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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE La resistencia contra ETA La hija mayor de Isaías Carrasco, asesinado por ETA en marzo, ha asumido desde aquel día la ineludible misión de llevar consuelo a quienes sienten el mismo dolor que vive su familia TEXTO: JULIÁN MÉNDEZ e acompaño en el sentimiento. Sandra Carrasco, la hija mayor del concejal del PSE asesinado por ETA en Mondragón, ha hecho suya esa frase hasta cargarla de sentido. El pasado miércoles estuvo en las calles ensangrentadas y tristes de Azpeitia para acompañar en el dolor a la familia de Ignacio Uría. Allí, a solas, echándose de nuevo el terror a la cara; casi a la misma hora y en un escenario casi idéntico al que le arrebató a su padre. Luego, cogió el coche y se fue a trabajar. A la cabina de peaje de la autopista. La misma que ocupó su padre durante años. Sandra Carrasco se ha impuesto una tarea. Cualquier otra chica de barrio, quizá, habría optado por el olvido, por adormecer el dolor con el silencio del tiempo y los parches de amnesia del calendario. Sandra, no. A buen sitio han ido a parar los pistoleros. Ella ha gritado ¡no me escondo! Y su ejemplo es todo un símbolo del futuro. Ayer, nada más oír la noticia, agarró el coche, montó a su madre, Marian Romero, y condujo hasta Azpeitia, con la piel de gallina. Llegaron de las primeras. Con sencillez desbordante- soy la hija de Isaías Carrasco, asesinado por ETA Sandra entró en el bar Kiruri y buscó con los ojos a los familiares. Es muy fácil distinguirlos, hundidos como están por la pesada losa del asesinato y del dolor impuesto. Sandra se acercó a ellos. Posee, dicen, una desbordante capacidad para transmitir cariño. Tiene sólo 20 años. No es la primera vez. En mayo, Sandra Carrasco T cuando una bomba reventó el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano (Álava) Sandra pilló el coche y corrió hasta la capilla ardiente donde se velaba el cuerpo aún caliente de Juan Manuel Piñuel. Quienes estaban allí la vieron avanzar, joven y valiente, para fundirse en un abrazo largo y sincero con María Victoria Campos, la viuda recién llegada de Málaga. Intercambiaron algunas frases sencillas, nada de cumplidos de compromiso. Humildes palabras de consuelo que son el mejor de los bálsamos en esas horas de pesadilla. Sólo quien habla desde el corazón puede llegar a los corazones. Sandra tiene 20 años, un par de piercings en la cara, dos hermanos pequeños, el pelo negro, una afición heredada en la masa de la sangre por el Athletic y la tarea de no esconderse. Sandra tomó conciencia de ello en aquella primera madrugada viscosa, cuando, tras lavar la sangre de sus manos, compuso un texto pesado, demoledor, que lanzó a un mundo paralizado. Cobardes han sido, que no tienen cojones clamó su voz en mitad de la plaza barroca de Mondragón, tan acostumbrada a años de silencio. Y que estoy muy orgullosa de mi padre y sólo puedo decir que han sido unos hijos de puta gritó al mundo. Todo un símbolo Capacidad para dar cariño Hoy es el emblema de una juventud que ya no se calla, que se niega a que el daño que les han hecho desaparezca en el fondo de la memoria como en un sumidero sin fondo Sólo los familiares de las víctimas de ETA saben lo doloroso que es enfrentarse de nuevo al horror, a esos corros silenciosos donde el tiempo parece haberse estancado Sandra Carrasco, en Azpeitia IGNACIO PÉREZ Ese día Sandra dió comienzo a una nueva vida. Hoy es el emblema de una juventud que ya no se calla, que se niega a que el daño que les han hecho desaparezca en el fondo de la memoria como en un sumidero sin fondo. Sandra Carrasco es la cara que anuncia el poder arrollador de la compasión. Te acompaño en el sentimiento. La frase, lo saben todos los que han tenido que pasar por ese trance, se usa como una muleta, para balbucir palabras de consuelo cuando no se nos ocurren otras mejores. Es un salvavidas. Pero la hija del concejal Isaías Carrasco nos enseña que al horror hay que ponerle cara y nombre, día y fecha, colores y vestidos. Sólo los familiares de las víctimas de ETA saben lo doloroso que es enfrentarse de nuevo al horror, a esos corros silenciosos donde el tiempo parece haberse estancado como una niebla. Cada vez, siempre, les toca revivir la misma desazón, la misma miseria sin horas ni esperanza. Sandra se ha impuesto la tarea de repartir consuelo. Y de aparecer en las fotos con esa mirada decidida que dice tantas cosas sin necesidad de abrir los labios. La chica del barrio obrero de San Andrés, en Arrasate, la vecina de la calle de las Navas de Tolosa, no se calla. Un aviso: su aliento y su cariño, estarán siempre al lado de quien lo necesite. Porque Sandra Carrasco te acompaña en el sentimiento, amigo.