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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE PUNTO Y SEGUIDO Los calcetines de Esperanza POR PILAR CERNUDA enían algo de patético aquellos calcetines grises que calentaban pies calzados con zapatos abiertos blancos, propios de temperaturas cálidas. Esperanza Aguirre hizo una descripción minuciosa, acertada y dramática de los minutos que vivió en aquel hotel infernal, y el dato de sus pies desnudos pisando charcos de sangre, pies que cubrió con los calcetines grises que le dieron en el avión, perfilaron una imagen precisa de lo que debió vivir. Su relato permitió conocer la dimensión de la angustia que sufrieron los españoles que tuvieron la T mala fortuna de encontrarse en el momento equivocado en el lugar equivocado, Bombay. Nuevamente el terrorismo, el terrorismo que no cesa. Mientras escuchábamos a la presidenta madrileña era inevitable recordar que un par de días antes Al Qaida había hecho público un comunicado en el que incluía a España entre los países que debían ser atacados por sus hordas fanatizadas. Pésima noticia y pésimos días para quienes vivieron en primera persona los atentados y ataques de los muyahidines en Bombay. Otro nombre del PP ha tenido protagonismo estos días, Antonio Basagoiti, que ha decidido iniciar la precampaña electoral, con el argumento de que el que da primero da dos veces. Va a por todas, está empeñado en mandar al PNV a casa y que dejen de ocupar Ajuria Enea. Cuando ve escepticismo en sus interlocutor recurre a una frase que no deja de tener su aquel: ¿Qué es más sorprendente, un negro en la Casa Blanca o un lehendakari del PP? De momento el 20 de enero habrá un negro en la Casa Blanca, pero a pesar del buen ánimo de Basagoiti parece lejana la fecha en que un miembro del PP gobierne en el País Vasco. Sin embargo, atención a este candidato. Le han visto buscando votos por el Goierri, territorio comanche donde los haya, feudo de los batasunos pata negra. Surgen nuevos rumores sobre el entorno de Rajoy, unos cuantos dirigentes y ex dirigentes del PP juegan con la idea de meter baza en la sucesión, pero se ve difícil deshacerse del actual presidente del partido, incluso en el caso de que ocurra lo que muchos creen que sería el fin de Rajoy, que perdiera las europeas de junio. Entre otras razones porque no se percibe un acuerdo de dirigentes regionales para apoyar un candidato alternativo. Una cosa es que respeten a Esperanza Aguirre y a Ruíz Gallardón, y otra que estén dispuestos a respaldar a una u otro en el caso de que decidieran dar el paso al frente. Cuando hablas con históricos de Valencia, Galicia, Andalucía o las dos Castillas, te hacen reflexiones muy parecidas: sólo se gana con un partido unido, y hoy por hoy ni E. A. ni A. R. G. concitan unanimidades. Ni siquiera si Rajoy decidiera retirarse a sus cuarteles de invierno y apoyara públicamente a uno de ellos. El gobierno, mientras tanto, presentando soluciones para apaciguar la crisis. Y sin acertar. TIRA Y AFLOJA Por César Oroz NO SIEMPRE ES DOMINGO De tú a tú POR XAVIER PERICAY tú, a qué piso vas? Subíamos en el ascensor de casa y el niño, que todavía era muy niño, le había cogido gusto a eso de apretar el botón. Y claro, como en el ascensor- -un viejo trasto sin memoria, de hace un montón de años- aparte de nosotros, iba también embutida una señora mayor, que vivía un par de pisos más arriba, el niño quería saber quién bajaba antes. O, lo que es lo mismo, si tenía que apretar primero un botón u otro. Sobra decir que los padres estábamos orgullosos de lo Y bien que asimilaba el crío todas esas habilidades. Aun así, nada más llegar a casa, tuvimos que reconvenirle por su pregunta. ¿A quién se le ocurre tratar de tú a una vecina a la que apenas conocía? ¿A qué venía tanta confianza? ¿No le habían enseñando en la escuela que existe una cosa llamada respeto, o buenas maneras, o educación- -el nombre no hace la cosa- que se manifiesta, en gran medida, mediante el tratamiento? Pues no, no se lo habían enseñado. Peor: le habían enseñado que eso del tratamiento era una antigualla. Y lo habían hecho por vía de ejemplo, que constituye, en definitiva, la forma más eficaz de enseñar algo. En la escuela pública, y no tan pública, todo el mundo se llamaba de tú. No importaba la edad, el nivel o la categoría; no importaba si uno era alumno, maestro, director o conserje. Allí no había clases, ni de un tipo ni de otro. Sólo una gran hermandad. La renovación pedagógica así lo requería. Y la renovación pedagógica, claro está, no era sino el primer estadio de un proceso de renovación infinitamente mayor. De todo esto hará unos veinte años. Mucho tiempo, sin duda. El suficiente, como mínimo, para que la sociedad española- -y en especial la urbana, donde el núcleo familiar cada vez ejerce menos contrapeso- -haya ido resquebrajándose a marchas forzadas. El espejismo de la igualdad ha hecho fortuna, hasta el punto de que ya se ha vuelto habitual la imagen de un camarero- -joven, por lo general- -soltándole a un cliente de edad indefinida, en la terraza de un bar, el correspondiente ¿Qué te pongo? O la de un locutor telefónico, de una empresa cualquiera, recurriendo al tuteo para comunicarse con su desconocido interlocutor. O la del propio presidente del Gobierno- -siempre atento a los ismos y a los seísmos de la moda- -dirigiéndose por televisión, con el tú de rigor, a unos ciudadanos a los que no ha visto en su vida. La educación tiene mucho que ver con la distancia que alcanzamos a poner entre nosotros y los demás. De ahí que ignorar esa distancia tratando a todo el mundo de tú signifique estar renunciando, a un tiempo, a la educación misma. Aunque, si bien se mira, no parece que a nadie preocupe semejante renuncia. Y así nos va, claro.