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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE HIllary y Norgay, los grandes héroes del Himalaya, con los trajes oficiales un mes después de la mítica ascensión, en la Embajada británica en Katmandú (Nepal) mano Rex quedó al cargo del negocio- -de su primer oficio hasta que en 1959, cuatro años después de cruzar la Antártida, tuvo que dejarlo. Las montañas, tras los chascos del Makalu (esta vez sin oxígeno, en una nueva prueba del hombre en altitud) le obligaron a volcarse mucho más en su lado solidario, recogido en un extenso capítulo (los proyectos del Himalayan Trust, entre 1961 y 1995) con la comunidad sherpa, a la que tanto estuvo agradecida y en la que se refugió (junto a sus otros dos hijos, el también montañero Peter y Sarah) después- -también se dio al whisky en los dos años posteriores- -a la pérdida de Louise (en 1989 se casaría con June, viuda de su amigo y compañero de escalada Peter Mulgrew) y Belinda. Mike Gill, fisiólogo, montañero y cineasta, tiene muchas imágenes de él: Director de proyectos disciplinado, carpeta en mano, llevando la cuenta de enormes pilas de provisiones y equipamiento; el líder flexible, el narrador ameno, el porteador echándose al hombro un paquete tremendamente pesado... Y añade el propio Hillary en su diario del Everest: Tenzing citado en pasajes concretos del li- AP bro es, sin duda, un compañero de primera para un escalador como yo, a quien le gusta llevarse la mejor parte del liderazgo A su filantropía (el apellido Hillary es sinónimo de dios en Katmandú y el resto de Nepal) se incorpora su conciencia social: antiapartheid, su defensa del medio ambiente (su ruta en el continente helado ha servido para investigar el tiempo, los movimientos sísmicos y los ecosistemas marinos) e incluso su batalla contra las pruebas nucleares. El día 11, justo en el primer aniversario de su muerte, Nueva Zelanda le rendirá honores casi de jefe de Estado. Al fin y al cabo Hillary forma parte, sostiene Johnston, de la imaginiería kiwi junto a los All Blacks las ovejas, los tractores y la playa, para envidia de sus vecinos (y rivales) australianos. Uno de los grandes periódicos aussies el Sydney Morning Herald hizo una humilde petición a Nueva Zelanda a propósito del medio siglo de ascensión al gran Everest: ¿Podemos compartir a Sir Edmund Hillary? Australia no ha tenido ningún ciudadano de semejante presencia mundial Los honores del día 11 Página del diario personal de Hillary contando detalles de la expedición al Everest. El libro de Johnston ofrece otras imágenes inéditas del escalador neozelandés gantes del gran río sagrado de la India. En su relato está el resto del universo Hillary sus primeros contactos con la nieve, el Himalaya, la conquista de Louise (su primera mujer, muerta, junto a su hija Belinda, en accidente de avión en 1975) sus libros favoritos sobre montañismo... Y siempre su labor de apicultor, a la que volvía tras las primeras expediciones. No siempre pudo. La repercusión mediática y los nuevos proyectos le fueron apartando- -su her- ABC