, costeada por todos, en la que miman exclusivamente en gallego. Como ella, está indignada la viguesa Gloria Lago, que imparte inglés en un instituto y ostenta la jefatura de Galicia Bilingüe (GB) Este movimiento ciudadano afloró cuando un nutrido equipo, principalmente de padres y docentes preocupados por la legislación imperativa que abocaba al sistema a una inmersión lingüística en galle-