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14 12 08 HORIZONTES Valle de Nébrodi TEXTO Y FOTOS: FRANCISCO LÓPEZ- SEIVANE ntonio Presti se mueve por su viejo palacio de Catania como un senador romano, sin otra prenda que una fina túnica de algodón. A este Mecenas del siglo XXI sólo le inspira la belleza, a la que vive entregado en cuerpo, alma y talonario. Su padre amasó en vida una considerable fortuna, digamos que a la siciliana, por no entrar en más detalles. En 1983, a la muerte de quien jamás supo entender su especial sensibilidad, Presti dio un giro copernicano al negocio familiar y acabar con la brutezza de unos bienes nacidos de la corrupción para dedicarlos por entero a la bellezza, a promover el arte como medio de trasformar la sociedad. Torrente de arte en Sicilia Al norte de Sicilia, en el valle de Nébrodi, se despliega la colección de arte del mecenas Antonio Presti que combina las limpias formas abstractas de sus esculturas con una naturaleza abrupta y eterna A Yo regalo belleza me dijo una tarde al salir del coche. ¿A cambio de qué? le pregunté ingenuamente. De nada. Esperar algo a cambio de lo que se da es una inversión, no una dádiva Presti cree que sólo la belleza puede salvar al mundo. Así ha creado La Fiumara del Arte (Torrente de Arte) una serie de creaciones artísticas emplazadas en lugares estratégicos a lo largo del escarpado Valle de Nébrodi, al norte de Sicilia. Para la primera de estas obras- -erigida para honrar la memoria de su padre- -Pietri tuvo que convencer a los suspicaces obreros de la empresa recién heredada, artífices del trabajo bajo la dirección del escultor Pietro Consagra, de que se trataba de dos manos unidas en oración. Jamás hubieran entendido el abstracto concepto que su creador dio en llamar Hubiéramos Podido Prescindir de la Materia y que justifica asegurando que sólo una escultura no figurativa podría resistir en este paisaje tan desolado Se trata de dos caras contiguas y agujereadas de dieciocho metros de altura, blanca la una, negra la otra, que recuerdan las típicas construcciones sicilianas hechas de piedra de lava del Etna y caliza de Siracusa, pero que, en realidad, constituyen una alegoría del mundo negro de la corrupción y del blanco de la belleza, pasado y futuro en la vida de los Presti. Ahí nació la idea de remontar el torrente sembrando de belleza la desolación del paraje. Las montañas de Nébrodi se pliegan en este valle escarpado, solitario, que parece no tener otro objeto que encauzar las aguas torrenciales del deshielo hasta el Tirreno. Pero aquí transcurrió la infancia de Antonio Presti y toda la vida de su padre, así que el mecenas decidió dig- Arriba, Ventana al Mar de Tano Festa. Junto a estas líneas, Hubiéramos podido prescindir de la Materia de Pietro Consagra Sólo una escultura no figurativa podría resistir en este paisaje tan desolado señaló el escultor Pietro Consagra tras erigir dos planchas agujereadas altas de 18 metros nificar el lugar regándolo con una Fiumara del Arte. Cuatro años más tarde, en 1989, nació la Ventana al Mar de Tano Festa, un inmenso marco de cemento azul que encuadra un horizonte aprisionado entre el mar y el cielo. El autor defiende su obra argumentando que, en contra de lo que mantenía Leon Battista Alberti de que todo cuadro no es más que una ventana que nos permite controlar la visión, medir las distancias y construir perspectivas de espacios finitos, la Ventana al Mar nos invita a perder la vista en el infinito, a contemplar de manera distinta lo que siempre ha estado ante nuestros ojos, a comparar nuestra finitud con la inmensidad del horizonte. Paolo Schiavocanto forjó en hierro, poco después, su Curva al Margen del Viento una obra de formas redondas que recuerda la armadura oxidada de los antiguos caballeros, con un arco asimétrico representando el encuentro de los vientos. Por estar situada junto a una curva de la carretera que serpentea valle arriba, es una de las más visitadas. En otro otero que domina el valle, una inmensa ola de cemento azul recuerda la Energía Mediterránea Uno puede hacer un picnic a su sombra, donde piedras azules simbolizan el fondo del mar, deslizarse por su bucle como un surfista o, simplemente, contemplar este pedazo del mar infinito varado en una montaña sin propósito aparente, aunque Presti sostiene que esta obra simboliza el torrente, cuyas aguas unen secretamente mar y montaña. En el pueblo de Mistretta El Muro de la cerámica exhibe las obras de cuarenta artistas internacionales, todas realizadas en cerámica, otra genialidad de Presti que ya reunió a cientos de artistas en el vecino Petieno, el pueblo natal de su padre, para que pintaran mancomunadamente un lienzo de un kilómetro que luego regaló troceado y enmarcado a los atónitos vecinos, a condición de que nunca se negaran a mostrarlo a quien quisiera contemplarlo. Todas las vi-