Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE padre del nuevo presidente, Joseph Kennedy, con su esposa, y el nuevo ministro de Justicia y hermano del presidente, Robert Kennedy. A las doce y siete minutos, la Banda de Infantería de Marina anunció la llegada del presidente y vicepresidente salientes, interpretando el himno Hail to the chief Segundos más tarde, el nuevo presidente subió al estrado, ante el edificio del Capitolio, a los acordes del himno norteamericano The stars and stripes forever y saludó con semblante poco sonriente a la multitud que le aclamaba. Enseguida se sentó y comenzó a hablar con Eisenhower, que se encontraba a su derecha, ambos destocados. El cardenal Richard Cushing, arzobispo de Boston, a cuya diócesis pertenece la residencia habitual del nuevo presidente, subió hasta el atril para dar lectura a una invocación. Rezó para que la gracia de Dios descienda sobre el jefe del Estado, su Gobierno, el Congreso y los Tribunales del país, y terminó diciendo solemnemente: Señor, pon tus manos en sus manos Kennedy se persignó cuando terminó la invocación y estrechó las manos del cardenal. Hacia el final de la oración, comenzó a salir humo de debajo del atril y el lugar fue inspeccionado inmediatamente por policías secretos. El hecho se debió, al parecer, a un cortocircuito en uno de los numerosos cables utilizados para la transmisión radiada y televisada de los actos a todo el país. A continuación, la famosa contralto norteamericana, de raza negra, Marion Anderson, cantó el himno nacional, The star spangled banner El vicepresidente Johnson ju- ró su cargo a las 12,41, repitiendo las palabras del veterano presidente de la Cámara de Representantes, Sam Rayburn. Nixon fue el primero en acercarse a Johnson para felicitarle. Inmediatamente después lo hizo Kennedy ante el presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, colocando su mano sobre una antigua Biblia de la familia, un voluminoso libro que pesa siete kilos. Eran exactamente las 12.52 del mediodía, hora local, cuando John Fitzerald Kennedy se convirtió en el XXXV Presidente de Estados Unidos, mediante la fórmula que se ha venido utilizando desde hace 172 años. Después del discurso de Kennedy, que fue interrumpido once veces por los aplausos durante los catorce minutos de duración del mismo, pronunció unas oraciones el rabino doctor Nelson Glueck. Antes del momento de la jura habían rezado también dos jerarcas eclesiásticos protestantes y el poeta Robert Frost había recitado uno de sus más famosos poemas. La ceremonia terminó con la interpretación del himno nacional. Kennedy, que seguía sin abrigo, cantó en voz baja, pero visiblemente sus estrofas. El desfile militar ha constituido una demostración de la fuerza militar de Estados Unidos, a la par que una cabalgata llena de tipismo y color. De un especial interés sentimental para Kennedy fue una lancha de 10 metros de longitud, marcada PT- 109, idéntica a la lancha torpedera en la que Kennedy casi murió al ser atacado por un destructor japonés en 1943. En el desfile se exhibieron también un conjunto de bellezas en traje de baño, que tuvieron que cubrirse con ropas más abrigadas debido al intenso frío reinante.