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1 2 09 EN PORTADA La nevada caída sobre Madrid el pasado 9 de enero abrió la veda contra los meteorólogos. En la imagen, problemas circulatorios en la Nacional IV Meteorólogos POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO i la borrasca cambió de una forma impredecible no lo pueden predecir. Pero si no lo predicen los que lo tienen que predecir, ¿cómo piensan ustedes que lo vamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción? El ya mítico trabalenguas de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, encierra una gran verdad después de ser estudiado minuciosamente: la meteorología es una ciencia inexacta. Si bien los expertos que se ganan la vida con ello no están dispuestos a pagar los platos rotos por la reciente ciclogénesis explosiva Rubalcaba ya les lanzó un dardo envenenado tras la nevada que colapsó Madrid el pasado 9 de enero, y con el temporal de viento que sacudió más tarde la Península Ibérica volvió a acusarles de que sus advertencias En el ojo del huracán S se habían quedado cortas Ángel Rivera, que fue jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (antes Instituto Nacional de Meteorología) y actualmente oficia como portavoz, declaraba esta semana a ABC que estamos dispuestos a que nos hagan una auditoría, porque hemos actuado bien Lo cierto es que no da abasto. El tiempo siempre es noticia y tema recurrente de conversación en ascensores, aunque sea una perogrullada que en verano haga calor y en invierno frío, pero no los meteorólogos, encerrados con sus ordenadores e instrumentos de medición y entretenidos con complicadas ecuaciones matemáticas. En alguna Semana Santa o puente festivo han saltado al candelero, señalados por un indignado sector hotelero que se siente perjudicado por sus augurios; sin embargo, la reacción del ministro del Interior les ha sorprendido. Semanas de pasión bromea Rivera, que ha sido testigo de la evolución de esta ciencia desde los tiempos del modelo sinóptico, que se utilizaba cuando Mariano Medina era el referente mediático, hasta la irrupción de los modelos numéricos. Antes, el meteorólogo estudiaba las observaciones y establecía los modelos conceptuales de frentes, de borrascas... y elaboraba una sinopsis. A partir de ésta aplicaba sus reglas y hacía un mapa para las siguientes veinticuatro o treinta y seis horas explica Rivera. Ahora se trata de realizar simulaciones matemáticas de la naturaleza. Lo primero que se hace es recabar información en todo el mundo, incluyendo aquella que se recoge desde los aviones comerciales. Un satélite no envía fotografías, sino datos. Es preciso asimilar bien ese caudal, porque si un modelo matemático parte de un análisis deficiente, mal asunto. Después de la recogida, el ordenador o bien el experto- -hay 120 pre-