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21 12 08 FIRMAS to respondió con una lealtad absoluta cuando José María Aznar eligió a Rajoy como sucesor y él, Rato, se tuvo que tragar la decepción. Ayudó todo lo que pudo y más para ganar las elecciones del año 2004, que se perdieron porque pasó lo que pasó y porque José Luis Rodríguez Zapatero logró ilusionar a muchos de los que pensaban que podría ser un gran presidente de gobierno, que el tiempo ha demostrado que no lo es. Rodrigo Rato se fue a Washington y nunca recibió una sola llamada de Rajoy, aunque él, el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional sí descolgó el teléfono en varias ocasiones para hablar con el presidente de su partido. A su regreso, hace ahora un año, ni flowers, ni una llamada, nada. Se vieron en el congreso de Valencia y se saludaron, pero nada más. Hasta ahora, que han almorzado o cenado y han hablado de política. Rato no es enemigo, no se conoce que haya traicionado nunca a nadie o haya dado puñaladas traperas. Cantos de sirena ha escuchado unos cuantos, pero no ha movido un dedo para ser candidato a nada, y al parecer así se lo reconoció un Rajoy agradecido en ese encuentro. La peor cara de Blanco y Pájín José Blanco y Leire Pajín, que son A Rajoy le quieren mover la silla antes de que se sepan los resultados de las elecciones gallegas, vascas y europeas CHEMA BARROSO PUNTO Y SEGUIDO La movida POR PILAR CERNUDA M arejada en el Partido Popular, aunque Mariano Rajoy no se inmuta. Marejada importante, le quieren mover la silla incluso antes de que se pulse cómo respira el personal y se conozcan los resultados de las próximas elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco o de las europeas. Algunos de los que más le bailan el agua asisten a reuniones en las que se habla con normalidad de quién debe ser el sucesor de Mariano -en el PP nadie le llama Rajoy- dando por hecho que no va a ser el candidato en las próximas generales. O dando por hecho que ellos, algunos de los que le bailan el agua, van a conseguir que no sea el candidato. Parecía que Valencia, el congreso de Valencia, había amansado a las fieras, que allí se habían cerrado heridas y recompuesto fisuras. Pero no. Mariano Rajoy no quiere darse por enterado porque no le conviene darse por enterado, pero si sabe la mitad de la mitad de lo que cuentan a los periodistas algunas personas importantes de su partido, no estaría nada tranquilo. Y menos si supiera que algunos líderes regionales que en público le regalan los oídos, en privado afirman que con Mariano no hay nada que hacer, que Mariano no gana elecciones. Rajoy ha estado con Rodrigo Rato. Al fin. No se sabe cuál es la razón de que el presidente del Partido Popular le haya hecho el vacío a Rato durante todo este tiempo, Ra- mejor gente de lo que piensan muchos, sin embargo están sacando estos días su peor cara. Se han apuntado otra vez a la provocación constante al Partido Popular con acusaciones sin fundamento y que ellos saben que no tienen la menor entidad. La única explicación a esa actitud, que Blanco ejerció durante toda la pasada legislatura para abundar en la crispación, es que quieren efectivamente que vuelva ese ambiente de crispación que al Partido Socialista le funcionó muy bien en el pasado reciente. Y si eso es lo que efectivamente pretenden José Blanco y Leire Pajín, la conclusión es clara: deben contar con encuestas que no les son excesivamente favorables. Motivo por el que Blanco ha decidido volver a la estrategia de atacar al Partido Popular para ver si responde a sus arremetidas con exabruptos, y aparece así su cara menos amable. Pero el PP conoce ya el percal, de momento no responde al vicesecretario general del PSOE ni a su secretaria de organización. Mientras así actúan los máximos dirigentes del Partido Socialista, Rajoy mantiene una buena comunicación con Zapatero y Fernández de la Vega, con los que habla bastante más de lo que muchos creen, y Federico Trillo sigue su contacto sincero y constante con Rubalcaba. Por cierto: Rajoy está convencido de que va a ganar las próximas generales. Es un aviso para los que hacen quinielas sobre el sucesor.