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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE saje de Drake. Lo levantan sacando su proa del agua, que cae después con estrépito. El mar parece una batidora cuyo contenido cambia de color, del añil al gris metálico, según la luz que le pegue; el viento despeina las crestas de las olas y la espuma pulverizada forma pequeños arcoiris. Albatros y petreles de gigantesca envergadura siguen la estela del barco sin esfuerzo aparente, planeando sobre montañas de agua. A bordo hay tráfico de drogas... legales. A una conocida marca de pastillas antimareo se le une otra, más fuerte. Y pulseras y parches con más pinta de placebo que de otra cosa. Cualquier método vale para salir victorioso de esta travesía de dos o tres días, incluso borrar el vaivén de la mente (quien sea capaz de hacerlo) Dicen que a todo marino que atraviese el Drake le será permitido lucir un aro de oro en la oreja izquierda y podrá orinar en contra del viento. El segundo privilegio suena arriesgado a pesar de todo. La tregua llega en isla Decepción, en las Shetland del Sur, un antiguo volcán que colapsó dejando que el agua penetrara por un flanco y formara una bahía circular. El acceso se realiza por un estrecho paso conocido como los Fuelles de Neptuno, descubierto en la década de 1820 por cazadores de focas americanos. A principios del siglo XX los barcos balleneros utilizaron una cala cercana para levantar la estación Hektor. Hasta finales de la década de 1930 fueron ocupados todos los puertos naturales de la Península Antártica, donde grandes buques factoría despedazaban a los cetáceos que eran cazados por lanchas en aguas abiertas. Cuando los barcos incorporaron rampas en popa para izar las ballenas a bordo se abandonaron los refugios costeros, que adquirieron la categoría de arqueología. Los restos de la estación Hektor y de la base británica Deception Base B constituyen uno de los monumentos históricos más frecuentados de la Antártida. Parejitas de pingüinos papúa y barbijo pasean por la playa volcánica, una pandilla de págalos espera picotear algún desperdicio dejado por los turistas (vana esperanza: los guías son muy estrictos con estas frivolidades) algún valiente cava un agujero y prueba las aguas termales de Decepción después de darse un chapuzón en el mar- -no consta que haya dispensa por ello- -y las cabañas en ruinas, los depósitos herrumbrosos de combustible y grasa animal, los restos de barcazas y los huesos de ballena quedan ahí, inasequibles al paso de las centurias, para ser visitados por las futuras generaciones. Una luz fantasmal baña el islote de Goudier, el lugar donde se levanta Port Lockroy, una vieja base británica que fue construida en febrero de 1944 en el contexto de la Operación Tabarin de la Royal Navy para Carta de navegación El salto. Iberia ofrece dos vuelos diarios entre Madrid y Buenos Aires. Uno sale de Barajas a la 1: 45 de la madrugada y otro a las 12: 35. De Buenos Aires a Madrid los horarios son: 15: 20 y 23: 40. A partir del 7 de enero habrá tres frecuencias semanales más (martes, miércoles y viernes) Precios desde 893 euros ida y vuelta, todo incluido, en clase turista y desde 3.521 euros en business plus (donde se puede descansar en butacas- cama y disfrutar de los menús de Sergi Arola) www. iberia. com La travesía. Hurtigruten organiza rutas a la Antártida con extensiones a la Patagonia y a las islas Georgias del Sur y Malvinas. El crucero tipo, de ocho días de duración, a bordo del MS Fram parte de Ushuaia, cruza el Pasaje de Drake, recorre los puntos más espectaculares de la Península Antártica e incluye excursiones en tierra y los vuelos entre Buenos Aires y Ushuaia. Los precios por persona, dependiendo de las fechas y el tipo de cabina, oscilan entre los 3.360 y los 10.150 euros. Tel. 934 152 719. www. hurtigrutenspain. com Parada y fonda. La escala en Buenos Aires puede aprovecharse para probar