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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE En España Piedrahita y el otro Papá Noel sabía muy bien cómo cautivar a la jet hispana POR: MARÍA CUESTA ace algo más de quince días, Andrés Piedrahita era sólo conocido por algunos privilegiados. Así se consideraban, al menos. El nombre de este colombiano criado entre la jet más cool de Nueva York y asentado desde hace algo menos de cuatro años en Madrid era entonces la llave que abría el círculo más exclusivo de las grandes fortunas españolas. Era, en el fondo, la contraseña necesaria para entrar en la cámara secreta de la pirámide de Bernard Madoff. Allí engordaban los patrimonios más importantes del planeta; esos que para empezar a hablar ponen dos o tres millones encima de la mesa. Un club de lo más selecto y deseado, que resultó ser una estafa. Ahora, Piedrahita y Madoff copan los titulares de la prensa internacional. Y no precisamente para bien. Andrés Piedrahita era, pues, el embajador de Madoff en España. Tenía todos los atributos para ello. Era rico, simpático, listo y con un ritmo de vida envidiable. Habitual del puente aéreo Londres- Nueva York, aterrizó en nuestro país arrastrado por su esposa, que huía de los plomizos cielos londinenses. ¿Pero cuál era su conexión con Madoff? Aquí se cumple a rajatabla la máxima de que en las finanzas, ciencias matemáticas y relaciones sociales pesan a partes iguales. Piedrahita tenía un suegro de excepción. Su esposa es Coral Noel, una de las cinco hijas guapísimas de Walter Noel. Noel padre- ¡ojo! no confundir con Papá Noel- -era el máximo ejecutivo de Fairfield Greenwich Group, la firma que polinizó la esencia inversora de Madoff por los mercados internacionales. Cuatro de sus yernos hacían de embajadores de una selecta boutique con apenas 130 empleados. Piedrahita era el senior partner con su amigo Andrew Smith, íntimo también de Bernard Madoff. Fiestas en Puerta de Hierro, veraneo en Palma, navidades en Mustique... El embajador de Madoff en nuestro país, Andrés Piedrahita, H Entrecanales se acordaba de Equality... El espíritu emprendedor de Fernando Fernández de Cordova no comienza en Fairfield. Ni mucho menos. Corrían los tiempos de la euforia tecnológica y, entre uves dobles y puntocoms, Fernández de Cordova se lanzaba al que prometía ser el negocio del siglo. Así, creó Equality. Una de tantas empresas que se desvaneció tan pronto como apareció. En el momento, se habló incluso de que la compañía llegaría a cotizar en Bolsa, pero finalmente el estallido de la burbuja la arrasó, antes siquiera de que pudiera intentarlo. Pero el hijo del duque de Arión no emprendió solo este negocio. Su compañero de aventuras de web (y de chequera, claro) fue José Manuel Entrecanales. Tras el descalabro, el hoy presidente de Endesa salió escarmentado del breve surfeo internauta, es cierto, pero también vacunado sobre los negocios que le hacen a uno rico en un plis plas Una y no más, Santo Tomás debió de pensar. En Fairfield, el nuevo y lucrativo milagro de su amigo, Entrecanales no ha puesto ni un solo euro. Walter Noel, jefe de la firma que polinizó el timo de Madoff en los mercados internacionales, baila con la columnista Jamee Gregory Así, a golpe de fiestas, Piedrahita reprodujo en nuestro país el mismo modelo de caballero ganador que tantas alegrías le había dado a su exitoso suegro. En Palm Beach, si uno era un habitual del club o iba a jugar al golf, era casi imposible no tropezar con alguien dispuesto a contar muy discretamente, eso sí, cómo el mago Madoff le estaba haciendo rico. Nunca fallaba, decían. Lo mismo decían de Piedrahita en España. Sólo se llegaba a él previa recomendación y había hasta codazos para entrar en las fiestas que ofrecía en su casa- mansión de Puerta de Hierro. Lo más en patrimonios nacionales se dejaba caer por allí, sin falta. El último de estos eventos, el verano pasado, recién vuelta la familia Piedrahita de un merecido descanso en su villa de Palma de Mallorca, hubiera hecho las delicias de la prensa más rosa. Isabel Preysler con Miguel Boyer, Alberto Cortina y Elena Cué, José Manuel Entrecanales fueron a visitarle. La crème de la crème Otros habituales eran el empresario Juan Abelló, Guillermo Morenés y su mujer Ana P. Botín, además de su socio Javier Botín- -juntos fundaron la gestora de altos vuelos M B Capital Advisers- Y de aquéllos polvos vienen estos lodos. En estas reuniones se hablaba de barcos, de golf, de lo fantástico que se pasan las navidades en Mustique... y, por su puesto, de dinero e inversiones. La gran mayoría se gestaron allí, entre los canapés y el postre. Fernando Fernández de Córdova era el hombre en quien delegaba Piedrahita. El ejecutivo de Faifield en España es hijo del duque de Arión y sabe a la perfección nadar en estas aguas. Así se cerraba un círculo perfecto. Hasta que estalló. Ahora tocan años de denuncias cruzadas y deserción social. Piedrahita está ausente, por prescripción legal, y su mujer y sus hijos ya han viajado a EE. UU. No debe de estar su cuerpo para fiestas. Aunque, seguro, tampoco lo estará el de sus íntimos amigos Abelló, Morenés o el de Alicia Koplowitz, que ingresaron a una en la que resultó ser una pirámide de Alí Babá. ¡Pobres ricos! El fundador de Fairfield, la boutique financiera que propagó los productos Madoff por todo el mundo, utilizaba a sus yernos como corresponsales de alta confianza Algunas de las mayores fortunas de nuestro país sucumbieron al encanto de un club en el que sólo era posible ingresar si se llegaba con recomendación Cambio de torna en la banca privada