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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Estaba en Nueva York porque formaba parte de la misión de Irán en Naciones Unidas. Todos nos esperábamos un cambio de régimen porque la dictadura del Sha era insostenible. Por eso abrazamos la revolución. Volví a Teherán y me dieron un buen puesto en el ministerio de Asuntos Exteriores, pero en menos de dos años pedí la jubilación y comencé mi carrera académica. No fui víctima de la purga, me quité del medio antes de que ellos me echaran. La toma de la embajada norteamericana y la guerra con Irak terminaron por hacer a los grupos religiosos dueños de todo. Les dieron motivos para justificar todas sus medidas. No se cumplieron nuestras expectativas, aquella revolución no trajo la democracia soñada. Treinta años después, como le ha pasado a Estados Unidos, necesitamos un cambio que haga a la gente recuperar la esperanza. Ahora nos queda trabajar desde dentro para intentar mejorar el sistema. Por eso es importante que los fundamentalistas no vuelvan a hacerse con el poder en las próximas elecciones. Irán se sostiene sobre dos pilares fundamentales, el islam y el interés nacional. Por ahora se ha priorizado el islam por encima de todo y vemos como los dirigentes actuales están cada día más apartados de un pueblo con el que apenas cuentan. He estados dos años sin poder salir del país, he tenido que comparecer varias veces ante la Justicia por mis tesis reformistas, pero ya, a mi edad, no tengo miedo a decir lo que pienso. Espero a las próximas elecciones sin perder la esperanza y creo que una candidatura fuerte reformista puede animar de nuevo a la gente a votar para acabar con estos cuatro años de fundamentalismo. Es hora de replantearse las relaciones con Occidente, pero me da miedo que sea demasiado tarde y que la indiferencia se haya apoderado de los ciudadanos Moqtada Arab Mazar, basiyí luchador islámico: Occidente e incluso una parte de la sociedad iraní nos tienen miedo cas que al resto de la sociedad y dentro de la fuerte emigración provocada por la inestabilidad revolucionaria del comienzo buena parte de los judíos salieron hacia Estados Unidos y Europa. Menos de cien judíos iraníes han emigrado a Israel en estos treinta años Moqtada Arab Mazar Líder universitario basiyí Perdí la oportunidad de ver al Imán en persona Moqtada es uno de esos jóvenes ciegamente entregados a preservar el legado de Jomeini. De manera absoluta e incondicional. Un basiyí es quien vela por el cumplimiento de las enseñanzas que nos dejó el imán Jomeini y trata de expandir esa enseñanza por el mundo. Tengo veintidós años y lamento profundamente no haber estado presente durante aquellos gloriosos días de 1979, porque perdí la oportunidad de ver al imán en persona. Pero me siento orgulloso del trabajo que hago para conservar su memoria y su espíritu revolucionario. Un espíritu que he heredado de mis padres, ambos tomaron parte activa en las protestas, mi madre volvió incluso del extranjero para poner su granito de arena. Formaban parte de organizaciones islámicas y yo, hace dos años, decidí seguir sus pasos enrolándome en el basij. Somos más de veinte millones de basij, de los catorce años hasta la muerte, y estamos dispuestos a dar nuestras vidas por este país como ya demostramos hace unas semanas cuando más de setenta mil nos apuntamos en una lista para (Pasa a la página siguiente) Siamak Mara- Sedq, parlamentario judío iraní: Mi futuro está aquí pero debe quedar claro que aquella no fue una revolución exclusivamente musulmana, todos los iraníes nos echamos a la calle y si fue la opción islámica la que triunfó fue porque se trata de una parte muy importante de nuestra historia y porque la mayoría de la población quería que los valores islámicos se impusieran sobre los valores occidentales promocionados por el Sha. Fue un éxito rotundo, en pocos meses dejamos de ser una marioneta de Estados Unidos y logramos la independencia. Dentro de este sistema los judíos, junto a los zoroastrianos y cristianos, gozamos de libertad de credo e incluso tenemos representación parlamentaria. Rezamos en hebreo, pero pensamos en farsi, somos parte de este país, de esta revolución y queremos morir en este lugar donde el pueblo judío vive desde hace 2.700 años. Que nadie piense que Irán es un país antisemita, ni mucho menos, la República Islámica se opone al sionismo, como nosotros. Pensamos que el hecho de haber sido víctimas de un Holocausto no da carta blanca a los judíos de Israel para hacer lo propio con los palestinos. Nos movilizamos en contra de la masacre de Gaza como el resto del país, pero también llevamos la contraria abiertamente a la política negacionista de Mahmoud Ahmadineyad. Lo que debe quedar claro es que se trata del punto de vista personal del presidente, no de la política oficial del Gobierno. Mi futuro está aquí, es cierto que somos tres veces menos que en 1979, pero como he dicho al comienzo, nos afectan las mismas dinámi- Siamak Mara- Sedq Representante judío en el Parlamento No fue una revolución sólo musulmana, todos nos echamos a la calle Irán es un país de importantes minorías, entre ellas la judía. El número de hebreos se ha reducido sustancialmente desde 1979. Pero aún queda una minoría hebrea que opta por compartir los objetivos del régimen islámico. Así nos lo explica Siamak: En el régimen anterior había cientos de presos políticos judíos, así que nuestra comunidad tomó parte en las protestas, al igual que el resto de iraníes. Hice todo lo que un chico de trece años podía hacer,