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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Patrimonio de la Humanidad. Pretenden, además, que se aplique con carácter retroactivo, de modo que aquellos edificios que posean las características precisas para entrar en un catálogo de especial protección contra incendios tengan la obligación de tomar las medidas que disponga esta ordenanza. La ordenanza incide, también, en la redacción de un protocolo de actuación en casos de obras, reformas o tareas de mantenimiento en edificios singulares en cuanto a ejecución, herramientas y precauciones a tener en cuenta. En este aspecto hay que destacar que algunas de las grandes catástrofes en edificios singulares, como el Liceo o el castillo de Windsor, se produjeron cuando estaban en procesos de reforma. Un capítulo especial va dirigido a la formación del personal. Lo primero que hemos hecho- -declara Muñoz- -ha sido formar a los bomberos, después de varias investigaciones que hemos hecho con técnicos, en el ámbito nacional, del Guggenheim de Bilbao, el Museo de América o La Biblioteca Nacional, y, en el plano internacional, estudiando todo lo que se ha hecho en Francia, en el Louvre, o en Cambridge. Hemos recopilado mucha documentación sobre cómo intervenir en cascos históricos; cómo manipular obras de arte en casos de emergencia y como trabajar con documentación de archivos. Y como colofón tenemos previsto realizar, el 16 de diciembre, un megasimulacro en el Alcázar de Segovia, en el que van a participar un centenar de bomberos Estado en que quedó el Liceo de Barcelona tras el incendio de 1994 tección frente al fuego, y los que dicen conocer estos planes afirman que sólo un 25 de los edificios disponen de esta autoprotección. También comprobaron que, de manera generalizada, los servicios de bomberos no cuentan con departamento de prevención de incendios. Lo más sorprendente de esas conclusiones es que se constató que en ninguna ciudad estaba contemplado, por ejemplo, cómo llevar a cabo la evacuación de obras de arte o archivos, ni si esa labor se puede realizar legalmente. Y, por supuesto, ningún Servicio de Bomberos tiene conexión a alarmas de detección de incendios en estos edificios singulares. Otros obstáculos se refieren a la accesibilidad a los cascos históricos. Aunque la peatonalización la ha facilitado, en parte, se encuentran con barreras como bolardos o mobiliario urbano inadecuados. Y, para remate, generalmente, no existe en estos cascos antiguos un sistema adecuado de tomas de agua y, cuando los hay, no disponen del caudal y la presión necesarios. De todas estas conclusiones surge la necesidad de elaborar una ordenanza que aprobará este mismo mismo mes la Comisión de Protección Civil y Prevención de Incendios del grupo de ciudades ABC Cultura en llamas En la mente de todos están algunas de las catástrofes e incendios que acabaron con el arte, la memoria y la cultura de siglos. Estos son algunos de los más recordados de los ocurridos en fecha reciente: La Fenice de Venecia. Bautizado así porque resurgió de sus cenizas tras incendiarse dos veces (en 1774 y 1836) En 1996 fue de nuevo pasto de las llamas en un incendio provocado por dos electricistas que tenían problemas contractuales. El Chiado de Lisboa. El 25 de agosto de 1988 ardía el histórico barrio lisboeta del Chiado y con él 18 importantes edificios del siglo XVIII. El castillo de Windsor. El 20 de noviembre de 1992 ardía el ala noroeste del castillo- palacio de Windsor, La causa, al parecer, fue por un cortocircuito. Precisamente en esa época se estaba renovando la instalación eléctrica. El Liceo. El 31 de enero de 1994, una chispa de soldadura durante unos trabajos de remodelación arrasaba el Liceo de Barcelona, que había sido inaugurado en 1847. Durante el juicio se constató que el teatro carecía de un sistema efectivo de seguridad. Biblioteca de la duquesa María Amalia de Weimar. El 3 de septiembre de 2004 se producía, uno de los más devastadores incendios para la cultura universal. El fuego en la Biblioteca de la duquesa Ana Amalia acabó con 30.000 libros, entre ellos muchos originales de Shakespeare y 8.000 mapas históricos. Lo que se busca es que todos los bomberos tengan una formación mínima para saber, por ejemplo, cómo trasladar un cuadro o que tengan una sensibilidad a la hora de acudir a un incendio en un edificio con obras de interés cultural Se pretende asimismo que este interés cale entre los vecinos de las zonas mediante información y concienciación. Y se desea crear un grupo de expertos que pueda asesorarnos en casos de emergencia Valga un ejemplo: Antes, si se incendiaba una biblioteca o un archivo, no sabíamos qué hacer con el papel. ¿Lo mojamos, no lo mojamos, dejamos que se queme? Ahora sabemos que es preferible mojarlo para que se apague el fuego y, luego, los documentos los metemos en frigoríficos a determinada temperatura para que no les salgan hongos. Después, los restauradores de papel, con sus técnicas, los podrán ir recuperando. Desde luego, si se queman, se pierde la documentación y se pierde la historia El fin último se resume de forma muy plástica: Queremos acabar con esa imagen de los bomberos entrando a saco, que parece que destruyen más de lo que salvan Formación imprescindible