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4 1 09 LA IMAGEN Funerales en Jabaliya del líder de Hamás Nizar Rayan y su familia El futuro no existe en Gaza TEXTO: SEBASTIÁN BASCO FOTO: MOHAMMED SALEM (REUTERS) ebe resultar muy difícil ser cabeza de familia en Gaza. Levantarse por las mañanas y no saber de dónde saldrá hoy el dinero para alimentar y vestir a los tuyos. Ni siquiera tienes el sustento asegurado si eres uno de los 165.000 funcionarios que cobran de las arcas de Hamás, bueno, que cobraban. Animar a tus hijos a estudiar y prepararse para ser mañana hombres de provecho. ¿Aprovechables para qué? Y más difícil aún ser madre. Devanarte la cabeza para ponerles algo en el puchero a tus cinco o seis hijos y al gandul de tu marido, que sólo piensa en política. Buscar a la mayor un esposo que no ande metido en líos con los milicianos. Y convencerte de que no os va a tocar hoy a vosotros, de que una bomba israelí no va a hacer saltar por los aires toda la manzana. Pero lo más complicado, sin duda, es ser un chaval en Gaza. Tener diez o doce años y pasar la vida en las calles de tu campo de refugiados. Sin deseo alguno de ir al colegio, para lo que te va a servir... Sin ganas de darle patadas al balón. Entre el estallido de los proyectiles, uno allí enfrente, en la colina, otro en la calle de al lado, dos cayeron esta mañana, llegarán otros esta noche... entre el ulular de las ambulancias y las carreras de los vecinos. De entierro en entierro. Ayer lloraron en Jabaliya al jefe miliciano Nizar Rayan, abatido con toda su familia. Ni tus amigos ni tú pensáis en ser ingenieros, ni siquiera maestros. Todos con un hermano o un primo en las milicias de Hamás, o en las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Todos con el odio disuelto en la sangre. Con el deseo secreto, más vale no decir nada en casa, de empuñar muy pronto un kalashnikov o un lanzacohetes. Algunos, dispuestos a ceñirse un cinturón de explosivos... Más allá de los análisis políticos, de las cuestiones geoestratégicas, de los Cuartetos y de los Consejos de Seguridad, de las reuniones y las giras, en la Franja de Gaza viven un millón y medio de seres humanos. Con su hambre y sus anhelos. Con su falta de futuro. La misma falta de porvenir que tiene la paz en la región. Mientras no exista un Estado de Palestina no la habrá. Y la ceguera de todos lo va a impedir durante mucho tiempo. Las bombas, el miedo y la muerte sólo van a engendrar odio. D