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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Dalí, junto a Hitchcock (centro) y Walt Distney: Hollywood y el cine siempre le tentaron ABC Los visitantes en bermudas y sandalias desfilan admirado ante las incomprensibles pinturas. Las precoces imágenes de Cadaqués se alternan con algún trabajo académico de la etapa en la que Dalí estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. La guía revela que el pintor no acabó los estudios para gran disgusto del sufrido notario. Lo que no precisa es que en realidad el joven estudiante fue expulsado al desafiar al tribunal que lo examinó. Dalí, al oír que le preguntaban sobre Velázquez, se negó a contestar. No pueden examinarme. Yo sé de Velázquez mucho más que todos ustedes Las superficiales explicaciones son una especie de surrealismo para dummies (novatos) en quince minutos. Aunque entretenidas, a veces rozan el puro disparate o el tópico más caduco, como cuando la guía afirma que en Port Lligat todavía se puede ver a las mujeres de los pescadores cosiendo redes. Lo que en realidad hay en Port Lligat es un masivo centro turístico para que los visitantes paguen por entrar en la, por otra parte, muy normal y acogedora vivienda de un genio estrafalario al que le gustaba comer huevos fritos. Los alucinados estadounidenses se admiran ante los juegos visuales de imágenes ocultas que Dalí supo hacer en cuadros como la Aparición del invisible busto de Voltaire en el mercado de esclavos Ese surrealismo de trampantojos y trucos de prestidigitador les encanta tanto como a los niños pequeños les admiran los hábiles juegos de manos de los ilusionistas. Este Dalí malabarista de figuras superpuestas suscita un sonoro asombro en el público a medida que la guía, ayudada de un puntero láser, va desvelando esos detalles escondidos. La visita alcanza el punto culminante ante una descomunal pintura de seis metros cuadrados en la que se puede descubrir el rostro de Manolete mimetizado entre los perfiles de una sucesión de Venus de Milo. Cuando los visitantes descubren en el vacío los invisibles ojos, nariz, corbata y montera del diestro, las exclamaciones de sorpresa y admiración llegan a un paroxismo similar al que debió vivirse en la plaza de Linares cuando el Islero empitonó mortalmente al famoso bullfighter Los espectadores rompen en aplausos sinceros cuando todo termina. Es un país agradecido y espontáneo. Se percibe que están exhaustos de cultura y arte elevado. Al salir, compran un poco de mercaderías dalinianas y se suben en sus enormes rancheras. Es hora de comerse una hamburguesa doble e irse hasta Orlando, la capital mundial de los megaparques de atracciones... Dalí en La Florida, el colmo del surrealismo Pensacola Tampa Jacksonville Daytona El malabarista causa asombro St. Petesburg FLORIDA N Naples Miami El Museo Dalí de St. Petersburg (Florida) ces, el recinto ha ido creciendo y está previsto que en 2010 se terminen las obras del nuevo museo, un macroespacio típicamente norteamericano con restaurante, cine, teatro, salas enormes y una gran, gran, gran tienda de merchandising daliniano. M. S. Lo primero que el visitante se encuentra al cruzar las puertas es una tienda descomunal donde comprar camisetas de Daliwood corbatas surrealistas, libros sobre cocina española y hasta vino del Ampurdán. La entrada cuesta 15 dólares y la colección es más que notable. La visita guiada resulta surrealista y divertida. La primera sonrisa se nos escapa cuando la guía trata de explicar el origen burgués de la familia, debido a la profesión del padre de Dalí, notario en Figueras, ocupación poco o nada prestigiosa en EE. UU. Guía de St. Petersburg No resulta difícil llegar a St. Petersburg por carretera desde Tampa o Miami. La localidad, además, está bien surtida de hoteles y restaurantes. Una buena y económica opción es alojarse en el céntrico Ponce de León (95 Central Avenue. 727 550 9300) El hotel tiene anejo pub con música en directo y un restaurante de simpáticas camareras y presuntas especialidades españolas. David, el conserje, es un servicial cubano que ayudará al visitante en cuanto necesite. St. Petersburg es una ciudad pequeña y habitable en la costa oeste de la península descubierta por Ponce de León cuando buscaba la fuente de la eterna juventud. No la encontró, pero hoy Florida es un paraíso de calor húmedo y espesa vegetación donde se refugian los jubilados norteamericanos. St Petersburg, sin embargo, diluye el ambiente geriátrico albergando algunas facultades de la Universidad del Sur de Florida. La localidad es agradable, de ambiente casi europeo, con una playas limpias y un gran puerto deportivo.