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25 1 09 HORIZONTES Cesky Krumlov Bohemios, espectros y señores En Bohemia del Sur, en Cesky Krumlov y alrededores, hay palaciegos castillos fundados por la más rancia aristocracia, iglesias barrocas, calles que parecen escenario de una mágica fábula, museos de marionetas y un fantasma que se hace el encontradizo, unos días con guantes negros y otros, con guantes blancos TEXTO Y FOTOS; MANENA MUNAR a Boheme Al pronunciar sus letras el aire se tiñe del romanticismo y de la penuria que este vocablo entraña; artistas incomprendidos, aristócratas venidos a menos, un cierto desdén por lo establecido y un gran amor por la vida. Y sin duda, Praga es el reino de la Bohemia se siente en sus piedras y se adivina en el gesto displicente de su gente. Pero hay otra Bohemia más allá de Praga, tan bella y sugerente como su capital. De viaje por Bohemia del Sur, las sorpresas se suceden. El castillo de Karlstejn que se alza imponente dominando la llanura, los ríos Moldava y Vltava, presentándose sin previo aviso en un recodo del camino, el pueblecito barroco de Hluboka con el espectacular castillo que servía de residencia de caza a los Schwarzenberg y cuyo L anexo se ha convertido en un hotel de lujo, la mítica taberna del Buen soldado Sveik honrando la memoria del personaje nacido de la pluma de Jaroslav Hasek que pasó a la gloria por carecer de ella, o la hermosa plaza de Ceske Budejovice convertida en pista de patinaje por la que se deslizan niños y mayores que con sus alegres ropajes invernales dan un toque de color al cielo plomizo y al suelo de hielo y nieve. La colonización de Bohemia del Sur data de los siglos XI y XII y en ella tuvieron un papel primordial la familia de los Vitek secundados por las dinastías de los Rosenberg, Eggenberg y Shwarzenberg, que aquí se instalaron procedentes de Baviera y Austria. Aquí construyeron unos bellos pueblos de perfiles barrocos. Aquí levantaron fábricas de la bebida nacional, la cerve- za, cuya fama viajaría por el mundo entero. Y aquí se formaron legendarios vidrieros que, tras el descubrimiento de ese característico cristal opaco negro y rojo, convirtieron a la ciudad en un reducto de artistas y alquimistas. Poca industria hubo y hay en el sur de Bohemia, lo que contribuye a que sus pueblos permanezcan impecables y su estampa se asemeje a la de los cuentos infantiles. Semejanza notoria en Cesky Krumlov. Tejados de teja roja y pizarra por los que se escurre la nieve, cúpulas panzudas del barroco predominante, la curva sinuosa del río Vltava que envuelve al pueblo en su meandro y la imponente presencia de la Torre Roja del Castillo fijan la estampa de la fábula. Ya capturados por su fuerte presencia, pero con más calma, descubrimos poco a poco los otros encantos de la ciudad: las fachadas decoradas con imaginativos diseños y pintadas de vivos colores, las aco-