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21 12 08 EN PORTADA Algunas de sus víctimas Wunderkinder Foundation. Fundación caritativa de Steven Spielberg Foundation for Humanity. Del premio Nobel de la Paz Elie Wiesel Mortimer Zuckerman. Propietario del Daily News de Nueva York BNP Paribas. Uno de los gigantes de la Banca francesa La Universidad Yeshiva. Universidad hebrea en EE. UU. e Israel Fred Wilpon. Propietario del equipo de béisbol New York Mets Norman Braman. Ex propietario del equipo de fútbol americano Philadelphia Eagles UBS AG. Compañía de servicios financieros con base en Suiza Frank Lautenberg. Senador demócrata El premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, izquierda, y Steven Spielberg: sus fundaciones han sido víctimas del timo AP ABC Madoff Un trilero de guante blanco (Viene de la página anterior) estaba sujeto al escrutinio de bancos ni de fisgones exteriores. Enviaba él mismo los informes por email, cada cierto tiempo liquidaba en efectivo para eludir los controles de los activos, etc, etc. Si hay que creerle- -algo que al FBI le está costando mucho trabajo- -durante todos estos años Madoff llevó el peso de su gran mentira absolutamente solo. Haciendo creer a su familia que él era infalible y a sus clientes, que todos ellos eran unos genios. Que el mercado era exactamente esto: una fuente de inagotable felicidad. Hay indicios a favor de la teoría de la soledad. Se supone que los hijos de Madoff no sólo no sabían nada del lado oscuro de su padre, sino que serían de los primeros damnificados, pues habrían perdido varios millones. Se supone que fueron ellos quienes detectaron irregularidades, y que al confesarles su padre lo que había, así como que a raíz de la crisis había perdido el control, ellos mismos le denunciaron y entregaron. También que están tan furiosos y dolidos, que se han negado a firmar los avales para mantener a su padre en libertad bajo fianza. Para evitar un ingreso fulminante de Madoff padre en prisión, el juez tuvo que relajar sus exigencias. Si todo eso es verdad, Madoff es un shakespeariano Rey Lear, cuya caída trasluce la magna miseria del mundo: ¿pero es posible que unos hijos abominen de su padre hasta este punto? Y si él pasó décadas engañando y robando, ¿no lo hizo en parte por dar a su familia un A diferencia de otros timadores, que están más de paso, Madoff no tenía la perspectiva de una huida hacia adelante. Este negocio, esta estafa, era su vida entera nivel de vida que no les habría podido ofrecer de ninguna otra manera? Incluso teniendo claro que sin esta crisis a lo mejor no se habría producido la espantada de inversiones que dio súbitamente al traste con la pirámide financiera de Madoff, la pregunta del millón de dólares (para el que aún lo tenga) es: ¿qué sentido tiene levantar una pirámide así en una empresa en la que está metida toda tu familia, sin decirles nada de nada? ¿Hasta cuándo pensaba mantener Madoff la farsa, hasta su lecho de muerte? ¿Y de no ser así, qué legado pensaba dejar a sus descendientes y socios? A diferencia de otros estafadores que están más de paso por sus empresas, Madoff no tenía la perspectiva de una huida hacia adelante. Este negocio, esta estafa, era su entera vida. Por eso a los investigadores les cuesta tanto dar crédito a la teoría de la soledad. ¿Estamos de verdad ante el ladrón más solo del mundo, o ante un capitán corrupto pero trágico, que se hunde con el barco para que todos los demás puedan escapar? ¿No podría haber decidido Madoff, a sus 70 años, inmolarse él para salvar al resto de los implicados de su estirpe? Eso no le haría necesariamente menos villano, pero sí bastante más interesante. ¿Soledad o inmolación? Porque eso le restituiría cierta dignidad, cierto valor de emblema. En el fondo su figura no deja de encarnar todo un mundo y todo un sistema de valores que declina. Ese Wall Street basado en una telaraña de complicidades personales, a menudo trenzadas literalmente con carne y hueso. Produce una mezcla de tristeza y de vergüenza ver los alegatos de la SEC de que un oficial suyo jamás volvió a investigar a Madoff desde que se ennovió con su sobrina... O que el fiscal general de Estados Unidos se inhibe del caso porque un hijo suyo también tiene vínculos y posibles intereses... Todo son vínculos y relaciones, todo es una gran trama oligárquica. Ahí ha dolido el desgarro, que lo es de la entretela social más interior. Si falla alguien que era tan uno de los nuestros ¿ya en quién vas a confiar? Pasea ahora Madoff su sorprendente vulgaridad (gorra de béisbol, anorac gordo, mofletes de carnicero) por Manhattan, ese abismo donde han caído torres y reputaciones tan altas: la de Eliot Spitzer, el gobernador que decía perseguir la prostitución pero más bien corría detrás de las prostitutas, la de los orgullosos banqueros puestos de rodillas ante las ayudas del gobierno, la de los reguladores del gobierno puestos en ridículo, y tantos, tantos otros. Parece que al sueño americano le hayan dado la vuelta como a un calcetín: últimamente Estados Unidos ya no es el país donde cualquiera puede llegar a lo más alto, sino el sitio donde de lo más alto se puede caer a toda velocidad a lo más bajo. Y la crisis sigue.