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11 1 09 ACTUALIDAD La ruta africana del balón TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL EN RABAT Otra huida Algunos jugadores de las ligas africanas, con sueldos de unos 2.000 euros anuales en primera división, se embarcan en la aventura migratoria. Van tras el sueño del fútbol europeo ¿T enéis la seguridad de que no va a venir la Policía? Quién sabe responde el reportero Hicham Rachidi, uno de los organizadores de un torneo de fútbol en el que la mayoría de jugadores son emigrantes sin papeles. Todo un caramelo para los agentes, porque las redadas en Rabat son frecuentes y para la final se habían concentrado en el campo Al Hillal del barrio de Kamara de Rabat (Marruecos) más de un centenar de subsaharianos entre futbolistas y público. Jugar al fútbol en Europa es mi sueño. No me importa el país comenta Alain Tona, uno de los integrantes del equipo de Camerún, que venció 3- 2 en la final al de Guinea Conakry. Eso sí, añade, todos nosotros tenemos siempre en mente al Barcelona. Queremos seguir los pasos de nuestro compatriota Etoo La movilidad global del talento humano alcanza sus cotas más altas en el mundo del fútbol, pero puede verse de la misma manera en otros deportes de alta competición donde se mueven grandes cantidades de dinero explica el último informe anual de la Organi- zación Mundial para las Migraciones (OIM) hecho público en noviembre pasado. Es decir, que a alguien se le dé bien dar patadas al balón y que caiga en gracia de determinados ojeadores o equipos es suficiente para saltar todas las barreras, frenos y fronteras que se oponen al común de los mortales. Es la fuga de cerebros- -en este caso más fuga de músculos- -llevada a sus últimos extremos. El fútbol es, sin embargo y de lejos, el mayor mercado internacional para jugadores de elite provenientes de países en desarrollo La gran mayoría de los jugadores de países en desarrollo del Mundial del años 2006 jugaban fuera de sus fronteras, casi todos en Europa, donde este deporte es más competitivo y lucrativo añade el documento de la OIM. Todos los jugadores de la selección de Costa de Marfil, por ejemplo, juegan en equipos de fuera de su país Pero el camino no es el mismo para todos. En las rutas que llevan desde el África subsahariana hacia el Viejo Continente, a menudo algunos se ven obligados a buscar un hueco en los más humildes campeo- Fuga de músculos natos de países del Magreb como Túnez, Argelia o Marruecos. Y han de sentirse privilegiados pese a todo porque siempre sobran candidatos. Tona tiene veintidos años, ha sido internacional camerunés en las categorías cadete y juvenil y jugaba en el Aigle Royal Menoua de la primera división hasta que dio ¿Emigrantes o futbolistas? A nadie extraña ya comprobar que el fútbol es el deporte más popular en las calles y descampados de África: barato, accesible y permite soñar a la sombra de las antenas parabólicas con minutos de televisión, estadios abarrotados de aplausos y, sobre todo, cuentas bancarias de dígitos interminables. Cualquier lugar es bueno para dar patadas a un balón, aunque sea de trapos reliados y con los callos de las plantas de los pies por botas. Las camisetas con los colores de los equipos más conocidos, especialmente europeos, y los nombres de los héroes a la espalda se multiplican por millones. Algunos bebés las llevan a modo de camisón desde que aprenden a dar sus primeros pasos. Claro que las leyes del mercado que mantienen en el dique seco el desarrollo de un continente cuya pobreza se debe más a la mala administración que a la pobreza se convierten en la ley de la selva para darle a la máquina de la serigrafía y llenar los comercios de prendas piratas. ¿Cómo si no iban a ir tantos niños con los colores del Barça o el Madrid si las prendas originales cuestan el sueldo con el que se alimenta una familia durante varias semanas? Para muchos equipos de África y América Latina la única manera de salir a flote es producir jugadores para enviarlos a Europa afirma el informe de 2008 de la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) Pero algunos de los pescadores de futbolistas llegados del Viejo Continente son personajes sin escrúpulos que, olvidando sus promesas, acaban abandonando por falta de la rentabilidad deseada a su presa lejos de su país y sin los más mínimos recursos. Kanouté, nacido en Francia pero de padre de Mali es de los que recibió el beso del triunfo y juega en el Sevilla. Una Fundación que lleva su nombre trata de aprovechar el tirón de su fama. Cuando juega en casa con su equipo nacional aprovecha para acudir a actos benéficos y dar relumbrón con su presencia a los proyectos de la fundación, que no sólo actúa en Malí. Pero estos intentos de mejorar la Sanidad o sacar a la gente de la pobreza no van a quitar la idea de la cabeza a muchos jóvenes africanos, según la OIM. Las historias de éxitos de jóvenes estrellas del fútbol en la escena internacional continuarán sirviendo de inspiración a otro jóvenes de países en desarrollo en los próximos años