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D 7 14 12 08 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE El zoo de Bagdad La Disneylandia iraquí TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN. BAGDAD prendido el jefe de seguridad en el acceso principal al recinto. Tras unos minutos de revuelo y con la cola impaciente y haciendo sonar las bocinas, el responsable ordena a uno de sus hombres armados acompañar al visitante para velar por su seguridad. Abierto en 1971 bajo el mandato del presidente Ahmed Hassan alBakr y cerrado por Sadam en la primavera de 2002 con la excusa de llevar a cabo unas reformas que consistieron básicamente en emplear el parque como base militar, este zoo llegó a albergar más de 600 especies en sus mejores años. Era entonces el principal de todo Oriente Próximo y más de un millón de personas lo visitaba cada año. Tenemos más de doscientas especies, algunos de los leones eran propiedad privada del mismísimo Sadam informa uno de los responsables, que muestra orgulloso los últimos tigres donados por el estado de Carolina del Norte. Lejos de los tiempos de gran esplendor- -tanto en animales, como en especies- -el zoo del Irak post Sadam reabrió sus puertas el 20 de julio de 2003 después de unos días de guerra en los que los saqueadores vaciaron las jaulas y, según el responsable del parque, muchos animales terminaron en la cazuela, especialmente las aves, el espectáculo que nos encontramos a la vuelta fue desolador El zoo forma parte del complejo de ocio más grande de la capital y que aspira ahora convertirse en el primer Disneylandia de la región si finalmente llegan a buen puerto las negociaciones entre la empresa californiana C 3 y el ayuntamiento bagdadí. Un proyecto de quinientos millones de dólares justificado porque Irak es la mejor oportunidad para este negocio. La mitad de su población es menor de quince años y necesita donde entretenerse según declaró Llewellyn Werner, responsable de C 3, en una entrevista concedida a Los Angeles Times. Las atracciones actuales son modestas, pero realistas. Cuando los cortes de luz amagan, los niños se bajan de los tiovivos y se deslizan por los toboganes. Los restaurante sirven comida local y las familias se sientan en la hierba para practicar el deporte nacional, el picnic. Todos acuden aquí a relajarse, pero nadie puede olvidar que este tipo de lugares frecuentados por mucha gente son los preferidos por los terroristas para cometer sus ataques. Tras la visita al zoo y un breve paseo por el parque, suena el transmisor del guardia de seguridad. Es hora de volver a por el coche y salir del parque. El gentío empieza a ser importante y es mejor que el extranjero vuelva a su jaula de hormigón, a salvo de coches bomba, a salvo del infierno diario de los bagdadíes. Tras tantos años de infierno, la población sueña con un rato de esparcimiento en este zoo estrecha y férreamente vigilado res kilómetros de cola anuncian la proximidad del parque AlZawra. La mejora en la seguridad en la capital anima de nuevo a los bagdadíes a salir de sus casas para respirar cierta libertad y ningún sitio mejor para ello que Al- Zawra. Cada coche es meticulosamente registrado. Se abren maleteros y se obliga a bajar a los pasajeros para pedirles la documentación y cachearles antes de permitir el acceso al aparcamiento. Esto es Bagdad, la capital de los coches y hombres bomba, lo que no se olvida ni en un inofensivo parque de atracciones. ¿Un periodista extranjero que quiere ver el Zoo? Pregunta sor- T Unos visitantes contemplan un tigre en el zoo de Bagdad, uno de los lugares más concurridos de la capital iraquí PRESIDENTE DE HONOR Guillermo Luca de Tena PRESIDENTA- EDITORA Catalina Luca de Tena CONSEJERO DELEGADO José Manuel Vargas DIRECTOR GENERAL José Luis Romero DIRECTOR Ángel Expósito Mora DIRECTOR ADJUNTO José Antonio Navas SUBDIRECTOR Alberto Aguirre de Cárcer REDACTOR JEFE Alberto Sotillo D 7