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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE do en política hubiera sido uno más de los muchos políticos luchando por una pequeña parcela de poder; sin embargo, su plan le iba a proporcionar una posición muy singular que le permitiría contar con el apoyo del gobierno durante los siguientes siete años. Monnet podía haber permanecido en la Oficina de Planificación indefinidamente como su mentor principal, pero desde hacía tiempo tenía la mente en un proyecto más ambicioso y de mayor importancia: la construcción europea. Desde antes del final de la guerra Monnet tenía claro que unos Estados Unidos de Europa no eran posibles pero sí lo era una liga de naciones europeas con fuertes vínculos económicos. En esta liga era fundamental contar tanto con Gran Bretaña como con Alemania y para que fuera eficaz sus miembros deberían ceder soberanía a un ente central. Así lo declaró a la revista Fortune en 1945: era necesario crear un mercado central para prevenir el nacionalismo que es el peor mal del mundo moderno. Alemania fue el gran problema y las relaciones de este país con Francia entraron en fase crítica en 1950. Estados Unidos creía firmemente en la necesidad de permitir el retorno de Alemania al concierto europeo, además el comienzo de la guerra fría exigía su rearme. Los franceses insistían en que Alemania debería permanecer fragmentada y neutralizada. Monnet vio en el conflicto francoalemán la gran oportunidad para poner en práctica sus ideas sobre Europa, así propuso unir bajo una autoridad supranacional la industria del carbón y del acero de los dos países, de esta forma la guerra sería sustituida para siempre por la cooperación económica entre los dos países. El ministro de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, estaba abrumado con el problema alemán y por esta razón escuchó con atención el plan que le propuso Monnet. El entendimiento entre los dos hombres iba a ser crucial para llevarlo a cabo. Aunque eran personas muy distintas, lo que más les unía era el ser franceses atípicos: Monnet había pasado muchos años fuera de Francia, Schuman no fue ciudadano francés hasta los treinta y dos años. Esta buena relación entre los dos iba a contribuir al lanzamiento del llamado Plan Schuman. Aunque en un principio el plan fue pensado para Francia y Alemania decidieron que cualquier democracia europea dispuesta a aceptar las condiciones podía unirse. En este último punto radica la diferencia de pareceres entre los dos: para Schuman el plan existía para resolver el problema francoalemán, para Monnet era el primer paso hacia una Europa unida. Schuman aceptó la supranacionalidad porque no había alternativa, pero era inicialmente bastante escéptico sobre su porvenir. Resulta irónico que la invención de Mon- net llevara el nombre de Schuman. Ese era el precio que había que pagar por ser un impulsor de grandes ideas pero no un político. Sin embargo, Monnet había logrado ya ser conocido como el hombre de Europa e iba a sacar partido a ese nombre hasta el fin de sus días. Monnet tenía mucho interés en que Gran Bretaña participara en este plan, no sólo por su vinculación con este país sino porque creía firmemente que sin él la causa de la Europa unida nunca estaría completa. Se lo había comentado confidencialmente a Harold Macmillan en 1944 y lo dijo en varias declaraciones públicas: sin Inglaterra el concepto de unión europea se convierte fácilmente en una Europa germanizada una vez más. Sin embargo, tras varios contactos fallidos en 1950 y al comprobar que el gobierno británico titubeaba, no dudó en advertir que irían adelante sin ellos. A sir Stafford Cripps le dijo: Esperamos a su decisión cuando Hitler invadió el Rin en Vio en el conflicto francoalemán la gran oportunidad para poner en práctica sus ideas, así propuso unir bajo autoridad supranacional la industria del carbón y del acero Monnet no fue invitado a la firma del Tratado de Roma. No era la primera vez que los políticos profesionales se apropiaban de sus ideas sin darle el mínimo protagonismo 1936 y el resultado fue desastroso. No volveremos a cometer el error A Monnet, que conocía bien Estados Unidos, no le sorprendió en absoluto la exigencia de rearmar a Alemania que ya se venía comentando en muchas cancillerías desde hacía tiempo. La solución era conseguir para la defensa lo mismo que se había hecho con la industria del carbón y del acero. Un ejército europeo acabaría con las rivalidades de los ejércitos nacionales y podría contribuir a la defensa de Occidente. El 3 de septiembre de 1950 escribió una carta al primer ministro René Pleven proponiéndole este plan. También se lo comunicó a Schuman. El 25 de marzo de 1957 se firmó el tratado de Roma por el cual nacía la Comunidad Económica Europea y el EURATOM. Monnet no fue invitado a esta cita histórica a la que tanto había contribuido. No era la primera vez que los políticos profesionales se apropiaban de sus ideas sin darle el mínimo protagonismo, pero no le dio importancia a este desprecio, él nunca aspiró a estar en primera plana, lo importante para él ese día es que la idea de Europa por la que trabajaba había dado un gran paso adelante. Tras el inicio de esta nueva época en la Europa comunitaria Monnet se iba a dedicar a hacerla avanzar en sus objetivos, profundizar en sus ideas y también darle una apariencia exterior.