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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA Hablar con los menos malos POR EDUARDO SAN MARTÍN a operación terrorista en Bombay se produce justo cuando a la música de la guerra global contra el terror se le empieza a poner otra letra, más sutil. La naturaleza real de los perfectamente planificados ataques que se han perpetrado en la capital económica de la India- -una nueva vuelta de tuerca del terrorismo jihadista internacional, con base en países extranjeros; o un fenómeno que puede explicarse exclusivamente en clave interna- obligará a modular en un sentido u otro esa nueva letra, pero parece inevitable ya que la estrategia de la comunidad internacional contra el terrorismo islamista incluya matizaciones importantes. O eso es lo que expresan, cada día con mayor insistencia, expertos, gobiernos y comandantes militares sobre el terreno, que llegan a dos conclusiones: no hicimos bien en meter a todos los islamistas radicales en el mismo saco; y no podemos ganar todas las guerras que hemos emprendido contra ellos. Así que, nuevo mot d ordre: negociar. Primero fueron los jefes milita- L res en Afganistán (el general Carleton- Smith, jefe de las fuerzas británicas en aquel país, hace ya casi dos meses: No vamos a ganar esta guerra Empezó a sugerirse entonces, por los propios militares pero también por sus gobiernos, la necesidad de hablar con los talibanes menos malos. Karzai ya está en ello, en conversaciones patrocinadas por Arabia Saudí, y los países que participan en la misión internacional en Afganistán han asumido oficialmente la nueva doctrina bajo el eufemismo de esas otras estrategias a las que se refería Moratinos hace unos días. En esa misma perspectiva, Irán será rescatada pronto del eje del mal al que fue recluido por George Bush. Influyentes columnistas y expertos en política internacional norteamericanos le habían venido preparando el terreno a Barack Obama. Ya elegido, el nuevo presidente incluye como prioridad en su agenda volver a hablar con Irán después de 30 años. No sin contrapartidas, y siempre que Ahmadinejad renuncie a las cómodas rentas que obtiene en casa por el acoso del Satán americano. Y ahora, en plena movilización internacional contra los piratas del Índico, hay quien hace examen de conciencia sobre la política de Occidente respecto de Somalia, país de acogida de los modernos tigres de Mompacen. Y vienen a la memoria la desastrosa misión de la ONU en aquel país (1992- 1994) y la utilización de tropas etíopes para derrocar, hace un par de años, a los llamados tribunales islámicos a los que ahora se echa de menos. Conclusión: hay que atraerse a la causa de la estabilización del país a los islamistas más presentables, si es que todavía queda alguno. ciación y el entrenamiento de las tropas americanas. Nos encontramos, pues, ante la paradoja de que el presidente Obama cobrará los réditos de una política a la que se opuso firmemente cuando era candidato y tendrá las manos libres para aplicar la nueva letra a la guerra internacional contra el terror que se libra en Afganistán, su prioridad confesada en seguridad exterior. Aviso a navegantes obre eventuales alianzas con empresas rusas del petróleo, extraigo este aviso a navegantes de Josef Joffe, director de Die Zeit: En cuanto a Rusia sigue siendo verdad la ocurrencia de Helmut sobre la Unión Soviética: un Alto Volta con armas nucleares. De acuerdo, hoy ya no son solo los misiles. El poder del Kremlin proviene también (y de hecho de una forma más efectiva) de esos oleoductos que han enganchado a Europa al petróleo y el gas ruso. A pesar de todas sus fabulosas riquezas, Rusia sigue siendo una especie de país tercermundista cuyo bienestar e influencia fluctúan con el precio del petróleo Para Putin, Medvedev y compañía, los productos energéticos son una palanca de poder. Y un 30 por ciento en la más importante compañía energética española no es una participación irrelevante. www. abc. es blogs san- martin S La paradoja de Irak laro que eso mismo, hablar con los menos malos ya se experimentó en Irak, con resultados esperanzadores. Cuando el secretario de Estado Robert Gates, que va a ser confirmado por Obama, y el general David Petraeus idearon una nueva estrategia contrainsurgente en Mesopotamia, los demócratas pusieron el grito en el cielo porque requería un aumento de tropas. Y no prestaron demasiada atención a la segunda parte de la operación: atraerse a la población civil y hablar con los menos malos de entre la insurgencia suní. El resultado fue el movimiento Awakening (Despertar) cuyas brigadas han pacificado algunas de las provincias rebeldes con el apoyo y, sobre todo, la finan- C