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18 1 09 ASÍ LO CONTÓ ABC 20 DE ENERO DE 1969. La jura presidencial de John Fitzgerald Kennedy fue una ceremonia de ilusión ante el futuro. Nunca América se había sentido tan optimista. Fue aquél un día de sonrisas, vítores, oraciones, chisteras, himnos, desfiles militares y bellezas femeninas en traje de baño. Así lo contó ABC El día del optimismo as ceremonias de la toma de posesión del nuevo presidente han dado comienzo a las once y cuatro minutos de la mañana, hora local, con la llegada a la Casa Blanca del automóvil en que venían Kennedy y su esposa. El matrimonio fue recibido en las escaleras de la Casa Blanca por el presidente Eisenhower, que se encontraba destocado. Poco después, la señora Eisenhower les saludaba en la antecámara, y los cuatro se trasladaron a la Sala Roja para tomar café. Kennedy, que se cubría con un abrigo negro, se había quitado el sombrero durante el camino para corresponder a las aclamaciones de la muchedumbre, que ya le había hecho objeto de vítores y aplausos a primera hora de la mañana, cuando se trasladó a la iglesia de la L Santísima Trinidad para oír una misa del Espíritu Santo. Novecientas personas llenaron de tal forma este pequeño templo de la barriada de Georgetown y acompañaron al nuevo presidente en un acto sin precedente alguno, por cuanto se trata del primer jefe de Estado norteamericano católico. Cuando regresó a su casa, después de la misa, Kennedy cruzó la calle y marchó a la casa de enfrente, para ofrecer, en nombre de la Prensa, una placa de bronce al propietario del edificio, Charles Montgomery, y a su esposa, que convirtieron su living- room en una sala de Prensa desde que Kennedy fue elegido presidente el 8 de noviembre último. Poco después, el nuevo presidente y su esposa salieron de su residencia para la Casa Blanca, en la que permanecieron poco menos de media hora. Eisenhower y Kennedy salieron de la Casa Blanca a las 11,31 de la mañana para dirigirse al Capitolio en el mismo coche. El presidente saliente ocupaba el asiento de honor, es decir, a la derecha, y ambos conversaron cordialmente durante el recorrido. Las dos personalidades llevaban chistera, a pesar de que Eisenhower no la utilizó en su propia ceremonia de juramento. Aunque el tiempo frío parece haber restado público en las calles, una considerable multitud se alineaba a ambos lados del recorrido e hizo objeto de constantes aclamaciones a ambos presidentes. Poco antes habían llegado también al Capitolio y ocupado sus sitios, el Escenas de júbilo y solemnidad. Arriba, un grupo de mujeres negras saluda al nuevo presidente. Junto a estas líneas, momento de la jura del cargo sobre una Biblia. A la derecha, entre las carrozas del desfile que siguió a la ceremonia, avanza una reproducción de la lancha torpedera en la que combatió Kennedy durante la Segunda Guerra Mundial