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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE ños desde Radio Madrid, programa en el que Tip debutó creando a Don Poeto Primavero de Quintillas. En Radio Madrid conoció la popularidad y también al que había de ser su compañero dentro de una aventura cómica que se llamaría Tip y Top Joaquín Portillo Flores. Juntos formaron un dúo inolvidable para los radioyentes: seis programas semanales, tres de ellos con público, con títulos como La vida zaragatera Apunta nene o Fustigaciones anhídricas El dúo continuó actuando hasta 1961, año en que se separa, y Tip comienza a actuar en solitario, ahora en el recién nacido medio televisivo en el programa Los Zapatiestas Ya en 1967 decidió formar pareja con José Luis Coll, naciendo así un nuevo dúo: Tip y Coll debutando en el hotel Aranzazu de Bilbao. Su humor cáustico y surrealista, sus parodias que resaltaban aspectos de la realidad cotidiana, sus trajes, siempre negros con bombín y chistera uniforme de trabajo fruto del papel que interpretaron en la película La garbanza negra, que en paz descanse pasaron a formar parte del imaginario particular de toda una generación de españoles. Sus actuaciones en radio, teatros y salas de fiesta se multiplicaban, pero fue la televisión, donde presentaron desde 1969 Galas del sábado la que les dio la popularidad que han mantenido hasta hoy día. Compatibilizaron su trabajo televisivo con una extensa carrera en el cine, donde llegaron a intervenir en más de quince películas, y con su espectáculo en la madrileña sala Top- less donde actuaron durante ocho años. Ya en los años 80 Tip y Coll participaron en la tertulia de Luis del Olmo en las emisoras COPE y Onda Cero, y también en Tele 5, en la tertulia satírica Este país necesita un repaso que dirigía el propio Coll. En una entrevista que concedió en 1992, Sánchez Polack anunció la disolución de la pareja. El 13 de mayo de 1994 le fue concedida la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. La anécdota del día no podía faltar y Tip agradeció al ministro Griñán la distinción afirmando que no sabía que había trabajado tanto. El señor ministro- -concluyó el cómico- -me parece una persona muy inteligente También destaca su labor literaria, en la que sobresalen sus libros Santos varones Cantares del Mío Tip El libro de Tip y Coll y Tipicoll spanish escritos con su pareja cómica, así como Treinta santos varones y una gamba HASTA LUEGO ¡Que tenemos que hablar de tantas cosas, compañero del alma, compañero... Te has ido, Luis. Te has ido repentina y definitivamente. Y esta broma sí que no te la perdono. Porque es la última. Me he reído tanto contigo... Lo he pasado tan bien contigo. ¡He sufrido tanto contigo! ¡Te he visto sufrir tanto conmigo! Quiero decir, has sufrido tanto, estando yo contigo... Cerca de cuarenta años sentándonos en las sillas metálicas de Recoletos, viendo pasar coches que no eran nuestros. Y preguntándonos qué no teníamos nosotros para no poder tener algún coche como aquellos que veíamos pasar. Y luego nos íbamos a una oficina donde tú tenías un amigo que nos daba dos pesetas para poder volver al centro, desde Ventas, en el Metro. Para luego, a las dos, ver quién nos invitaba a comer, de los amigos que teníamos en Radio Madrid. Ahora no puedo pensar, Luis. Mi cerebro es un torbellino de imágenes confusas. Se me acerca, casi a comerme, un señor alto, con sombrero de copa, gafas y bigote, y al que parecía faltarle un diente de los del centro. Recuerdo el día que empeñamos un Espasa abreviado tuyo- -yo no tenía ni eso- por 700 pesetas, nuestro alivio para tres o cuatro días, en tanto me esperabas en la tasca de enfrente, fumándote un hermoso puro habano. Recuerdo, Luis, nuestros viajes por carretera, tren o aeroplano. Nuestro público, a veces ingobernables, a los que tú tan cariñosamente les llamabas bestias y luego aplaudían con rompimiento de tarsos y metatarsosos. JOSÉ LUIS COLL