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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE por un barco. Una goleta turca por ejemplo. Y mágica. La idea no se le ha ocurrido todavía al ministerio pero no es descabellada; la estrella de San Nicolás ha navegado siempre a bordo de las embarcaciones locales: Que San Nicolás guíe tu timón se desean entre sí los marineros, dada su probada capacidad para apaciguar tempestades vía milagro. Era aún joven cuando mandó un barco con provisiones a remediar una hambruna en un puerto vecino en pleno temporal. Llegar ya fue un milagro. Pero lo fue aún mas que los comerciantes que habían llevado los alimentos los repartieran gratis. Cuando volvieron al barco descubrieron que la carga estaba intacta; cortesía del futuro santo... Nicolás inició así una prometedora carrera profesional en el mundo de los santos generosos. Primero como el San Niklaus de los pueblos del Norte de Europa, holandeses sobre todo, que se lo llevaron a los Estados Unidos todavía vestido de obispo. La publicidad navideña de Coca Cola le cambió luego la mitra por el gorro de piel y el manto por las polainas. el báculo por un saco mágico y la cruz por nada. El obispo de Mira se convirtió en Santa Claus. Y pagano. Lo que está claro es que le gustaban los niños. Resucitó a tres y lo hizo a tiempo: justo antes de ser descuartizados por un malvado carnicero y degustados en la posada local. Le devolvio también la vida a otro que se había caido a un pozo. Y así, prodigio tras prodigio, hasta que en tiempos del emperador Licinio, con las últimas persecuciones contra los cristianos. Nicolás acabó en la cárcel pero convirtió al carcelero. Y ése si que fue un milagro. Su carrera en el Norte de Europa Sobre estas líneas, San Nicolás. Su vestuario recuerda ligeramente al traje tradicional de esta región. Debajo, la iglesia bizantina del siglo IV, varias veces expoliada, donde estuvo enterrado el santo Junto a la costa, el mar rompe contra los acantilados que guardan antiguas tumbas lidias que las olas ocultan o destapan en función de las mareas San Nicolás de Bari, y luego en Papá Noel, avecindado en el lejano Polo Norte. La culpa la tuvo su generoso temperamento. De familia rica, gustaba de ayudar a los demás. Enterado de que un padre estaba a punto de dedicar a sus tres hijas a la prostitución por falta de dote para casarlas, Nicolás se deslizó por la noche hasta la casa y echó una bolsa de oro por la ventana. Dotó a la primera y segunda hermana, pero al intentar hacerlo con la tercera se encontró con que la ventana estaba cerrada. Nicolás no se arredró, trepó por la chimenea y la última bolsa de oro fue a parar junto a unas medias puestas a secar. Desde entonces, primero en su pueblo y luego en el resto del orbe cristiano, se dejan las medias junto al fuego con la esperanza de que caiga algo. Hacia el año 259 Nicolás tenía ya 19 años y quería ordenarse sacerdote y vivir en un monasterio. Pero antes de recluirse distribuyó su herencia entre los pobres y emprendio viaje a Tierra Santa. Volvió a tiempo: los sacerdotes discutían sobre la elección de un nuevo obispo y el debate amenazaba con eternizarse hasta que decidieron designar al primer sacerdote que entrara por la puerta. San Nicolás se convirtió así en obispo. Y como tal, acudió al primer concilio de Nicea- -aquel en que se redactó el Credo que aún rezamos- donde trató de sacar al obispo Arrio de su herejía... a puñetazos. Quizá fue allí donde cosechó la cicatriz en la nariz y mejilla descubierta en reconstrucciones antropométricas realizadas en Bari a lo largo del siglo pasado. En 2007 la antropóloga Caroline Wilkinson, de la Universidad de Manchester, rehizo en un ordenador la imagen tridimensional del santo. De ella se desprende que era bajito, de mandíbula prominente y nariz chata. Calvo y moreno además. De barba blanca y renos nada de nada; como mucho viajaba en barco. RUMANÍA BULGARIA Mar Negro EUROPA RUSIA Cambio de imagen El Ministerio de Cultura turco quiere recuperar esa imagen real del santo, empezando por cambiarle la ropa de invierno por un atuendo más mediterráneo; quizá un conjunto de mitra, pantalón corto, báculo y sandalias. Y los renos podrían reemplazarse fácilmente Estambul Bursa Izmir Efeso Ankara Kayseri Patara Konya TURQUÍA Diyarbakir IRÁN IRAK Km 400 Adana Mar Meiterráneo SIRIA 0 En Mira, donde vivió el santo, se alza la clásica estatua de un Papá Noel gordinflón y envuelto en pieles, que contrasta con los más de 40 grados que se alcanzan en verano En 1087, 67 marineros italianos que se dedicaban al contrabando por la zona se llevaron sus restos a Bari. Fue un robo dice Muammer, de la Fundación Santa Claus Para saber más Oficina de Turismo de Turquía Jesús del Valle, 20 Bajo 28004 MADRID ESPAÑA Tel: 91 531 81 96- 91 521 69 02 Fax: 91 522 09 98 www. pasionturca. net