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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Con el agua hasta las rodillas ha habido que caminar estos días por Venecia, donde las aguas nunca habían subido tan alto en los últimos veinte años de agua dulce de las faldas del suelo veneciano que había provocado su paulatino hundimiento. Así se pudo detener tal fenómeno, pero los centímetros perdidos ya no se podrán volver a recuperar. Para aliviar las continuas inundaciones de la ciudad se aprobó la construcción de un faraónico proyecto consistente en la construcción de diques levadizos en las tres bocas de conexión de la laguna con el mar Adriático. El plan, que será operativo en 2014 y que costará 800 millones de euros, no convence a los geólogos que consideran que para que sea amortizable la inversión habría que cerrar sus compuertas a menudo- -ya que los 80 centímetros de agua en San Marcos ya se ha convertido en algo normal durante el agua alta otoñal -lo que provocaría una paralización de la economía de la ciudad ya que los barcos no podrían entrar en puerto. No hay que olvidar que Venecia no es sólo turismo, sino sobre todo industria- -señala Trincardi- por lo que la presión de los empresarios previsiblemente hará que cada vez se cierren menos las compuertas. La pregunta entonces será: ¿Merecía la pena gastarse tanto dinero? Más convencido de la utilidad del proyecto está el alcalde de Venecia, el filósofo Massimo Cacciari, quien afirmó a ABC que tal proyecto será resolutivo aunque confirmó que los diques no podrán estar cerrados durante mucho tiempo porque se bloquearían las actividades del puerto, fundamento de la economía ciudadana Además, añade, si no se abrieran las compuertas, se impediría la renovación del agua y se convertiría la laguna en un depósito contaminado Cacciari conoce bien la realidad de Venecia y es consciente de que la subida de la marea, después de todo, no supone un grave problema para los ciudadanos, que están acostumbrados a vivir con el nivel de las aguas a 120 centímetros. El problema es que las previsiones del futuro señalan que el nivel del mar va a seguir aumentando, por lo que, con los años, la ciudad se podría inundar a diario De ahí la necesidad de contar con un proyecto como el señalado de los diques. Las obras de éste siguen su camino, aunque las inundaciones que se propone combatir en el futuro también afectan al desarrollo de las mismas. Los venecianos, no obstante, están habituados a vivir en esta época con el agua por encima de las pantorrillas. Por la ciudad hay distribuidos altavoces que alertan de una subida del nivel del agua horas antes de que ésta se produzca. Y en esta ciudad, además, los boletines informativos y meteorológicos se siguen como un ritual casi sagrado. Hay una línea abierta de información telefónica y un sistema de alarma por mensajes de móvil. De esta forma, cada ciudadano activa su sistema de protección- -señala el alcalde- coloca barreras en las puertas de casa y en las tiendas, se calza las botas especiales de agua, y se habilita una pasarela de madera de 4 kilómetros instalada en la parte más hundida de la ciudad. El ritmo de vida se ralentiza, pero en algunas horas todo vuelve a la normalidad Estamos acostumbrados, la vida sigue comenta una veneciana mientras hace la compra con el agua a la altura de las rodillas como si esta fuera la cosa más natural del mundo. Algo parecido piensan los comerciantes de la ciudad, que, tras las inundaciones de esta semana, decidieron lanzar una oferta promocional de vacaciones llamado irónicamente Venecia agua alta La idea fue del presidente de la Asociación veneciana AP de hosteleros, Franco Maschietto, quien explicó que la inspiración le vino por la polémica y los alarmismos exagerados lanzados por la prensa, porque el agua alta ha existido siempre, y no es para que se hayan anulado miles de reservas Quizá ahora las reservas se dupliquen a sabiendas del peligro de desaparición que corre la ciudad. Una perspectiva que preocupa también a la Unión Europea, que en un informe sobre el calentamiento global advertía de que Venecia podría desaparecer en pocos decenios Las conclusiones de un grupo de expertos de la ONU indican que, de no poner remedio inmediato, la ciudad conocerá en los próximos años aluviones, enfermedades, y la desaparición del 30 por ciento de sus especies vivas. En realidad, todo el continente se va a ver afectado: más árido el sur, más lluvioso el norte y en ambas partes cada vez más catástrofes naturales. Pero, fatalistas predicciones al margen, Venecia vive su día a día cercada de agua. Se valoran daños, se anuncian compensaciones económicas y los turistas hacen fotos sin parar de los canales, las góndolas, los palacios... No vaya a ser que, en una de estas tormentas, la ciudad se hunda para siempre.