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4 1 09 HORIZONTES En la playa que baña el hotel Sugar Beach, en el animado pueblo de Flic en Flac, rara es la tarde en que, a las seis, los bañistas no asisten a una ceremonia nupcial. Los de la imagen son una pareja francesa, pero las hay de todas las nacionalidades. Los hoteles gestionan el papeleo. Y, por si acaso, aviso: el casamiento no es de broma Isla Mauricio El paraiso del mestizaje (Viene de la página anterior) 0 5 km OCÉANO ÍNDICO N Triolet Porto Louis ¿que más se puede añadir? -huele a pachulí y vainilla, el sello de la casa. Y también el aire exhala aromas a canela y a cúrcuma, a laurel, a nuez moscada, a azafrán, a jengibre... En la cocina del chef Sebastian, de este hotel de la cadena Beachcomber- -empresa mauriciana que administra ocho de los más prestigiosos hoteles de la isla- la fragancia es un cóctel de perfumes. Me explica que la cocina criolla es una mezcla de la india, china, africana y europea, condimentada sobre todo con ajo, jengibre y pomme d amour (el tomate que le da color) y cuya base, además de mariscos y pescados, tiene su fundamento en el pollo, cerdo marrón- -una especie de jabalí- el buey y el cordero. Pero nada de por separado, que el éxito está, también en los fogones, en la habilidad de la mezcla: exquisito el curry- pollo con gambas, arroz y lentejas. Y para sibaritas, la ensalada de los millonarios corazón de palmera a la plancha. Todo ello regado con ron o con una estupenda cerveza Phoenix, que en caña suele estar mal tirada, pero que en lata y botella, muy fría, sabe a gloria. Así me la sirvieron en isla Plana, tras un viaje hacia el norte en catamarán, con salida desde Gran Baie- -ciudad situada a 20 kilómetros de Port Louis y que recibe el sobrenombre del Saint Tropez mauriciano- Una deliciosa y muy recomendable travesía durante la cual avisté una ballena. No llegué a ver, sin embargo, el famoso blue marlin o pez espada azul, para cuya captura se desplazan hasta estas aguas muchos aficionados a Otras Pistas Dónde dormir y comer. Hotel Paradis, arropado por la montaña de Le Morne, es el resort mejor equipado y comparte instalaciones con el Dinarobin, ambos de Beachcomber (beachcomber- hotels. es) Más hacia el oeste, el hotel Sugar Beach (sugarbeachresort) en Flic en Flac. En todos los hoteles hay restaurantes de especialidad criolla y alta cocina. En el interior: Además del paraíso marítimo donde es posible hacer casi cualquier cosa (sundiversmauritius. com) tierra adentro está la vegetación exuberante de Chamarel y las Tierras de los Siete Colores (a 40 km de la capital) donde capas de cenizas en el suelo volcánico muestran los colores del arco iris. Para sentirse como Tarzán en la selva, Parc Aventure (parc- aventure- chamarel. com) Cómo llegar: Air Mauritius (airmauritius. com) y Air France (airfrance. es) No hay vuelo directo. Oficina de turismo (tourisme- ilemaurice. mu) ISLA MAURICIO Tamarin Curepipe ABC Souillac ÁFRICA ISLA MAURICIO MAGADASCAR ÁFRICA Isla Reunión OCÉANO ÍNDICO la pesca de altura. Otra cosa son los peces de colores, que no sólo tuve la oportunidad de observar a escasos metros de la arena, sino de topármelos cara a cara mientras defendían con topetazos a los cristales de las gafas de bucear las ramas del coral en el que habitan. Una actividad que cualquiera se puede arriesgar a practicar: 160 kilómetros de playas no son más que piscinas y lagunas tras la barrera del arrecife de coral que protege las costas de las agitadas aguas oceánicas. La mezcla llega a la gastronomía impregnada de sabores chinos, indios, africanos y europeos. El corazón de palmera es una exquisitez. Se riega, como todo, con ron isleño Con el aroma de los elixires ayurvédicos aupándote a tocar el cielo desde el maravilloso spa del Dinarobin, el césped de los campos de golf extendiéndose como una alfombra por toda la isla, y la calma chicha de un mar de pintura, sólo puedes pensar en lo imbécil que habría que ser para echarlo todo a perder y ponerse a la gresca por la religión, la raza, el terruño y no digamos ya por la política. Por eso, a la hora del regreso, de dejar atrás este paraíso del mestizaje, viendo el océano... repites como una oración la letanía de Mark Twain, otro enamorado de Isla Mauricio: Si por mi fuera navegaría hasta el infinito y jamás volvería a pisar tierra firme. Nada hay comparable a la serenidad del mar Ese mar.