Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA En el año del Buey POR EDUARDO SAN MARTÍN einte millones de parados de un tirón. Esas son las cifras de la desaceleración de la economía china, tan apabullantes en las vacas gordas como en las vacas flacas. Y esa cifra- -la de los veinte millones de parados- -corresponde únicamente a los emigrantes del medio rural que en los últimos años acudieron al panal de rica miel del asombroso crecimiento de la economía de su país. Faltan por contar- -y para los estándares chinos podrían ser algunos millones más- -los que se han quedado sin trabajo pero han preferido permanecer en las ciudades a la espera de las migajas que caigan del fenecido banquete del boom económico. Por estas fechas del nuevo año lunar chino, decenas de millones de trabajadores abandonan sus trabajos en la ciudad para regresar a sus pueblos a pasar unos escasos días de vacaciones con la familia originaria. Muchos de ellos ya no tendrán trabajo al que regresar. Las cifras del declive chino son apabullantes. El PIB, que creció durante 2007 a una tasa del 13 por ciento, V apenas ha experimentado una ligera subida en el último trimestre de 2008, medido en términos anuales. La producción industrial, impulsora del milagro durante las últimas décadas, ha caído por sexto mes consecutivo. Las exportaciones, el motor del superavit fiscal del país, ha descendido casi un tres por ciento en diciembre respecto del mismo mes del año anterior, y las importaciones han caído un 20 por ciento en el mismo mes. Esta última cifra, que en situaciones normales sería celebrada en términos de balanza comercial, pone de relieve, por el contrario, la atonía de la demanda interior, la única que podría mantener activa la economía china cuando la demanda exterior se está hundiendo literalmente. Y las perspectivas para los próximos meses no son más halagüeñas. La naturaleza del desempleo en China, la mayor parte del cual, como hemos visto, afecta a trabajadores emigrados del medio rural, sugiere la posibilidad de problemas de desequilibrios demográficos con un potencial conflictivo bastante acusado. Esos millones de trabajadores que han perdido su empleo en las ciudades no los van a encontrar en sus aldeas. Aunque en comparación con los registros occidentales la población rural en China sigue siendo muy alta, su aportación a la riqueza total del país se acerca a los parámetros de otros países avanzados. Los graves problemas de la economía del gigante asiático pueden provocar algún consuelo a quien pretenda aliviar las heridas propias con los males ajenos. El problema es que la economía china es también nuestra economía. Sus ahorros financiaron la fiesta que nos montamos en occidente. Y muchos siguen contando con sus ahorros, y con los de otras economías de Asia y del Golfo, para sacarnos del atolladero. Este año chino es el del Buey. No sé lo que ello significa. Pero quedémonos con el nombre para recordarlo en el futuro. Para bien, o para mal. de la marcha atrás de la desglobalización, de acuerdo con la expresión evocada al efecto por un analista británico. Las llamadas al patriotismo económico hacen furor, aunque algunos las ha atemperado en los últimos tiempos para disimular; el comercio mundial apenas crecerá este año, de acuerdo con las previsiones del FMI; y empiezan a sonar voces en favor de un nacionalismo financiero A este paso, Davos volverá a quedar para la cura de tuberculosos creados por el genio literario. Periodistas en nómina A Davos y la marcha atrás avos representaba la celebración anual de la globalización. Líderes políticos, grandes hombres de empresa, magos de la finanzas y hasta algún famoso, invitado como telonero de lujo, se daban cita al pie de la montaña de Thomas Mann para verificar los progresos de una economía universalizada cuya expansión no parecía conocer límites. Este año, Davos podría haber sido el escenario D lo largo de la campaña electoral, y aún después, el stablishment republicano acusó a los periodistas de los más importantes medios de información norteamericanos de haber favorecido la causa del hoy presidente Barack Obama. El propio John McCain verbalizó esa queja en algún momento, aunque luego no insistió demasiado. Era nadar contra corriente. Puede que no exista una correlación entre ambos hechos, pero está llamando la atención el número de periodistas conocidos que empieza a ocupar puestos de responsabilidad en la nueva administración. Y quien lo revela es The New York Times, uno de los medios que con mayor entusiasmo apoyó a Obama. www. abc. es blogs san- martin