Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18 1 09 ACTUALIDAD Naufragios POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO INFOGRAFÍA: CARLOS AGUILERA El mapa del tesoro sumergido Un convenio de la Unesco afirma que el patrimonio arqueológico ni se compra ni se vende, pero no todo el mundo está por la labor, piratas al margen. La norma principal es conocer para proteger: por eso un equipo de arqueólogos trabaja en un inventario de los pecios españoles en América L as dos galeras acompañaron un trecho a la flota de Nueva España cuando salió de Santo Domingo hacia La Habana. Luego regresaron a Santo Domingo, tomaron víveres en La Jaguana y queriendo volver a la ciudad por la banda del norte viniendo navegando en la Saonessa que es entre Montecristi y la Isabela, a los 5 de julio, hora y media después de anochecido, habiéndose quedado algo zorrera la galera Santiago, que por no tener tan buena chusma ni tan buen bajel como la capitana no andaba en su parejo, y engañándose con ver un farol en tierra, entendiendo ser de su capitana, yendo a él varó sobre una laja y arrecife yéndose perdiendo poco a poco hasta la mañana Carlos León, arqueólogo submarino, sonríe al leer la crónica de este naufragio acontecido en 1583 en las costas de la República Dominicana y en el que, por fortuna, todo el mundo salvó el pellejo, aunque sólo se rescataron tres piezas de artillería. Quedarse algo zorrera debe ser quedarse retrasada. Y la chusma era la tripulación, la soldadesca. Sin embargo, el topónimo Saonessa no aparece en los mapas actuales. No es la isla Saona, que está al sur... León es un hombre de acción más que un ratón de biblioteca, pero para sumergirse en busca de tesoros debe primero zambullirse en legajos. Lleva más de diez años recopilando y estudiando naufragios de barcos españoles en aguas americanas con un equipo formado por arqueólogos, cartógrafos, geógrafos, ingenieros navales e historiadores. Este trabajo dará como resultado un inventario de pecios, herramienta fundamental para la protección del patrimonio sumergido contra sus dos principales enemigos, el tiempo y el expolio (y evitar así más casos Odyssey El proyecto, bautizado como Arqueonauta, ha sido en- cargado por el Ministerio de Cultura y no trata sólo de fijar la fecha y el lugar del hundimiento, sino de profundizar en las circunstancias que lo rodearon: quién construyó el barco, quién era el capitán, por qué naufragó... Las fuentes son los autos judiciales (en esencia, un naufragio es un siniestro del que debe levantarse acta) los registros de cargamentos, las salidas de los puertos y cualquier papel de interés que pueda encontrarse en el Archivo General de Indias, el Archivo General de Simancas y el Museo Naval de Madrid, entre otras instituciones. Tenemos que utilizar mapas de época porque en los informes que manejamos aparecen referencias geográficas que han cambiado con el tiempo. La labor de toponimia es clave asegura León. Cuando se recopile toda la documentación y se conozca la localización exacta de los pecios (que, por razones obvias, no se hará pública) llegará la fase de agua en coordinación con los países en cuyas aguas territoriales se hallan los restos, que son de su propiedad. Para proteger el patrimonio hay que conocerlo. Hablamos de un millar de barcos hundidos, sobre todo en aguas del Caribe, entre los siglos XV y XVIII. Hay tres motivos fundamentales por los que un país decide hacer una excavación (término que, por cierto, también se utiliza en arqueología submarina) peligro de destrucción del pecio, por ejemplo cuando se llevan a cabo obras portuarias; que los cazatesoros lo hayan puesto en su punto de mira, o que su exploración sea vital para resolver un problema histórico Este último aspecto no es baladí. Localizar La Vizcaína la carabela que Cristóbal Colón hundió en su cuarto viaje, en 1503, en Portobelo, Panamá, porque su casco carcomido filtraba agua, sería un auténtico bombazo Por no hablar del San Telmo el navío español que pudo naufragar en la An- Barcos míticos El proyecto Arqueonauta del Ministerio de Cultura realizará un ambicioso inventario de un millar de barcos españoles hundidos en América entre los siglos XV y XVIII Hay tres motivos fundamentales para excavar: peligro de destrucción del pecio, que los cazatesoros lo hayan puesto en su punto de mira o resolver un problema histórico En el Mediterráneo hay asombrosos caladeros arqueológicos