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25 1 09 ACTUALIDAD Marruecos Llegaron a Marruecos antes que los árabes. Hoy conforman una comunidad única en el mundo, aunque en retroceso e integrada por poco más de 5.000 personas, si bien algunas de ellas siguen siendo muy poderosas TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL EN RABAT Donde los judíos todavía influyen R achid responde al timbre despacio pero sin demora. Abre la cancela de hierro y deja pasar al periodista. ¿Viene usted a buscar a algún familiar? No. No es esa la razón, pero el hombre acompaña al reportero entre el mar de tumbas mientras su mujer, encorvada como una alcayata, lava verduras y tiende ropa delante de su casucha, con los muertos en el umbral. Apoyado en su bastón, que también emplea de puntero cada vez que explica algo, Rachid habla de ilustres personajes con los que lleva conviviendo medio siglo, el tiempo que lleva guardando uno de los dos camposantos judíos de Rabat. ¿Musulmán? Claro que soy musulmán. No pasa nada contesta con el sol del atardecer. La que hoy es tierra dominada por árabes musulmanes fue hace siglos asiento, entre otros, de judíos de tribus bereberes. Y muchas de las familias con solera magrebí descienden de los judíos expulsados de España a finales del siglo XV La mayoría de ellos sobrevivie. ron en una sociedad rural, aunque muchos se integraron en núcleos urbanos como banqueros, cambistas, comerciantes, artesanos, músicos o escritores. Muy pocos eran los llamados a la corte del sultán como consejeros o emisarios para misiones en el extranjero, aunque esa cercanía al poder de una selecta elite se mantiene hasta hoy. La presencia de hebreos era tan habitual que cuando el viajero francés Charles de Foucauld emprendió en 1883 una aventura por el Marruecos más hostil al sultán lo hizo disfrazado de judío y acompañado por un rabino. Las guerras, las conversiones obligadas, el colonialismo o las oleadas migratorias, sobre todo desde el nacimiento del estado israelí en 1948, no han podido con ellos. A mediados del siglo pasado había comunidades judías por prácticamente todo el mundo árabe excepto en Arabia Saudí, aunque la más importante era la marroquí, integrada por unas 270.000 personas. Unos 90.000 partieron entre 1949 y 1956, año de la independencia de Marruecos, primer movimiento migratorio masivo del siglo XX. No fueron ajenos a esta operación los enviados israelíes en secreto para dinamizar el sionismo, lo que no fue visto con buenos ojos por la población musulmana. Otros 120.000 abandonaron su tierra tras la muerte en 1961 del primer Rey, Mohamed V del que guar, dan un buen recuerdo. Ese año varias decenas de judíos murieron al naufragar en costas marroquíes el barco en el que huían. La última gran migración judía tuvo lugar con motivo de la Guerra de los Seis días en 1967. Se fueron unos 40.000. En efecto, la mayoría se fueron, como Amir Peretz, nacido en Boujad, que ha llegado a Ministro de Defensa de Israel y líder del Partido Laborista. O como Shlomo Ben Ami, nacido en Tánger, que fue el primer embajador de Israel en Madrid y Ministro de Exteriores. Pero otros se quedaron y, en cuanto a estatus e influencia, no se sienten menos que los que marcharon. Quizás el caso más conocido sea el de André Azoulay, poderoso consejero de Hasán II, que lo sigue siendo con Mohamed VI desde que éste sucedió a su padre en 1999, pero hay también ministros y embajadores. Son pocos, entre 5.000 y 6.000 en todo el país, pero el apego a la patria- -que no es Israel- -es fuerte sin menoscabo de su religión- -que no es el Islam- Por eso, los judíos de Marruecos conforman todavía, a pesar de las tremendas pérdidas, la mayor comunidad hebrea del mundo árabe señala Si- mon Levy, director del Museo del Judaísmo de Casablanca y secretario general de la Fundación del Patrimonio Cultural Judeo- marroquí. Podríamos irnos, pero no tenemos esa intención añade Levy aferrándose a un Marruecos plural en lenguas (árabe, bereber, francés o español) y religiones (musulmanes, judíos y unos escasísimos- -casi clandestinos- -cristianos) ¡Soy marroquí y no israelí! dejó claro hace unos meses a la revista Tel Quel de Casablanca el secretario general del Consejo de Comunidades Israelitas de Marruecos (CCIM) Serge Berdugo, que es ex ministro y actual embajador itinerante de Mohamed VI. Somos marroquíes y judíos desde hace 2.000 años apostilla Levy. Lejos quedan, sin embargo, los años en los que la ciudad de Sefrú abrigaba al mismo número de musulmanes que de judíos. Ahora los pocos que decidieron quedarse se han instalado en la vecina Fez, que ya no es la capital hebrea del país, o en otras ciudades del reino, donde a excepción de Casablanca las comunidades apenas se mantienen en funcionamiento. Ministros y embajadores