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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE 0 Km 100 NUEVO MÉXICO Amarillo OKLAHOMA El Paso MÉXICO EE. UU. TEXAS Crawford San Antonio Waco Houston Golfo de Laredo México N Pistas Cómo llegar No hay vuelos directos a Dallas- Forth Worth desde España, aunque American Airlines ha anunciado que comenzará a operar uno desde Madrid el próximo mes de mayo. Hasta entonces, se pueden encontrar buenas ofertas con escalas en KLM. Para llegar a Crawford la opción más recomendable es alquilar un coche, un servicio bastante barato en EE. UU. además, en Texas la gasolina cuesta la mitad que en España. En Crawford: The Lighthouse Crawford, la localidad donde Bush tiene su rancho, es un pueblo tranquilo y con encanto, donde el presidente aún goza de la simpatía de la población. Sobre estas líneas, cartel de bienvenida a la ciudad. Abajo, tienda de recuerdos en la Calle Principal Dónde alojarse Bed Breakfast (www. thelighthousebandb. com) muy cerca del rancho de Bush. En Waco: Hampton Inn Waco South (tel: 800- 698- 0755, www. hamptonwacosouth. com) elegante y confortable hotel en la ciudad. La opción más barata, también la más genuinamente americana, es alojarse en alguno de los moteles que salpican las carreteras de Estados Unidos. produce la estatua de la libertad en su jardín y confirma la política de puertas abiertas, con una sólida infraestructura de sacos de dormir y preferencia por cantautores country. La Casa de la Paz nació en 2003, con el comienzo de la Guerra de Irak, y se hizo famosa en 2005 gracias a Cindy Sheehan, la madre de un soldado muerto en servicio que acampó frente al rancho de Bush. Pese a los paralelismos con el western, las dos Crawford se detestan civilizadamente y no se han producido incidentes graves. Pero Bush prefiere mantenerse al margen. Tiene otras opciones. A unos pocos kilómetros, en McGregor, un pueblo de unos 5.000 habitantes, frecuenta el café The Coffee Shop, circunstancia que el dueño ilustra con abundante material gráfico. Y un poco más allá se encuentra Waco, toda una ciudad de más de 100.000 habitantes, cuya principal seña de identidad radica en encontrarse de camino a Austin o Dallas; a Bush le basta con la pista de su base aérea para aterrizar en la zona y sus campos de golf. Porque la verdadera tentación cosmopolita queda a unos 200 kilómetros: Dallas. Con sus más de 1,2 millones de habitantes, boyante y repleta de museos y universidades, representa la antítesis del tópico texano. Sólo un dato: en un Estado donde los republicanos arrasan, Dallas ha dado su voto a Obama. Circunstancia que no parece importunar a Bush, que se acaba de comprar en la ciudad una espléndida mansión valorada en tres millones de dólares. Aunque quizá le ayudara a decidirse las características de La vía del tren divide Crawford según los cánones del Western. A un lado, la calle principal de parafernalia oficialista; al otro, la Casa de la Paz, un centro de protesta pacifista su exclusivo barrio, Preston Hollow, guarida de los wasp (blancos, anglosajones, protestantes) más pudientes de la zona. Los analistas aseguran que Bush quiere forjarse una imagen algo más sofisticada, y las malas lenguas dicen que en la compra de la casa ha influido Laura Bush, que siempre ha intentado (con dudoso éxito hasta ahora) refinar los modales texanos de su marido. Y por si quedaran dudas de la influencia de la señora Bush, el otro pilar de la nueva vida de George será la Southern Methodist University, donde ella se graduó hace ya algunos años. Esta universidad privada del norte de Dallas albergará la biblioteca presidencial, no muy lejos de la de su padre, situada en la Texas A M University. La suya tendrá, además de la tradicional biblioteca en la que todos los presidentes recogen los documentos y objetos más simbólicos de su administración, un museo y un instituto de política. Entre los intelectuales del campus, los civilizados wasp del barrio y las codornices del rancho, Bush acometerá pronto su tarea más inmediata: la redacción de unas memorias con los pormenores de su muy ajetreada vida pública. Después podrá relajarse, dejando, por qué no, que su memoria vague por la que Rilke definió como verdadera patria del hombre: la infancia. Por si acaso, Texas ya se ha apresurado a reclamar sus derechos sobre dicho territorio: la ciudad de Midland acoge el George W. Bush Childhood Home, un museo que recuerda la infancia texana del presidente. Buen lugar para acabar la ruta por el corazón texano de uno de los políticos peor valorados de los últimos años en todo el mundo: el visitante cinéfilo y sugestionable quizá escuche un murmullo cansado: Rosebud LOUISIANA Lubbock Abilene Dallas ARKANSAS