Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
15 2 09 ACTUALIDAD Jemeres Rojos Treinta años después de la tragedia en Camboya, y con Pol Pot muerto desde 1998, un tribunal internacional juzga a los Jemeres Rojos por el exterminio de dos millones de personas POR PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL A PHNOM PENH hum Mang tiene una cita con la historia este martes en Camboya. Después de treinta años, ese día comienza en Phnom Penh, la capital de este pobre país del sureste asiático, el juicio contra el atroz régimen de los Jemeres Rojos, responsable de uno de los mayores genocidios del siglo XX junto al Holocausto nazi y los gulags de Stalin en la extinta Unión Soviética. Entre 1975 y 1979, dos millones de camboyanos- -el 20 por ciento de los siete millones que componían la población entonces- -fueron exterminados en los tristemente famosos campos de la muerte o murieron de hambre en la sanguinaria revolución puesta en marcha por Pol Pot y sus secuaces. Chum Mang, que tiene setenta y ocho años, perdió a su esposa y tres hijos, pero salió con vida de la siniestra prisión de Tuol Sleng, una antigua escuela de Phnom Penh que los Jemeres Rojos convirtieron en centro de detención e interrogatorios y por el que pasaron entre 15.000 y 20.000 personas. Sólo sobrevivieron siete hombres- -de los cuales únicamente quedan tres con vida- -y una mujer, que están llamados a declarar como testigos en las vistas orales fijadas con dos años de retraso por las Cámaras Extraordinarias en los Tribunales de Camboya. Ante este órgano judicial internacional, creado por la ONU y formado por diecisiete juristas cam- Juicio al horror de los campos de la muerte Tras ocho años de guerra civil y una explosiva situación política marcada por la guerra en el vecino Vietnam, los masivos bombardeos norteamericanos en busca de guerrilleros vietnamitas y el golpe de Estado del primer ministro Lon Nol que derrocó al Rey Sihanouk en 1970, la insurgencia comunista de los Jemeres Rojos, apoyada por la China de Mao y el exiliado Monarca, tomó Phnom Penh el 17 de abril de 1975. Los recibimos como héroes porque iban a traer la paz, pero a las tres horas ordenaron con altavoces que abandonáramos la capi- C boyanos y doce extranjeros, testificará Chum Mang. Después de que Pol Pot, el Hermano Número 1 muriera en libertad en 1998, el anciano pensaba que jamás iba a ver en el banquillo a los responsables del horror en que quedó sumido su país hace tres décadas. No pararon de pegarme mientras me preguntaban si pertenecía a la CIA o al KGB indica Chum Mang, quien ni siquiera sabía lo que significaban aquellas siglas La represión afectó incluso a aquellos que hablaban algún idioma extranjero o que, por razones tan peregrinas como tener gafas, parecían más ilustrados Retratos de las víctimas en el actual Museo del Genocidio