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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Principales fuerzas irlandesas Soldado irladés de los Tercios Españoles en Flandes Regimiento de Irlanda e Hibernia Oliver Cromwell para sofocar los motines a sangre y fuego. La nueva derrota provocó la fuga de otros 34.000 hombres dispuestos a enrolarse en las unidades de Flandes. Más héroes para la maquinaria de guerra española. El éxodo irlandés continuó con la Guerra Jacobita que enfrentó al católico Jaime II, depuesto Rey de Inglaterra, y al protestante Guillermo de Orange. La Batalla del Boyne de julio de 1690 supuso la consagración de la preponderancia de los protestantes en Irlanda. Todavía hoy los orangistas norirlandeses la festejan con marchas y hogueras. Pero esta guerra tuvo otras consecuencias, como la Flota de los Gansos Salvajes (The Flight of the Wild Geese) que partió en 1691 para luchar en Francia y el continente contra los adversarios de jacobitas y católicos. Así fue como el término Gansos Salvajes acabó usándose para referirse a los muchos irlandeses que han servido bajo una bandera extranjera. La Nación Irlandesa, pues así se la llamó, fue acogida en España por la común fe católica y por su arrojo militar. Se respetaron los títulos nobiliarios y se les reconoció igualdad de acceso a cargos políticos y militares. Ricardo Wall fue Secretario de Estado; Alejando O Reilly, gobernador de Madrid; Juan O Donoju, último virrey de México; en la capital hay una calle dedicada a Leopoldo O Donnell, militar que llegó a ser Grande de España; Ambrosio O Higgins fue virrey del Perú y la bodega Domeq la fundó el irlandés Patrick Murphy. Quizá el ejemplo más paradigmático de héroe nacional hispano irlandés sea el General Luis de Lacy y Gautier, capitán general de Cataluña durante la Guerra de Independencia que acabó siendo fusilado por levantarse contra el absolutismo de Fernando VII. Su abuelo era coronel inspector de los tres regimientos de Infantería irlandesa. El Irlanda, el Hibernia y el Ultonia, compuestos originariamente por irlandeses reclutados en su propio país. Sin embargo, tras la prohibición en 1745 de las levas en Irlanda para ejércitos extranjeros, sus componentes eran irlandeses de segunda o tercera generación. Aunque no por eso dejaron de morir en España soldados nacidos en aquella isla; se estima que de allí procedían el 40 de las tropas de Wellington que vinieron a luchar contra Napoleón. Estas unidades hispano- irlandesas de casaca azul y arpa céltica como emblema, participaron en las muchas guerras que libró España en el XVIII y XIX. Sus éxitos más importantess fueron ante los ingleses en la batalla de Pensacola de 1781, que supuso la conquista española de la Florida americana, y ante los franceses en la Guerra de Independencia. El regimiento Ultonia se significó en la defensa del Castillo de Gerona y hoy su bandera es custodiada en el ayuntamiento. El regimiento Irlanda participó en la defensa de Tarifa y el Hibernia en la de Santander. Sin embargo, a pesar de tan distinguida hoja de servicios todas las unidades extranjeras, incluidas las irlandesas, fueron disueltas en 1818. En un pub de Galway llamado Murphi s me topo con un anciano que asegura haber luchado en la Guerra Civil Española. En este país siempre hay que estar precavido frente a la inventiva inagotable de los aficionados a la Guinness. Es como si el lúpulo tostado combinado con el nitrógeno que se usa para darle espesor a la espuma hiciera fermentar en los consumidores habituales la más descabellada imaginación. Para sondear qué grado de fiabilidad hay, le pregunto si fue uno de los doscientos cincuenta brigadistas de ideología socialista de la Columna Connolly. El anciano pone cara de espanto y lanza un torrente de palabrotas irreproducibles. ¿Acaso fue uno de los setecientos legionarios de la XV Bandera reclutada por el General O Duffy, jefe del estado mayor del IRA, comisionado de la policía irlandesa y líder del partido político Fine Gael? En 1936, O Duffy organizó una recluta de voluntarios católicos para luchar contra el comunismo ateísta en la Guerra Civil Española. Sólo puso una condición: no lucharía contra las aspiraciones separatistas de vascos, gallegos y catalanes. El anciano vuelve a lanzar un torrente de improperios. Por supuesto que él no fue nunca un fascista de los camisas azules. Él ha sido buscador de perlas en el Océano Pacífico, explorador antártico, miembro del IRA, comunista utópico y voluntario en la lucha contra el fascismo en la Guerra Española. Lo que ocurre, hijo confiesa con la voz turbia por la edad y el alcohol, es que la guerra contra el fascismo en España resultó ser una lucha contra la religión católica. Y eso no estaba bien, al menos para un irlandés decente. Así que en cuanto vi profanaciones de iglesias y ejecuciones de religiosos, me dije, Charlie, esto no es lo tuyo, y en cuanto pude salí por Cataluña, eso fue en enero del 37 Agradezco al viejo la información y me despido. La lluvia recibe mi escepticismo en la calle. Si lo que acabo de oír fuera cierto, mi nuevo amigo no podría ser otro que el Capitán Charles Mc Guinness, quien narrara su decepcionante experiencia en el periódico de Dublín Irish Independent. Pero Mc Guinness desapareció en 1944 cuando regresaba al Polo Sur y tendría hoy 114 años, y aunque los anuncios digan que la cerveza negra es buena para la salud, me parecen a mí demasiados años para un ganso, por muy salvaje e irlandés que sea. General O Duffy, líder nacionalista irlandés. Batallón Británico Realidad e imaginación Héroes hispano- irlandeses Batalla de Pensacola Los regimientos hispano- irlandeses tienen una destacada ctuación en la batalla de Pensacola frente a los ingleses. Una ción que supuso la conquista española de la Florida americana 1781 cía una ascendencia demasiado gloriosa hasta que comprendí que no se referían a las palmípedas, sino a los héroes que por hambre o religión sirvieron en ejércitos extranjeros. Héroes como Owen Roe O Neill, descendiente del Conde de Tyrone, Hugh O Neill, uno de los pocos jefes de clan que ayudó a aquellos desdichados marineros españoles a pesar de las amenazas de Isabel I. Los O Neill lucharon incansablemente contra los ingleses, pero en 1607 fueron derrotados y tuvieron que escapar junto a muchos nobles en la denominada flota de los duques. Miles de aguerridos soldados irlandeses se encontraron de pronto sin patria y sin una maldita guerra en la que pelear. El consejero de Felipe II, Diego Brochero de Anaya, recomendó reclutarlos porque además de no ser herejes, ni el frío ni el mal comer los mataría ya que están acostumbrados al mal tiempo y al hambre. Diego los conocía bien porque los primeros soldados irlandeses ya sirvieron en la guerra de los 80 años (1568- 1648) que enfrentó a holandeses y españoles. Aunque habían sido reclutados para apoyar a los rebeldes, una vez en Flandes se pasaron al bando español por razones religiosas. Los exiliados de 1607 formaron un nuevo regimiento irlandés en los Tercios Españoles de Flandes comandado por los miembros del clan O Neill. Owen Roe O Neill intentó infructuosamente que Felipe II le diera apoyo militar para fundar un reino católico en Irlanda bajo protectorado español. A pesar de la negativa, O Neill se alzó contra los ingleses en la revuelta católica de 1641 que motivaría otra tonelada de lastimera literatura de pub con la llegada del todavía hoy odiado El consejero de Felipe II, Diego Brochero, recomendó reclutar en los Tercios de Flandes a miles de exiliados irlandeses, ya habituados al hambre y otras inclemencias ABC Fernando Rubio