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1 2 09 FIRMAS Tribus de Davos uedó definido el hombre de Davos como contraposición del hombre de la calle. Es la superclase, la nueva elite global. Este año, aparecen China y Rusia para sacar ventaja de la recesión atribuyéndola a Washington, aunque ni ellos se salvan de la crisis. China tiene 180 millones de usuarios on line en un régimen que no ha dudado en censurar los servidores informáticos. El primer ministro chino, Wen Jiabao, acude a Davos para dar lecciones de optimismo. Mano a mano con Putin, le hace la zancadilla al dólar. Entre bambalinas, Obama quiere que China revalúe el yen y Rusia ve bajar sus ingresos por petróleo. Hablaremos mucho de proteccionismo. Lo cierto es que el candidato Obama ya había dado a entender sus proclividades proteccionistas, en parte por su vinculación con el sindicalismo. Entramos en un año que pasará por la peor situación económica de los últimos sesenta años. Starbucks decide cerrar trescientos cafés en los Estados Unidos. En seis meses, iconos de la nueva economía como Yahoo Microsoft Google o Apple han perdido en promedio un 40 por ciento de su valor en Bolsa. Todo son preguntas para usted Q El menú de las damas En las cloacas y los dossiers aletea un híbrido de picaresca, resentimiento, lucro delictivo, infamia y despecho (Antonio Maura) I. GIL LA SEMANA EN UN BLOC Dossier a la vista bservar la vida política te lleva a saber algún día cómo se construye un dossier para destruir a alguien. Los bajos instintos y la insidia cerebral se aúnan para hacer un dossier incluso a partir de la nada. Lo importante es que circule y que cunda su interés entre quienes le deben algún favor al promotor del dossier. Esto activa el circuito mediático, hoy ampliado al infinito por los mil millones de usuarios que acaba de computar internet. Do ut des o, directamente, tú me rascas y yo te rasco Todo vale para aliñar un dossier: cada cocinero tiene su salsa, pero la fórmula eterna consiste en combinar sexo, poder y dinero. Con drástica repugnancia, Antonio Maura hablaba de quienes se dedican a poner la turbina en la cloaca Componen un híbrido de picaresca, resentimiento, lucro delictivo, infamia y despecho. Están al servicio de cualquiera, por encargo cobrado en metálico. Coinciden en un puti- club con chicas de países del Este. O VALENTÍ PUIG Palabra de Rajoy E l maremoto madrileño de espías y tácticas de dossier apa- ga el efecto del discurso de Mariano Rajoy el pasado domingo. Ese discurso tenía el interés de un nuevo tono, mejor letra, con música de ritmo más sintético. Aparecían perfiles humanos. Era otro modo de decir lo que son los principios y fundamentos del centro- derecha. Pero eso es la política: el fragor del oleaje acalla la palabra, del mismo modo que la crispación suele silenciar la mesura. Más allá del nuevo discurso, se especula sobre la resistencia que tenga Rajoy. En ocasiones, su tempo demuestra ser el acertado, pero el entreacto favorece la incertidumbre. Parece ahora que Rajoy se haya resguardado de la tormenta para pasarle el escáner a los embates y ver que consistencia tienen. Es que a veces la política urdida en Madrid- -ciudad que como capital cambia de efervescencias y bulos de un día para otro- -no tiene en consideración hasta qué punto la volubilidad incomoda en el conjunto de España y lo prueba el castigo sistemático que han tenido desde la transición los partidos inestables. Quizás no se atienda en los mentideros de la Corte y Villa, pero en toda España los votantes de centro- derecha captan a Rajoy cuando pide que todo el PP se eleve por encima de su ombligo eliciosa estampa de dos viejas amigas que almuerzan juntas y repasan los retazos del mundo. Botas de ante, jersey de cuello alto, un broche fino. Esa complicidad inteligente suele irritar a los hombres. Tan vanidosos por naturaleza, creerán que ellas están hablando de ellos. No entenderían que ellas hablasen, sobre todo, de ellas. Se las ve en el punto de la vida adulta en que uno se hace más tolerante y no prejuzga tanto. Con los hijos en la universidad y el marido haciendo pilates pueden ya describir la familia como una remota constelación a la que se tiene afecto, por contraste con lo que fue la larga batalla por mantener la cohesión de esa familia y reforzar los contrafuertes de un matrimonio. Es como si hubiesen ganado una guerra incruenta. A los postres, se dejarán tentar coquetamente por una sopa de chocolate blanco. Un día es un día. D Espías o exhibicionistas N os cruzamos con un tipo con gabardina- trinchera y no podemos distinguir si es un espía camino del despacho o un exhibicionista buscando la puerta de un colegio. Quizás sea un tercer hombre sin glamour traficando con productos tóxicos. ¿Hasta dónde llegan el complot y la conspiración? Ya se sabe que muchas teorías de la conspiración resultaron tener un desenlace de chapuza. vpuig abc. es