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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Bajo estas líneas, la plaza de Ceske Budejovice convertida en pista de patinaje. A la derecha, el perfil de cuento de Cesky Krumlov ALEMANIA Liberec POLONIA Praga Pizen Kolín Ostrava Brno Cesky Krumlov 0 Km 100 AUSTRIA N Pistas Dónde Dormir: Hotel Ruze. Antiguo monasterio y universidad jesuitas del s. XVI, hoy es un espléndido hotel de cinco estrellas, con vistas al río Vltava. www. krumlovhotels. cz ruze Telf. 00420 233 920 118 Dónde Comer: Taberna Satlava. Cocina medieval en un acogedor ambiente. www. satlava. cz Visitas: El Museo Regional navega por la historia de Cesky Krumlov desde su prehistoria hasta finales del siglo XIX. www. muzeumckrumlov. cz Destilería de cerveza Eggenberg: Pivovar Eggenberg, a. s. Información: www. CzechTourism. com gedoras tabernas por las que se escapan aromas deliciosos y sus interesantes museos. Cesky Krumlov es una pequeña ciudad, pero ofrece una amplia oferta histórica, cultural y natural. Así lo percibió la revista del National Geographic que incluyó a la localidad entre los veinte lugares con más encanto del mundo. La ciudad celebra este año el 700 aniversario de su fundación por Jindrich I, de la poderosa dinastía Rosenberg. Tras los Rosenberg, varias otras familias aristocráticas vivieron y deambularon por el castillo, como los Eggenberg y los Schwarzenberg, que dejaron su huella arquitectónica y artística en la fortaleza y palacio, en el que se combinan con naturalidad el gótico, el renacimiento y el barroco que atravesaron su historia y que hoy se reflejan en corredores, salas de espejos, salón de máscaras y en la torre más hermosa de Bohemia, la Torre Roja, que domina la ciudad. Su por- te es renacentista, sus hornacinas y alféizares son simulados, puros trampantojos, y allá en su cima, entre pequeños torreones, se divisa la vista más espectacular de la ciudad: el meandro del Vlatava, las iglesias de San Vito y San Justo y el barrio de Latrán, el más antiguo de la urbe. Junto a la fortaleza está el teatro circular al aire libre, donde se celebran óperas, conciertos y ballets. Y para descansar entre tanto monumento, no olvidemos que la ciudad es también famosa por la fabricación de algunas de las cervezas con más solera de Bohemia. Tras abandonar el túnel del tiempo que supone la visita al castillo, nada más reconfortante que una jarra de la dorada Eggenberg en alguna de las tabernas de la calle Parkan por las que corre la cerveza y se degustan platos contundentes de caza, pesca o de un cochinillo asado sin prisas. Las mesas de madera de pino son para compartir en- Y para descansar entre tanto monumento, no olvidemos que la ciudad es también famosa por la fabricación de algunas de las cervezas con más solera de Bohemia tre varios comensales. En sus bancos se sienta el primero que llega y, tras un par de cañitas checas, es fácil que acabemos entonando algún canto nacional al son del acordeón. A los músicos que amenizan la calle no les importa en absoluto la lengua, el desacompasado ritmo o el desafinado del espontáneo. Desde el puente de madera Lazebnick se puede contemplar cómo el sol rosa del invierno se posa sobre las aguas del Vlatava y le da al castillo un aire aún más irreal. Una luz dorada irradia de los muros de la fortaleza iluminando el río, el molino de madera y el barrio Latrán. Y en los escaparates del Museo de Marionetas, los muñecos de madera nos devuelven la mirada e invitan a penetrar en su santuario, donde parecen cobrar vida al representar la historia de su arte, los ciclos de la vida y la presencia del bien y del mal en este mundo. Veremos a un esqueleto vestido de novia codeándose con un entrañable demonio. Los trajes y atuendos de las marionetas de la era comunista están confeccionados con minuciosidad asombrosa. Y algunas de las escenas cotidianas que escenifican parece que las estuviéramos viendo en la propia calle, de tan reales que son. Tras este titiritero mundo, conviene acercarse a visitar la galería del pintor austriaco Egon Schiele, artista que escandalizó a la sociedad de su época con sus obras cargadas de soledad y erotismo, muy ligado a la localidad bohemia de Cescy Krumlov, donde nació su madre, y a la que él siempre regresaba tras sus viajes. De vuelta al hotel, a la luz cadenciosa de los farolillos aparecen detalles que a primera vista pasaron desapercibidos: un cartel antiguo, un farol especial, las pinturas de las fachadas, un luminoso anunciando cerveza. Y, quién sabe, incluso puede que topemos con el fantasma más popular de la ciudad, el fantasma Perchta, con sus guantes negros para los días aciagos y blancos para los alegres. ABC