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14 12 08 ACTUALIDAD El fuego destruyó la Puerta Sur de la antigua muralla de Seúl, el principal tesoro histórico de la capital coreana AP Bomberos POR ÁNGEL PUERTA n materia de incendios hay un vacío legal que permite, por ejemplo, que una catedral tenga prácticamente el mismo tratamiento que una discoteca Así de claro lo explica a ABC Pablo Muñoz del Olmo, jefe de Bomberos y Protección Civil del Ayuntamiento de Cuenca y uno de los principales impulsores de un ambicioso plan para establecer normativas de prevención y protocolos de actuación específicos en la lucha contra el fuego en las ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad, con especial incidencia en la formación de los propios bomberos para que sepan cómo evacuar obras de arte o cómo actuar con el papel en casos de archivos, museos, catedrales o edificios históricos singulares amenazados por el fuego. Cuando un incendio arrasa un patrimonio cultural, desaparece parte de las raíces de nuestra sociedad, de nuestra historia y de nuestra existencia Con estas palabras terminaba su pliego de conclusiones Pablo Muñoz del Olmo, en las primeras Jornadas Internacio- Por amor al arte Los bomberos de las ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad se especializan en salvar archivos y obras de arte en casos de catástrofe. No es lo mismo una catedral que una discoteca E nales sobre protección contra incendios en las Ciudades Patrimonio y en las que, aclara Muñoz, se constató que este vacío jurídico y la falta de protocolos y formación específicos eran prácticamente comunes en todo el mundo. Por eso califica el plan puesto en marcha por los bomberos españoles como una bomba en el sentido metafórico de la palabra. En el recuerdo de todos están incendios que han amenazado al patrimonio histórico y cultural de la humanidad. Desde la Sábana Santa de Turín, hasta el castillo de Windsor. Para las ciudades españolas la alarma saltó con el incendio que destruyó el 23 de enero de 2006 el palacio episcopal de La Laguna, en Tenerife. En cinco horas el fuego arrasó tres siglos de historia y de arte canario. Lo más triste, decía Muñoz del Olmo en su pliego de conclusiones, es que el palacio Ahora sabemos que es preferible mojar los archivos y luego meter el papel en frigoríficos para que no cojan hongos, que dejarlos arder dice el jefe de los Bomberos de Cuenca episcopal se podría haber salvado con tan sólo un detector de incendios que puede costar unos 30 euros A raíz de ese incendio- -nos explica Muñoz- -los alcaldes de las Ciudades Patrimonio deciden que había que hacer algo. Por iniciativa del de Cuenca se organizó un congreso en la ciudad en octubre de ese mismo año En esa reunión se vio la necesidad de evaluar necesidades o carencias. Lo que desembocó en un congreso internacional. Sorprendentemente, comprobamos que no había nada de esta materia en ningún sitio. Ni siquiera en el Vaticano A raíz de ese congreso empezó un duro trabajo de investigación. Se constató que existen planes de protección de cascos históricos que se centran en riesgos como el tráfico, el mal de la piedra y la pérdida de valores culturales y antropológicos, pero nada específico respecto a los incendios. Se descubrió que sólo el 40 de los municipios encuestados dicen conocer si los edificios singulares de los cascos históricos disponen de planes de autopro-