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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE ¿Se puede concebir un Apple sin Jobs? J. M. NIEVES Es, hoy por hoy, la pregunta del millón. Los analistas más prestigiosos tienen una respuesta clara: no. Pero eso es algo con lo que otros (incluida la propia cúpula de Apple) no están en absoluto de acuerdo. La compañía de la manzana quiere eliminar, en lo posible, su excesiva dependencia de las ideas y la manera de hacer de una persona. Y esa es precisamente la clave de la cuestión. Apple, hoy, depende casi por completo de la genialidad y de las visiones de su CEO. Algo que, por otra parte, ya sucedió en el pasado. Un simple vistazo a la historia de la empresa revela que sus épocas de mayor proyección se han producido siempre, desde el principio hasta ahora, bajo el mandato de Jobs. Tras el éxito de los Mac, Steve Jobs ya fue apartado una vez, a mediados de los ochenta, de la empresa que él mismo fundó. Lo que vino a continuación fueron los peores años de Apple, los de la dispersión de productos, los de las inversiones arriesgadas, los de las mayores pérdidas de cuota de mercado. Once años de ausencia y una compañía en el peor momento de su historia (estamos en 1996) aconsejaron propiciar el regreso Y todo, de nuevo, cambió. El mundo entero, hoy, baila al son de los iPod, de iTunes y, últimamente, también de los iPhone. Productos todos, otra vez, con la marca personal e inimitable de Jobs. Y ahora, nuevamente en la cresta de la ola, Apple quiere volver a independizarse de su fundador. Aunque esta vez no le echarán, sino que será su delicado estado de salud el puente por el que el CEO vuelva a alejarse de la empresa. ¿Se puede concebir un Apple sin Jobs? Solo el tiempo lo dirá. AP El martes, en San Francisco, muchos suspiraban por Jobs AP olvido. Pero los analistas intuyen una táctica: Apple prepara un futuro en el que toda la estructura de su edificio deje de depender de un hombre, dicen que obsesionado por el producto, muy tímido y muy convincente en el cara a cara, perfeccionista, apodado míster no por algunos de sus colaboradores. Steve Jobs cumplirá 54 años el 24 de febrero. Es joven, muy joven. Fue hijo adoptado, pasó de largo por la Universidad (no tenía dinero ni interés) y se encontró con su futuro en un curso sobre tipografías. Quizá en aquel momento empezó a entrever el entorno Mac, la sencillez. Fue uno de esos chicos del garaje que, en compañía de un amigo, Steve Wozniak, creó Apple. En 1982 ya era el millonario más joven de Estados Unidos, con 4.000 empleados. El 24 de enero de 1984 lanzó al mercado el primer ordenador sencillo de uso mayoritario, con una memoria de 128 K. Se cumplen ahora 25 años, un cuarto de siglo, una época a la que los asistentes a la MacWorld miraban con nostalgia, como esos buenos tiempos que quién sabe si volverán. En Endaget, uno de los blogs más importantes del mundo, tecleaban: No hay Steve, no hay iPhone nano, no hay nuevo mini, no hay nada impactante, no hay sorpresas. Estamos desanimados... El 1985 le echaron de Apple, la empresa que había fundado. No me di cuenta entonces, pero resultó que fue lo mejor que me pudo haber pasado. Me convertí en un principiante una vez más. Comenzó uno de los períodos más creativos de mi vida dijo en su famosa conferencia en la Universidad de Stanford en 2005. Y en su blog escribió: Estoy dispuesto a derribar paredes, construir pasillos y encender hogueras. Tengo una gran experiencia, mucha energía, un poco de eso que se llama visión y no me asusta volver a empezar Su nuevo comienzo lo encontró en Pixar, una compañía de la periferia de George Lucas. La compró. Y nació Toy Story (1995) otra forma de entender el cine de animación, un golpe de mano como el de los ordenadores fáciles. En 1996 volvió a Apple. En esta ocasión, segundas partes sí fueron buenas. Es el hombre del iPod, de iTunes, de la revolución en el negocio de la música, y, al mismo tiempo, de un matrimonio indisoluble: Apple no podía vivir sin Jobs. En el verano de 2008 otro rumor sobre su muerte inminente gol- peó a la compañía en Bolsa. Quizá no haya ningún otro caso de una empresa tan ligada a su primer ejecutivo. Cada vez que se duda de su salud parece que cae el telón sobre el futuro. Ya en 2004 estuvo a punto de morir. Le detectaron un tumor en el páncreas de esos que nunca se curan mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos aunque finalmente la suerte de los elegidos le permitió salir bien librado. Lo explicó: Tenía una forma poco común de cáncer pancreático, que representa el 1 por ciento de los casos de cáncer de páncreas cada año, y que puede curarse con cirugía si se diagnostica a tiempo (el mío lo fue) Y en los días previos a la Macworld del martes, otra vez su salud... y su carta pública. Está bien. O al menos no está tan mal como se decía. La recuperación me llevará hasta la primavera Sigue al frente de Apple. Calma. Pero el poso del rumor y la especulación sobre un futuro sin Jobs continúa. Opina Francis Pisani, respetado analista global: La pregunta que me hago respecto a todo esto no es si Jobs aparecerá, o si su sucesor añadirá su nombre a un nuevo producto sorprendente (las dos opciones son posibles y deseables) sino si Apple puede permitirse el ahorrarse una verdadera sorpresa. La salud de Jobs preocupa, las acciones empiezan a moverse Cuando no hay sorpresas En el verano de 2008 otro rumor falso sobre su muerte inminente golpeó a la compañía en Bolsa. Quizá no haya ningún otro caso de una empresa tan ligada a su primer ejecutivo La salud de Jobs preocupa, las acciones empiezan a moverse mucho (en las últimas 52 semanas, en un arco entre 192 y 79 dólares) la competencia es dura explica un analista mucho (en las últimas 52 semanas, en un arco entre 192 y 79 dólares) la competencia (concretamente en el campo de los teléfonos móviles) es dura El martes no hubo golpes de efecto. Más bien aburrimiento. En Stanford, después de atisbar la muerte, Jobs pronunció su discurso más reproducido en la Red. Una reflexión sobre el éxito y el final. Les dijo a los alumnos: A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. No os conforméis Y también: Tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición Y: Durante los últimos 33 años cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era no demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo Epílogo: Sigue hambriento. Sigue atolondrado ¿Sigue hambriento Steve Jobs, ese líder insoportable y genial (Pisani) ¿Está preparado y con buena salud para enfrentarse a la era del entretenimiento digital, a la fusión de la televisión? ¿Y Apple? ¿Está lista para sobrevivir a Jobs? Mark Anderson, otro analista de prestigio, escribe: Algunas personas creen que puede continuar sin Jobs. Yo pienso que es imposible De momento, sigue al frente de la nave. Desequilibro hormonal. Ya dije más de lo que quería decir y es todo lo que diré. Steve