Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 1 09 ASÍ LO CONTÓ ABC 5 DE ENERO DE 1936. En esa fecha fallecía en Santiago de Compostela Ramón María del Valle- Inclán. Considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX, a su muerte numerosas plumas ilustres le hicieron su particular semblanza, como fue el caso de Ramiro de Maeztu en ABC Muerte del hidalgo pobre abía en Valle- Inclán una personalidad, una obra y una influencia que nunca se fundieron; sino que cada una corrió por su camino, sin que el hombre tuviera que ver gran cosa con la obra, ni ésta con la influencia que ejerció. La persona era, esencialmente, la de un inmenso actor, de gran voluntad y mala traza, a quien el mundo entero servía de escenario. Valle había de ser el amo del minuto en donde se encontrase. Había nacido para decir la última palabra, la más arbitraria de todas las palabras, sobre todos los temas del cielo y de la tierra. Cuando la guerra ruso- japonesa, Valle, que era rusófilo por admiración a Tolstoi, aseguraba que los japoneses serían vencidos, porque eran todos miopes Valle era, ante todo, un hombre nacido para que los demás le contemplaran y admirasen. Dotado H de ingenio cáustico y despiadado, de valor infinito y de procacidad siempre desbordante, lo que le importaba en cada momento era convertirse en centro de la reunión. Y lo conseguía. Ello no tenía nada que ver esencialmente con su literatura. Valle solía decir de sí mismo que, más que escritor, era un hidalgo pobre. Cuando llegó a España el Cyrano de Bergerac no produjo entre nosotros gran efecto, porque Valle le superaba en valor, en ingenio y en inverecundia. Es seguro que ni en París, ni en Berlín, ni en Londres, ni en Nueva York se ha visto en los tiempos modernos nada semejante a Valle- Inclán. Con su chistera de alas planas, su melena que le caía a media espalda, sus cuellos de enormes puntas, las barbas y narices militantes y aquella palidez que hizo decir a un andaluz, que le vio por primera vez en el saloncillo de María Guerrero: Hay Barbas militantes