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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE un colegio público de Washington, a pesar de los graves problemas en un sistema escolar que depende del ayuntamiento de la capital federal. En este sentido, los Obama no han querido hacer simbólicos gestos ideológicos y han optado por seguir la pauta ya marcada por los Clinton con Chelsea al mandar a sus dos hijas a uno de los colegios privados más exclusivos de Washington: Sidwell Friends School. Centro escolar de élite donde la matricula anual por alumno asciende a unos 30.000 dólares (cerca de 23.000 euros al cambio) Otra gran cuestión personal sometida a toda clase de lecturas es qué iglesia van a frecuentar los Obama en Washington. Aunque justo frente a la Casa Blanca se encuentra un histórico templo episcopaliano- -Saint John, con un rector curiosamente de origen cubano- -se espera que la nueva primera familia opte por una congregación de mayoría afroamericana pero con mucho cuidado. Sobre todo después de la polémica desencadenada durante la campaña presidencial por las extremistas opiniones del reverendo Jeremiah Wright, pastor de la parroquia protestante frecuentada por los Obama durante veinte años en Chicago. Algo aparentemente menos trascendental como el perrito que Barack Obama ha prometido a sus hijas también ha producido su correspondiente debate público. La mascota tendría que tener un buen pedigrí para no disparar las alergias asmáticas que sufre la pequeña Malia. Sin embargo, la Washington Humane Society- -la única agencia de protección de animales en Estados Unidos respaldada por el Congreso federal- -ha lanzado una intensa campaña para que los Obama adopten un perro abandonado. Un ejemplar canino sin pedigrí sería una rareza en la historia de las mascotas presidenciales, ya que 22 de sus 43 ocupantes del despacho oval han optado por animales de pura raza, entre ellos los dos terriers escoceses de George W. Bush. El último presidente que se atrevió a traer a la Casa Blanca un perro sin referencias debidamente documentadas fue Jimmy Carter. Pero el pobre Grits fue rápidamente desterrado por exhibir un compartimiento descrito como beligerante Barack Obama ha llegado a bromear diciendo que la selección del perrito está siendo más difícil todavía que encontrar un candidato para hacerse con las riendas del Departamento de Comercio, después de la renuncia del hispano Bill Richardson al coincidir su nominación con una pesquisa federal so (Pasa a la página siguiente) Pedigrí de la mascota George y Laura Bush reciben a los Obama en el Pórtico Sur de la Casa Blanca durante una visita de cortesía de estos últimos George W. Bush saldrán de la Casa Blanca, y las pertenencias de la nueva primera familia entrarán como símbolo de lo que es un traspaso democrático de poderes. Aunque el quebradero de cabeza no es tanto la mudanza desde la cómoda barriada de Hyde Park en Chicago hasta el monumental centro de Washington, sino todas las decisiones personales que los Obama deben tomar durante este proceso de transición examinado con lupa y sometido a fascinantes debates. La escolarización en Washington de las hijas del futuro presidente, Malia de 10 años y Sasha de 7, ha encabezado esa lista de decisiones de las que todo el mundo parece tener algo que opinar. Y es que supone una prueba personal sobre el compromiso de Barack Obama con el sistema de educación pública de Estados Unidos. Jimmy Carter fue el último presidente que ofreció algo de coherencia al matricular a su hija Amy en AFP Barack Obama y su esposa Michelle junto a sus hijas Sasha, de 7 años, y Malia, de 10 AFP