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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE los dos vivieron momentos extremadamente tensos. Tuvieron que interrumpir su viaje de bodas para hacer frente a una de las sempiternas crisis políticas. El drama del Congo y las eternas tensiones entre flamencos neerlandófonos y valones francófonos marcaron su reinado. Por no hablar de los terribles momentos en los que su marido prefirió abdicar durante dos días para no tener que sancionar la ley de despenalización del aborto. En los medios monárquicos belgas se cree que, puesto que Fabiola no pudo dar un heredero al Trono- -tuvo tres embarazos frustrados- al menos ha querido utilizar toda su influencia para contribuir a mantener vivo el recuerdo de Balduino, tal vez el último Monarca indiscutido y querido. Hoy en día, los ataques a Alberto II y, sobre todo, al heredero Felipe, son ya una práctica corriente en los medios de comunicación, más en Flandes que en la región valona, pero en ambos lados de la frontera lingüística con una creciente hostilidad. Un diputado flamenco, Jan Jambon, cuyas pasiones republicanas no son desconocidas para nadie, ha pedido en los últimos meses que se anule la asignación oficial destinada a la Reina Fabiola y a todos los demás miembros de la Familia Real, con la única excepción del Rey y el Príncipe heredero. En su peculiar cruzada, Jambon ha obligado también a desvelar los gastos de la Familia Real, de los que Fabiola tiene asignados tres millones de euros al año. Todos los hijos del Rey Alberto, excepto el Heredero, son motivo de críticas permanentes por el dinero que cuestan al Estado, en especial el polémico Príncipe Lorenz, un amante de las sensaciones fuertes y de la buena vida a quien un oficial de la Marina le tuvo que salvar in extremis y evitar que tuviera que cargar con la acusación de haber utilizado el presupuesto militar para hacer frente a los gastos de una reforma de su casa. En contraste con toda esta turbulenta ola de acusaciones, en cambio, no se escucha una crítica al digno papel institucional desempeñado por Fabiola, y ni mucho menos por el uso hecho de sus asignaciones. Las especulaciones sobre las tentaciones de abdicar de Alberto II están en las portadas de diarios y revistas cada cierto tiempo, eventualidad ante la que hasta ahora Fabiola siempre se ha mostrado contraria. Al fin y al cabo, ella dio su visto bueno a su acceso al Trono como sucesor de su hermano Balduino, ocasión en que por vez primera en la corta historia de la Monarquía belga la transición no se hizo de padre a hijo. Probablemente, de no haber fallecido tan joven, Balduino habría preferido que accediese al Trono su sobrino y ac- Recuerdo perenne de Balduino tual Príncipe heredero. Sin embargo, la voz de Fabiola en aquellos dramáticos momentos, con el cadáver del Rey en la finca de vacaciones de Motril, tuvo un peso determinante en el devenir del país. Ella es hoy no la Reina de los Belgas, que es el tratamiento oficial que suele recibir el Monarca reinante, sino la primera Reina de Bélgica como si hubiera adoptado el nombre de su país de adopción por delante del apellido De Mora y Aragón. Sin olvidar sus orígenes españoles, pues siempre ha seguido muy vinculada con nuestro país que tantas veces ha visitado, Fabiola se ha convertido en una belga muchísimo más belga que buena parte de flamencos y valones a quienes cada vez les cuesta más reconocerse como ciudadanos de un país llamado Bélgica y cuyo Estado apenas se sostiene por la Monarquía, las instituciones europeas y la capitalidad de Bruselas. Vive Fabiola en la residencia real de Laeken. Tiene un confesor y un consejero espiritual en quienes siempre ha confiado. Y nunca ha mostrado tener ninguna ambición especial por los fastos que se le suponen a una vida de Reina. Henri Leysen, joyero, cuarta generación de joyeros, suministrador oficial de la Casa Real belga, recuerda en sus memorias que durante el reinado de Balduino lo que más hicimos fueron diversos trabajos para regalar con ocasión de las visitas de Estado. La Reina Fabiola no pidió jamás encargos extraordinarios Las grandes y clásicas joyas del patrimonio familiar, las tiene ahora la Reina Paola, la esposa de Alberto II, italiana de origen. Curiosamente, la próxima Reina, Matilde, la esposa del Heredero, será en su momento la primera de origen belga. Cuentan que, desde que Matilde pasó a formar parte de la Familia Real, Fabiola ha sido su mejor apoyo, y que es muy probable que, llegado el momento, quiera tomarla como modelo. Durante toda su vida no ha cambiado su personal estilo de vestir, peinar y saber estar. Es verdad que ya se había hecho un retoque en la nariz antes de casarse, pero aparte de ese pequeño gesto de coquetería, hace más de medio siglo que usa el mismo peinado, melena corta con las puntas hacia arriba. Willi Masaert fue el primer peluquero qua le peinó en Bélgica el 7 de febrero de 1959. Lo hizo con ocasión del anuncio de noviazgo. Y durante muchos años Willi Masaert ha seguido siendo el único peluquero de la Reina, fiel siempre a su personalidad y estilo. Hace poco Masaert aún se acordaba, en una entrevista en la radio, de la emoción que sintió en aquellos momentos. Fabiola no ha logrado poner de mo- Poco aficionada a los fastos La Reina Fabiola en noviembre de 2008 a la salida de Misa en la catedral de Bruselas AFP (Pasa a la página siguiente)