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21 12 08 EN PORTADA El directivo Paul Hiller teme que el 15 de un fondo de pensiones local de 42 millones haya sido invertido en el timo de Madoff Madoff Un trilero de guante blanco Mortimer Zuckerman: puede haber perdido 30 millones de dólares en el agujero Madoff POR ANNA GRAU. NUEVA YORK n todos los escándalos financieros hay siempre algo entre perverso y trágico. Siempre que no sea el propio dinero el que vuela, es fácil sentir una mezcla de morbo y compasión. ¿Qué pensaría Bernard Madoff llegando el miércoles pasado a su apartamento en la calle Lexington de Manhattan después de comparecer ante el juez, con su gorra de béisbol y una tobillera con la que el FBI rastrea todos sus movimientos, al encontrarse a una horda de periodistas que no vacilaban en pegarle un empellón para conseguir su foto? ¿Cuánto hacía que a un hombre así nadie le trataba de esa manera? Hablamos de alguien que hasta el 12 de diciembre de 2008 fue una persona muy, muy importante. Y que lo había sido durante décadas. Con casas en el Upper East Side de Nueva York, en los Hamptons, en Florida, en Europa... Con su avioneta Cessna privada, su yate, sus selectas amistades en el golf, en el esquí, en su hotel favorito en la Riviera Francesa- -a 7.000 euros la noche- -y en la Universidad Yeshiva. Judío ilustrado, respetable y filantrópico, que cada año donaba fortunas como quien regala peladillas. Donó 6 millones de dólares a la investigación del cáncer cuando a su sobrino le diagnosticaron leucemia. Por cierto: también era donante del partido demócrata. En 2007 la familia Madoff donó a obras benéficas sólo 95.000 dólares (67.000 euros) una cantidad ridícula para lo que ellos acostumbraban. Se habló entonces de si hasta s más ricos no se estarían empezando a resentir de la crisis que entonces aún no se llamaba así, sino ese mal aire de la economía que, teniendo confianza, se superará pronto Qué tiempos aquellos, cuando los presidentes se podían permitir el lujo de hablar así. Y medio mundo se permitía el lujo de in- AP E vertir con el bueno de Madoff, ese señor tan listo y sumamente agradable. Madoff carecía de la arrogancia y del estilo desaprensivo que suele caracterizar a muchos magos de las finanzas. Que, por ejemplo, caracterizaba al máximo estafador de guante blanco antes que él, Jeffrey Skilling, el infausto presidente de Enron. El 13 de diciembre de 2006 Skilling empezó a cumplir una condena de 24 años de prisión. Si la cumple entera, y si vive para contarlo, no volverá a ser un hombre libre hasta los 74 años. Su abogado solicitó una reducción insignificante de la pena, sólo para lograr que Skilling pudiera ir a una prisión normal y no a una de grandes delincuentes, rodeado de violadores y de asesinos en serie. Ni hablar repuso el juez. No hay piedad para el Alí Babá de Enron. Siendo Skilling muy jovencito le preguntaron en una entrevista laboral si se consideraba listo. Soy jodidamente listo respon-