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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE se jura no volver a sus casas. Encuentra refugio en el santuario de Syed Ali Hajveri y se gana la vida haciendo peonadas en el campo, trabajo que encuentra denigrante y que abandona para iniciarse en la delincuencia urbana. En uno de sus viajes a la ciudad paquistaní de Rawalpindi para comprar armas establece contacto con Jamaat- ud- Dawa el brazo político de la organización Lashkar- e- Taiba (LeT) y a los pocos meses decide enrolarse en uno de sus campos de entrenamiento. Allí queda impresionado por las supuestas atrocidades cometidas por India que le muestran en las películas que proyectan sobre Cachemira y se hace fiel seguidor de los sermones de Hafiz Mohammad Saeed, fundador y líder espiritual de LeT. Con el paso del tiempo sus capacidades destacaron sobre las de sus compañeros y fue seleccionado junto a otros diez para un curso más específico, que incluía entrenamiento en navegación, y cuyo objetivo era atacar Bombay. El premio era irrechazable: el triunfo sobre India y una cantidad en metálico de 1.250 dólares para su familia, si moría como un mártir, una cantidad que Azam no habría podido nunca soñar reunir en sus escasos veinte años de vida. La presunta confesión de Azam a la Policía- -filtrada a la prensa en diferentes versiones- -es la única fuente que manejan los medios locales para esclarecer las causas del ataque. La primera de las declaraciones que trascendió fue la pertenencia de los yihadistas al grupo Lashkar- e- Taiba (LeT) organización con base en Pakistán que lucha por la anexión de Cachemira a ese país. Ya antes de conocerse este dato, las autoridades indias habían acusado a su vecino musulmán de ser la mano en la sombra que habría organizado una operación que, según la confesión de Azam, habría empezado en los campos de entrenamiento de LeT al norte de Pakistán, de donde el grupo se trasladó a Rawalpindi, y de allí a Karachi, de cuyo puerto partieron en un barco pesquero rumbo a Bombay. Con una mochila cada uno en la que llevaban siete cargadores con cincuenta balas, ocho granadas de mano, un fusil AK- 57 (hermano mayor del mítico AK- 47 soviético) una pistola automática y varios kilos de frutos secos- -también LSD, cocaína y esteroides, según declaraciones de un agente policial al diario The Telegraph este comando formado por diez terroristas puso en evidencia las lagunas en materia de seguridad de India. Desembarcaron en Maachchimar Nagar, se dividieron en parejas y pusieron en marcha una operación de yihad urbana que llevaban un mes planificando y que logró lanzar nueve ataques en una hora Los terroristas iban equipados con dispositivos Blackberry provistos de GPS, teléfonos satélite Thuraya y discos con imágenes captadas desde el espacio Azam era un pequeño delincuente urbano que fue captado en Rawalpindi, cuando se disponía a comprar armas, por una organización yihadista con base en Pakistán y ocupar tres puntos clave del sur de la capital financiera india. Junto a las armas, estos diez hombres también portaban auténticas oficinas portátiles. Según declaraciones policiales, iban equipados con dispositivos Blackberry provistos de GPS que les ayudaron a ubicarse y desplazarse rápidamente a sus objetivos. Disponían de cedés con imágenes de satélite del área de Colaba- -similares a las ofrecidas por el popular programa Google Earth- -y hablaban por medio de teléfonos satélite Thuraya. Cada uno portaba varias tarjetas SIM para ir cambiándolas y de esta forma burlar el control de comunicaciones de la Policía. La reivindicación de esta operación, por otra parte, se realizó vía email y, como los investigadores supieron más tarde, el mensaje salió desde un ordenador de Lahore, en Pakistán. Este despliegue en las comunicaciones ya superaba por un amplio margen a los medios de los que disponían unas fuerzas de seguridad indias que necesitaron casi tres días para acabar con este pequeño comando yihadista. Por un lado está la cara india del ataque, la que afectó a la estación Chatrapati Shivaji y que responde más o menos al patrón tradicional de terrorismo que hemos sufrido en India, y por otro el lado internacional. Nunca se había ataca- 1.250 dólares para la familia do a extranjeros y mucho menos a judíos. Se abre una nueva etapa, la yihad a base de guerrillas locales nacida en Irak y que también han sufrido ciudades como Madrid o Londres se ha convertido en Bombay en una especie de guerrilla global. Se trata ahora de células bien preparadas que lo mismo que han hecho en esta ciudad, lo pueden exportar a cualquier parte del mundo advierte el analista Pramit Pal Prakash. Esto es la yihad global llevada a las ciudades y en forma de guerrillas. Los suicidas se inmolan y nada más, allí se acaba todo, pero para hacer esto es necesaria una preparación previa y la coordinación entre muchas personas opina Daveed Gartenstein Ross, columnista de The Mumbai Times Los servicios de espionaje estadounidenses habían advertido a India del peligro de un ataque terrorista desde el mar contra hoteles y centros de negocios en Bombay exactamente igual que el lanzado hace ahora una semana. Advertencia que los indios aseguran no haber recibido nunca y que finalmente se cumplió. Con la célula de Azam fuera de juego, el resto del comando también se dividió en parejas, siguió con el plan y atacó el café Leopold, célebre entre los extranjeros, los dos hoteles más famosos de la ciudad, Oberoi y Taj Mahal, y el centro cultural y religioso judío ortodoxo Nariman, perteneciente al movimiento ultraconservador del rabino Lubávitch. Mientras el pánico se adueñaba del distrito de Colaba de la capital, la zona colonial y auténtica joya de la corona de la antigua colonia in (Pasa a la página siguiente) Teoría de la conspiración AFP dkot en Pakistán para intentar entrevistar a la familia del detenido, pero en ninguno de ellos- -el más grande no supera los cinco mil habitantes- -conocen a esta persona, ni hay familia que tenga esos apellidos. The Economic Times el gigante de la prensa económica india cuyas oficinas se sitúan frente a la estación de Chatrapati Shivaji que atacó Azam, llegó a donde no pudo la todopoderosa BBC y publicó un perfil completo del joven yihadista, que responde a los parámetros clásicos del yihadista tipo. Hijo de Mohd Amir Iman y de Noori Taj, el pequeño Azam, el tercero de cinco hermanos, nació en el seno de una familia pobre en el Faridkot punjabí que dista 50 kilómetros de la ciudad de Multan. Los problemas en casa le obligaron a dejar la escuela sin acabar la educación básica y a los trece años se trasladó a Lahore para vivir con su hermano mayor. Cuatro años después, con diecisiete, discute con su padre y hermano mayor y Imagen captada por una cámara de seguridad que muestra a dos de los atacantes AP