Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
1 2 09 LA ENTREVISTA Stella Rimington EX DIRECTORA GENERAL DE LOS SERVICIOS SECRETOS BRITÁNICOS MI 5 Y ESCRITORA Tenemos tantos espías rusos como en la guerra fría POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: ERNESTO AGUDO ntre 1992 y 1996 fue la primera mujer en dirigir el MI 5, agencia de inteligencia interior británica. de donde se jubiló hace trece años tras casi treinta de servicio al Gobierno de Su Graciosa Majestad. Desde entonces, Stella Rimington (Londres, 1935) mueve a sus espías entre las hojas de los libros. En La invisible (Ediciones B) que se publica ahora en España, su alter ego literario, Lyz Carlyle, se enfrenta a la amenaza del terrorismo islámico. Alta, delgada, vestida con una falda gris de espiguilla y un suéter malva, nada destaca, y así pasa desapercibida junto a los ascensores de este hotel de la calle Goya de Madrid donde nos hemos citado. Es la estrella del disimulo y la seducción, la dama que ante un foro de empresarios eminentemente masculino comienza su disertación con un guiño de ingenuidad: A mediados de los sesenta- -y sin perder la sonrisa- -decidí que mi vida como esposa de un diplomático en Nueva Delhi era muy aburrida y me apunté al MI 5 Y sin más alharacas, la dama que lo sabía todo, se los metía en el bolsillo. E La jefa de Bond -Habla del personaje de Judy Dench. Cuando M se convirtió en una mujer me sentí muy halagada porque sucedió poco después de mi nombramiento como directora general del MI 5 y en su primera película se parecía mucho a mí. Además, M dejó de ser el personaje gris que era cuando se trataba de un hombre y pasó a ser uno más relevante, en primera línea, y que se encargaba de todo. Eso me encantó. Ahora hay otra serie sobre el MI 5, que en España se titula Doble identidad y que a la gente en el Reino Unido le gusta mucho, pero que es tan irreal... En los episodios sólo salen tres personas y ellos solitos salvan a la nación cada semana con una violencia inaudita. Jonathan Evans, el director del MI 5, ha dicho al respecto que la agencia ni mata ni orquesta crímenes, y es verdad. La protagonista de mi novela, Lyz Carlyle, choca contra esa imagen mentirosa del agente secreto de las películas, y aunque le he puesto acción y dramatismo, porque sino sería un rollo que no lo leería nadie, ya ve que no ordena ningún asesinato, aunque haya sangre -Si como ha dicho, Bond es un vejete anacrónico ¿qué es M su jefa? -A usted tampoco le tocaron momentos sencillos con Margaret Thatcher en el poder y las huelgas de mineros en las que el MI 5 fue decisivo. alcance de tu mano. Hacia el final del periodo del IRA, cuando sus actividades agonizaban, estaban muy infiltrados por nosotros, sabíamos quiénes eran, dónde estaban, cuáles eran sus objetivos y, lo más importante, sabíamos que lo que querían en último extremo era escapar, que no eran suicidas. Por eso es tan complicado impedir ataques terroristas que no tienen límite, ya que nos ponen en una posición muy comprometida a la hora de prevenir sus acciones y conocer sus objetivos. Dicho todo esto, creo que mis antiguos colegas y los de otros servicios de inteligencia de países europeos empiezan a entender la naturaleza del terrorismo contra el que combaten. El mismo Evans, director del MI 5, ha declarado que en los últimos años el trabajo de inteligencia ha impedido algunos ataques, deteniendo a muchas personas y llevándolas ante los tribunales. -Efectivamente, eran otros tiempos. Ahora los periodistas son invitados a Thames House, sede del MI 5. ¿Los espías de hoy son menos secretos? -En un país democrático debe existir un equilibrio entre lo que una organización secreta puede revelar y lo que no. Se trata de un ejercicio que se realiza todo el tiempo. Yo fui la primera directora general -Habla de la gran amenaza de la invisibilidad, precisamente el objetivo de cualquier espía. -La amenaza invisible que yo trato es la que procede de la comunidad étnica principal del país, ya que cuando se trata de terrorismo islámico se piensa primero en los grupos étnicos musulmanes; sin embargo, lo interesante de mi novela, es que la persona que organiza todo el entramado de actos terroristas es igual que nosotras, la que menos te esperas que lo sea. -Antes de la amenaza islámica usted vivió el terrorismo del IRA donde el aspecto tampoco daba pistas. Le tocó infiltrar espías. ¿Fue más fácil que el control al ejército de Bin Laden? -Habla de la guerra fría y hay que entender que una de las maneras que tenía la Unión Soviética y sus satélites para minar las democracias occidentales era la de infiltrarse en grupos de presión de todo tipo. En aquel momento, la huelga de mineros se había declarado como una forma de derribar un Gobierno elegido democráticamente y los líderes de esa huelga recibían apoyos de fuentes externas al país, sobre todo de la Unión Soviética. Nuestro trabajo (entonces Rimington era la responsable de antisubversión) consistía en identificar de qué forma actuaban dentro de la huelga y, evidentemente, impedir que tuvieran éxito. -No tiene nada de fácil ocuparse del terrorismo en general, pero digamos que es cierto que cuando se trata de una amenaza interna es más sencillo porque, en primer lugar, se sabe mejor lo que quieren y, por tanto, se conocen mejor sus posibles objetivos, y, además, porque es más fácil infiltrar estas fuerzas terroristas locales, ya que están al La Unión Soviética buscaba minar las democracias occidentales infiltrándose en los grupos de presión y eso fue lo que hizo con la huelga de mineros declarada contra Thatcher En el caso del 11- S había información de que se tramaba un plan importante, pero los servicios de seguridad e inteligencia americanos no se coordinaron correctamente