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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Nina Foch Señora del dominio y de la intriga Fría y maquinadora en la pantalla, fue durante toda su vida una maestra en las artes escénicas. Una extraña enfermedad de la sangre acabó con ella el viernes 5 de diciembre, en Los Ángeles POR EDUARDO CHAMORRO na actriz ha de tener muchas tablas, un gran dominio de si misma, y una amplia gama de insinuaciones entre los labios y el entrecejo para ganar temperatura con la edad. Temperatura y gracia, porque todo lo que tenía de distante en sus interpretaciones de grandes damas históricas, lo tenía de graciosa en sus esporádicas visitas a la serie Investigación Criminal para coquetear entre los cadáveres investigados por su hijo y forense en la ficción, un socarrón David McCallum, siempre a medio camino entre el espía novicio y el científico en las nubes. Son casi un centenar las series en las que, de repente, se cuela Nina Foch para que el argumento adquiera nuevo sobreentendido. Fue la dama que asediaba a Gene Kelly en Un americano en París, la sigilosa hija del Faraón que en Los Diez Mandamientos saca a Moisés de entre las aguas, Maria Antonieta en Scaramouche y una intrigante Helena Gabrus en Espartaco. Nació en Holanda, en Leyden, en 1924, hija de un director de orquesta, Dirk Foch, que cuatro años más tarde se establecía en Nueva York y disputaba la custodia de la niña, Nina Consuelo Maud Fock, a su madre, la actriz y cantante americana Consuelo Flowerton. Supo antes de la fama como estrella que del prestigio entre sus iguales. Su debut más convencional y respetable tuvo lugar en 1947, cuando la crítica saludó su aparición como el descubrimiento de una joven particularmente atractiva y dotada para la convicción dramática Pero esas dotes ya las había acreditado en un puñado de películas de terror- -El regreso del vampiro, El grito del hombre lobo, Sombras en la noche... -que la auparon como una especie de reina de la serie B. En realidad, su dominio de una pintoresca variedad de recursos sobre una elegante gama de registros procedía del mejor de sus talentos: la plenitud de su vocación escénica. Siempre supo lo que hacía, lo que quería hacer, lo que más la entretenía y lo mejor para la vibración de su talento. Así lo expuso con claridad en una entrevista U FOTOS: ABC realizada en 2007, un año antes de que una enfermedad llamada mielodisplasia acabara con ella. Mi carrera me ha mantenido muy ocupada durante toda mi vida. Ahora, bien, no creo haber hecho nada más importante que enseñar a trabajar en un escenario. Me refiero a esa tarea que consiste en despiezar cada escena, cada línea de los diálogos, cada golpe de efecto. A eso he dedicado toda mi vida Muchos años después de que abandonara la American Academy of Dramatic Arts donde se formó, y sin descuidar una muy apretada agenda de trabajo en cine, tea- tro y televisión, enseñó durante cuatro décadas artes escénicas para intérpretes y directores en la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California, y, en los Setenta, en el American Film Institute. Su papel en It s my Party, una película de 1996 sobre el SIDA, o su interpretación de una venerable abuela fumadora de marihuana en How to Deal, de 2003, mantuvieron sin desdoro el recuerdo de la gloria alcanzada, por ejemplo, en una sorprendente versión Rebeca de 1938 o del Diario de Ana Frank en 1959. Estuvo casada con un actor, un guionista y un productor. Bordadora con revólver La actriz borda un tapetito de encaje en el alto de un rodaje en 1959 Actriz de cine negro. Mujer fría y calculadora Relato Criminal cine negro clásico, un filme en el que Nina compartía pantalla con Glenn Ford. Papeles así eran ideales para sus mujeres frías y calculadoras Y un dramón Relación Mortal un dramón sobre lo que ocultan las mujeres, en la imagen Nina con Gwyneth Paltrow