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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Bettie Page O el cuidado de la lencería Si alguna vez a un soldado se le hizo la cabeza un ascua, ella animó la fogata. Luego desapareció como el vértigo de un deseo. Murió el 11 de diciembre a los 85 años POR EDUARDO CHAMORRO ue reina y señora, diosa, emperatriz y fundadora de esa región lozana donde se mueven las pin ups, aquellas beldades de ensueño que los soldados americanos pinchaban con una chincheta (pin) en lo alto (up) de sus taquillas. Ezra Pound cantó en esos términos a la luna colgada del firmamento más allá de los barrotes de su celda: ¡Oh, moon! ¡My pin up! Puede que el poeta pensara en una virgen o en una cortesana y que sus pensamientos transcendieran en aquella pin up llamada Bettie Page que incendiaba las revistas para hombres de aquella época cumplida por el poeta entre rejas. Pound estaba muy loco y la Page transcendía mucho. O la transcendían. El primero en hacerlo fue Jerry Tibbs, un oficial de policía y fotógrafo que descubrió el esplendor de sus curvas en la playa de Coney Island y supo transcenderla en icono erótico. Cinco años después, en 1955, el senador Kefauver, un demócrata por Tennesse, la transcendió en campeona de la pornografía y enemiga de toda virtud. ¡Que tiempos! Lo único que había hecho aquella mujer con su cuerpazo fue llevarlo del blanco y negro de las fotografías con lencería incandescente al technicolor con el que la revista Playboy felicitó a sus lectores el Año 1955: una Bettie Page que encendía el Árbol de Navidad sin llevar puesta otra cosa que un gorrito de Santa Claus. No fue la última de sus transcendencias. Al cabo de cinco años en los que no paró de dar ideas para el estilismo de la ropa interior femenina, Bettie Page desapareció al recibir la citación para declarar ante un Senado que jamás la puso la vista encima, y dio en un mito que se desarrolló en películas, cómics, pósters y novelas como La F FOTOS: ABC vida invisible en la que Juan Manuel de Prada la convierte en Fanny Riffel, una turbia encrucijada de sex appeal y candor. No se puede decir que deseara lo que se convirtió en su destino. Era una niña cuando hubo de poner distancia a las caricias con las que la perseguía su padre. Creció en un orfanato y se reveló como Adelantada de la moda y de las costumbres Bettie fue una de las primeras mujeres que vistieron el biquini y que hicieron moda del desvestirse. Por adelantarse a sus tiempos la llamaron indecente Icono de mujer sexy y osada de los 50 Bettie se convirtió en personaje de cómics y películas, como icono de mujer sexy y osada de los años cincuenta una extraordinaria estudiante. Graduada en el Peabody College, de la Vanderbilt University de su Nashville natal, duró poco en su carrera como profesora. Me resultaba imposible evitar que los alumnos se me echaran encima De modo que se hizo modelo y actriz. Después posó para la leyenda y un extravío que duró cuarenta años. Nadie supo luego de sus pasos hasta la aparición, en 1996, de una biografía autorizada: Bettie Page: The Life of a Pin- Up Legend a la que siguió The Real Bettie Page y la película The Notorious Bettie Page dirigida por Mary Harron con Gretchen Mol como protagonista. Ese revival que la sacó de la pobreza, no ofuscó la claridad de sus ideas. Quiero que se me recuerde tal como era en mi época dorada- -explicó en su negativa a que la fotografiaran de nuevo- cuando mostré el modo más natural de contemplar el desnudo Pero también buscó otros modos de quedar en la memoria. Puesta, a veces, entre la indigencia y el desequilibrio mental, acudió a cuantas curaciones se la ocurrieron para su espíritu. Y así, ella que había sido reina de la jungla en la cámara de Bunny Yeager, ataviada de pantera, no dudó en irse al corazón de África como misionera de los cristianos renacidos. Todo un extraño modo de vida, de sigilo y de leyenda.