Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE siva. Recuérdase que Campoamor nos había acostumbrado a unos versos de expresión tan sencilla, que parecían prosa, que también el Madrid Cómico ponía la sencillez sobre toda otra virtud, salvo el ingenio, y que aunque Galdós, y Pereda, y Palacio Valdés eran estilistas cuidadosos, no se tomaban el trabajo de salir a la palestra de determinadas escuelas literarias, por todo lo cual el prosaísmo más agarbanzado reinaba entre nosotros. El hecho es que, a partir de ValleInclán, los escritores se cuidan de la manera de escribir más de lo que antes era usual. Y este mérito nadie podrá disputárselo al muerto, que lo pregonó por toda clase de cafés y cervecerías, ilustrándolo con toda suerte de invectivas. En lo positivo, no cabe duda de que Valle tenía razón. En lo que no la tenía es en lo que negaba. Su desdén hacia el asunto es, en rigor, imperdonable. Por ese desdén han pasado después tantos años en que no hemos visto el reflejo de nuestra vida en las novelas, ni en las obras de teatro. Una literatura reducida a estilística sería insoportable. Y ha sido realmente insoportable en alguno de los valleinclanistas que más esfuerzo han puesto en alcanzar, en efecto, el preciosismo que Valle predicaba. El desarrollo anormal de la estilística suele verse acompañado de la atrofia imaginativa. Contra la estética preciosista de Valle se podrían emplear los mismos argumentos que aducía D. Juan de Jáuregui en su Discurso poético contra el culteranismo de los gongorinos. Porque Valle ha sido, para bien y para mal, el Góngora de nuestro tiempo. Góngora de nuestro tiempo Valle- Inclán, con barba, alejado de las bambalinas y los cafés. A la derecha vemos a Pérez de Ayala que venir a Madrid para oír hablar a las figuras de cera no ha habido en parte alguna figura más pintoresca, ni más agresiva. Creo que Blasco Ibáñez no llegó nunca a asentarse en Madrid por miedo a Valle- Inclán, pero su favorita cabeza de turco fue D. José Echegaray. Atrozmente injusto, no se cansó de llamarle el viejo idiota y tanto se popularizó el dicterio, que escribió una carta a un amigo suyo, que vivía en la calle de Echegaray, puso en el sobre Calle del Viejo Idiota y la epístola llegó a su destino. Cuando vino Rubén a España, al final de 1898, Valle le convirtió en ejemplo de sus teorías estéticas. En realidad, no se ajustaba Rubén demasiado a la idea de que en el arte es todo la forma, porque las mejores poesías de Rubén son precisamente las más cargadas de contenido emocional e intelectual. Pero no cabe duda de que la influencia de Valle en aquellos años fue deci- Teorías estéticas RAMIRO DE MAEZTU En la imagen principal, Valle- Inclán con sus hijos Ramón Mariquiña, Jaime y María. En la otra página, en el teatro Reina Victoria durante la lectura a la compañía de Irene López Heredia y Mariano Asquerino de Farsa y licencia de la reina castiza Junto a estas líneas, el último retrato del escritor, realizado por José Díaz Casariego