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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Ruta de la Seda Turpan Dunhuang CHINA MONGOLIA Jiayuguan Zhangye Tianshui Kashgar Tashkurgan e gts Yan Río N Pistas Cómo llegar. Salvo en algunos puntos turísticos, recorrer hoy día la Ruta de la Seda a lomos de un camello resulta imposible, pero para los más aventureros puede resultar igual de emocionante y didáctico descubrir la China profunda y hacer este viaje en el tren K 43, que va de Pekín a Jiayuguan, tarda 27 horas y media y una litera cuesta unos 40 euros. De Jiayuguan a Dunhuang el tren 7527 tarda cinco horas y media y cuesta menos de 3 euros. Qué comer. En los mercados callejeros, dos personas pueden, por unos 3 euros, degustar las especialidades locales. Dónde dormir. Nada mejor que el lujoso Hotel Silk Road de Dunhuang, en pleno desierto junto a la montaña de arena Mingsha Shan. Cuesta 50 euros. Tel: 0086 9378882088. La imponente fortaleza de Jiayuguan era la frontera final de China antes de que la Ruta de la Seda se adentrase en el desierto Desde el siglo IV hasta el XIV se cavaron 735 grutas, de las cuales 492 contienen más de 2.000 esculturas pintadas y 45.000 metros cuadrados de cuadros en sus paredes, mientras que en las otras 243 vivían y meditaban los 1.400 monjes, monjas, traductores, artistas y calígrafos que llegaron a tener sus 18 monasterios en su momento de máximo esplendor. Debido a su posición como centro neurálgico e importante centro de peregrinación y estudio de la Ruta de la Seda, ricos mercaderes, poderosos gobernantes locales, influyentes caudillos militares y hasta emperadores realizaban donaciones para construirse sus propios templetes, en cuyos murales y esculturas se reflejaba su vida. Durante mil años en los que recibieron influencias artísticas de la India y Asia Central y de distintas dinastías como las Wei y Zhou septentrionales, la Sui o la Tang, las grutas de Dunhuang se fueron extendiendo por 1.700 metros a lo largo de la pared de un cañón. Entre ellas, destacan algunas de las 230 cavadas en la dinastía Tang (618- 907) la Edad de Oro de China, por sus estatuas de más de 30 metros labradas en la piedra natural. Representando a Buda en distintas actitudes y posiciones (de pie, sentado, reclinado) las paredes de las grutas eran ricamente decoradas con finas pinturas, figuras de Boddhisatvas (personas que han alcanzado la Iluminación) motivos del taoísmo asimilados por el budismo, retratos de los donantes y escenas de la vida de la época. La caída de la estirpe Tang y la posterior decadencia de la Ruta de la Seda sumieron a Mogao en el olvido hasta que, el 22 de junio de 1900, un monje taoísta llamado Wang Yuanlu descubrió en la Cueva 17 una de las mayores bibliotecas de la Historia. Sellada durante siglos, esta pequeña gruta albergaba más de 50.000 documentos que contenían sutras budistas y valiosos manuscritos, así como objetos religiosos y artísticos como bordados, seda e instrumentos musicales. Pero debido a la debilidad y a la corrupción reinante durante estos últimos años de la dinastía Qing, varios arqueólogos y aventureros extranjeros expoliaron tan magnífico hallazgo entre 1907 y 1924. Las ignorantes autoridades locales les vendieron incalculables tesoros nacionales a cambio de un puñado de monedas, por lo que buena parte de dichos objetos se puede contemplar hoy en museos repartidos por once país. Tras semejante pillaje, China sólo conserva 8.697 piezas. Aunque los más críticos denuncian dicho expolio y exigen su devolución, otros creen que sirvió para que miles de estatuas y documentos se salvaran de los destrozos cometidos durante la Revolución Cultural (1966- 76) Con esta duda en la cabeza, uno abandona Mogao y, tras pasar por las cercanas y más pequeñas Cuevas de los Mil Budas Occidentales, se despide de Dunhuang en el Lago de la Luna Creciente. En este oasis, rodeado por una impresionante montaña de arena de 1.715 metros (Mingsha Shan) a la que se puede subir en camello, un estanque con forma de luna creciente resiste al desierto. Desde Dunhuang, la Ruta de la Seda continúa al oeste hasta Xinjiang, la región turcófona de donde es originaria la etnia musulmana de los uigures. Allí la Ruta se bifurcaba en un ramal al norte y otro al sur que cruzaban la cuenca del Tarim y el desierto de Taklamakan y dejaban atrás ciudades de leyenda como Turpan, Hotan, Yarkand o Yengisar, famosas respectivamente por su vino, su jade, sus alfombras y sus cuchillos. Ambos caminos desembocaban en la mítica Kashgar, bajo la Cordillera del Pamir y a las puertas de Asia Central antes de continuar su recorrido hacia la lejana Europa. Expolio cultural Desde que en 366 el monje Shamen horadara una cueva y construyera un santuario tras tener una visión de mil Budas, este enclave se convirtió en un paraíso espiritual y cultural Desde el siglo IV hasta el XIV, se cavaron 735 grutas, de las cuales 492 contienen más de 2.000 esculturas pintadas y 45.000 metros cuadrados de arte en sus paredes