la mejor carne de vacuno en el restaurante La Cabaña. Reservas: +54 11 4814 0001. www. lacabanabuenosaires. com. ar web rcab espanolrestaurant- la- cabana. jsp Arqueología antártica ¿Un loco antártico? En realidad el tipo toma un baño caliente en la volcánica isla Decepción contrarrestar las aspiraciones soberanistas de Argentina sobre la Antártida. Chile se sumó a la fiesta y durante aquellos años se levantaron decenas de bases supuestamente científicas que, con el tiempo, fueron abandonadas o cedidas a terceros países. Una goleta irrumpe inopinadamente en el escenario como salida de una película de piratas; pieza de caza mayor para los fotógrafos, que deben de andar con cuidado para no resbalar en el guano de pingüino que se acumula en la playa pedregosa. Port Lockroy fue restaurada en 1996 y desde entonces permanece abierta a los visitantes durante el verano antártico. Ha sido designada monumento histórico- -la región del Mar de Ross tiene 14 sitios protegidos relacionados con expediciones británicas de la época heroica- -y convertida en museo. Alrededor de 70.000 postales son enviadas desde aquí cada año por los turistas a más de cien países distintos (el correo tarda de dos a seis semanas en llegar pues, obviamente, no existe un servicio exprés) Herencia de la Operación Tabarin es la base ucraniana Vernadsky, situada en las Islas Argentinas, que inició sus operaciones en 1996 después de que los británicos vendieran la antigua base Faraday a la Academia de Ciencias de Ucrania por el simbólico precio de una libra esterlina. Faraday alcanzó renombre mundial en 1985 cuando sus científicos descubrieron el agujero en la capa de ozono. Vernadsky es famosa por su pub, el más austral del mundo (65 15 S) donde se sirve una copa de vodka gratis a todas las mujeres que dejan su sujetador aquí. En la pared de trofeos del bar hay sostenes de todas las tallas imaginables. El barco recorre despacio el profundo fiordo de Andvord Bay, que discurre perpendicular al eje principal del Estrecho de Gerlache, penetrando más de 20 kilómetros en la Península Antártica. El paisaje es sobrecogedor, con decenas de icebergs flotando mansamente en la bahía, algunos enormes con forma de castillos almenados, todos irrepetibles y con fecha de caducidad. Espíritus de hielo que surgen de la niebla. Desde aquí al Mar de Weddell, al otro lado del espinazo montañoso, hay apenas 50 kilómetros. En aquellas aguas se fraguó una impresionante hazaña. Shackleton, endeudado y en el dique seco, tuvo que leer en la prensa La base británica Faraday alcanzó fama en 1985 cuando descubrió el agujero en la capa de ozono. Vendida a Ucrania por una libra, en su pub cambian sujetadores por vodka la tragedia de Scott y el triunfo de Amundsen. El pescado estaba vendido. ¿O no? Nunca la bandera arriada, nunca la última empresa En agosto de 1914, días antes del estallido de la primera guerra mundial, partió hacia el sur. Queda el viaje más impresionante de todos, la travesía del continente escribió. Tras navegar en el Mar de Weddell y cuando faltaban 160 kilómetros para llegar a tierra, su barco, el Endurance quedó atrapado en el hielo. La batalla por la supervivencia duró veinte meses y ni uno solo de los 27 tripulantes perdió la vida. Los expedicionarios tuvieron que soportar penurias inimaginables, el naufragio del Endurance y una durísima travesía en los botes salvavidas a la isla Elefante antes de que Shackleton, con un puñado de hombres, realizara a bordo del James Caird uno de los viajes más memorables de la historia de la navegación. Durante su última y extenuante marcha, cruzando a pie los glaciares y montañas sin nombre de la isla de San Pedro en busca de la estación ballenera de Stromness, de la salvación final, Shackleton y sus acompañantes sintieron que alguien más caminaba con ellos... Una presencia invisible que hace que cada persona sienta en estas latitudes su Antártida particular, salvaje y única.