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30 11 08 LA IMAGEN Música en alta fidelidad TEXTO: PEDRO TOUCEDA FOTO: JAVIER GALEANO (AP) s difícil imaginar a Cuba sin música, porque no hace falta poner la radio ni calzarse los casquitos del mp 4 para oír su sonido incesante. Esas señales que se envían al cosmos con la intención de contactar con alguna supuesta civilización son innecesarias, pues aunque algunos dicen a modo de chanza que si existieran los extraterrestres serían gallegos, también hay quien opina que si nos viniesen a visitar lo harían bailando salsa con todo el aderezo de azúcar que le ponía Celia Cruz al invento. Y hasta Celia Cruz queríamos ir a parar, en la deriva de estas líneas, pues lo de la fidelidad del título- -para quien no haya pillado el doble sentido- -se refiere no sólo al concepto concerniente a la calidad del sonido, sino también al nombre del dictador que rige una isla donde la libertad de expresión no existe, donde el que desentona con el régimen se tiene que ir con la música a otra parte. Eso le sucedió a Celia Cruz en los años 60; ella fue quizás la primera en cometer infidelidad con Fidel. Otros la siguieron, pero la mayoría de los grandes músicos que tuvo y tiene Cuba han sido fieles o condescendientes con el régimen. Los tres chicos que vemos en la imagen parecen un signo de que los tiempos están cambiando. Pero la triste realidad es que nada ha cambiado. Y, si no, que se lo digan al rockero cubano Gorki Águila. El líder del grupo Porno para Ricardo ha sido recientemente enjuiciado por algo que el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, calificó de verdadera aberración. Águila fue procesado por peligrosidad social predelictiva. Es decir, una especie de falta previa a la consumación del delito. Las letras de sus canciones tienen la culpa. Menos mal que esta vez no tuvo que ir a prisión. Un régimen experto en propaganda como el cubano sabe crear espejismos, aprovechar festivales como el Metal City de Santa Clara para intentar maquillar los horrendos actos que se siguen cometiendo en sus sótanos. Pero si el muchacho rapado asistente al festival no llevará grabado en su cabeza al Che sino a un infiel del sistema, sería un seguro candidato a cantar algún día el Rock de la cárcel junto a Gorki Águila. E