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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Emigrantes cameruneses elevan el trofeo que les acredita como ganadores del torneo de fútbol en el que la mayoría de los jugadores son subsaharianos sin papeles. Recuadrada, imagen de la final disputada entre emigrantes cameruneses y de Guinea Conakry el salto a Marruecos a finales del año pasado. Ahora está enrolado en la primera división de Marruecos en las filas del Kenitra, a una treintena de kilómetros de Rabat. Comenta que en el país magrebí las infraestructuras para este deporte son mejores que en su país. Sumando su salario y la ayuda que le dan para el alquiler de la vivienda Tona gana en Marruecos unos 3.200 euros al año. Este sueldo es ligeramente superior al que tenía en Camerún explica, donde ganaba algo menos de 200 euros al mes y no tenía complemento para la casa. ¿Crees que este reportaje servirá para que encuentre un equipo en España? La pregunta de Tona se la hacen también otros jugadores que disputaron la final de ese torneo en Rabat. Pero jugar en la primera división marroquí no parece ser garantía de mucho. Ricardo Serna, ex jugador del Sevilla y el Barcelona en la Liga española, se hizo cargo como entrenador en el año 2004 del Tánger. Planeó unos días del mes de agosto como pretemporada con algunos partidos en la provincia de Alicante. El consulado español en esa ciudad del Estrecho de Gibraltar preparó un visado colectivo que incluía, como en los demás casos, un compromiso de retorno de la plantilla al país magrebí. Seis de los jugadores prefirieron fugarse de la concentración aun sabiendo que su futuro como futbolistas en España era bastante negro. Aly Keita es el capitán del equipo guineano que jugó la final del torneo de sin papeles de Rabat. ¿Keyta, Guinea? Inmediatamente el periodista piensa en Alhassane Keita, su famoso compatriota, llegado este año- -al precio de dos millones de euros- -al Mallorca para tratar de llenar el hueco de Dani Güiza. Alhassane, como Aly, había dado sus primeras patadas en el Horoya de Conakry antes de pasar por diferentes ligas como la marroquí. Los dos tienen veinticinco años, pero sus carreras son bien distintas. El Horoya es el equipo más laureado de la primera división guineana en los últimos años, pero las temporadas en las que militaba allí el joven Aly Keita no fueron las mejores. La inestabilidad interna impidió que la liga se celebrara en 1997 y 1999, su padre estaba metido en política y tuvieron que escapar hacia Malí. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) acoge ahora a Aly Keita en Marruecos, donde comparte habitación en el popular barrio de Takadum de la capital junto a otros dos futbolistas guineanos. Entre los tres pagan menos de sesenta euros al mes. Allí, sentado en un colchón y bajo un póster del Real Madrid, Camara Sekou insiste en el mismo sueño europeo que sus compañeros. Se fue de su país, donde explica que se cobran entre trescientos y cuatrocientos euros en primera división y unos doscientos en segunda. Muestra en su pasaporte el sello de entrada en el reino alauí el 28 de julio del año pasado, pero no tiene documentos en regla que acrediten que reside legalmente en el país. Sabe que todo es muy difícil si no aparece un manager que le consiga equipo y contrato, como le ocurrió a Tona. De poco ha servido por el momento la carta que le escribió el presidente de su club en Conakry, el Espoir de Tanene, para que la empleara de recomendación allí donde recalase Sekou camino del sueño madridista. Recién cumplidos los diecinueveentrena esperanzado seis días a la semana, pero Takadum, que significa progreso en árabe, está muy lejos del Bernabéu. A la espera de un manager Que a alguien se le dé bien dar patadas a un balón y que caiga en gracia de determinados ojeadores puede ser suficiente para saltar las fronteras que se alzan al resto de los mortales Jugar al fútbol en Europa es mi sueño. No me importa el país comenta Alain Tona. Eso sí, todos tenemos en mente al Barcelona. Queremos seguir los pasos de Etoo