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30 11 08 ACTUALIDAD E. Brandeisz Elza Brandeisz, la mujer húngara que ocultó a la familia del judío Guerra Mundial, recuerda a sus 101 años ese trágico episodio TEXTO Y FOTO: VANESA SUVALSKI. SOPRON (HUNGRÍA) ENVIADA ESPECIAL l que salva una vida salva el mundo entero Así reza una milenaria enseñanza del Talmud, la interpretación rabínica del Viejo Testamento. Nada más natural para Elza Brandeisz, una anciana húngara que acogió en su casa a la madre del multimillonario George Soros desde la invasión nazi de Hungría, en marzo de 1944 y hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial y al propio Soros durante tres semanas. Así los salvó de una probable muerte, de ser deportados a un campo de concentración por su condición de judíos. Nacida el 18 de septiembre del año 1907 en Budapest, de madre protestante y padre católico. Con 101 años a sus espaldas, Elza creció en un hogar donde la pobreza era el pan de cada día. Nunca tuve dinero hasta que comencé a trabajar recuerda esta bailarina de profesión que tuvo que dedicarse a dar clases de gimnasia rítmica cuando los comunistas prohibieron su arte en los años 50 del siglo pasado. Elza recibe a ABC en su modesta casa bajo el cobijo de un árbol centenario en Sopron, una ciudad de 56.000 habitantes al oeste de Hungría, cerca de la frontera con Austria. Una única habitación sirve de salón, dormitorio y pequeño museo con los recuerdos de toda una vida. En las paredes agrietadas cuelgan las fotos artísticas de su época de bailarina, de sus alumnos, y de la familia Soros en pleno. Allí conserva todos sus recuerdos. También el diploma de Justo entre las Naciones un reconocimiento de su heroica labor que le concedió en 1995 Yad Vashem el Museo y Centro de estudios sobre el Holocausto en Jerusalén. Los 101 años de los que hace gala no le han quitado el brillo de sus ojos claros ni la gracia en sus movimientos. Elza no se considera una heroí- La mujer que salvó a Soros de los nazis multimillonario George Soros de la persecución nazi durante la Segunda E na ni mucho menos, ni siquiera se jacta por haber puesto en peligro su propia vida. Cree haber hecho lo que debía. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Nunca tuve miedo. Mi madre era protestante, muy creyente. Y salvar a esa gente fue un designio de Dios. Como lo fue el que no nos llegase a pasar nada malo Y así fue. Durante esos largos meses Elza, junto a su familia, vivía en Almadi, una localidad a las orillas del lago Balaton, al oeste de Hungría y alejada de las deportaciones de las que estaban siendo objeto los cientos de miles de judíos de Budapest. A través de una amiga, también bailarina, conoció a Erzebet Soros, a la que acogieron en casa, protegieron y ayudaron a adquirir una nueva identidad acordando un nuevo nombre para ella e incluso dándole lecciones de catecismo y enseñándole cómo transcurría la Misa para que pudiera pasar más fácilmente por cristiana. La señora Soros llegó con lo puesto, sólo traía un traje y un abrigo encima. Se hizo pasar por cristiana, y así se dio conocer a todos. Iba conmigo a Misa e incluso quiso que el cura la bautizara relata. Como hablaba también alemán la usaron como traductora para el ejército nazi recuerda. Incluso nos bañábamos juntas en el lago revela como quien hace una travesura, y explica que no necesitaron mantenerla oculta todo el tiempo en su casa, ya que al haberse hecho pasar por no judía podían llevar una vida relativamente normal dentro de los límites de aquellos tiempos infames. Por suerte nadie sospechó nada asegura aliviada. George Soros, de entonces 14 años, encontró Nunca tuve miedo. Mi madre era protestante, muy creyente. Y salvar a esa gente fue un designio de Dios. Como lo fue el que no nos llegase a pasar nada malo resguardo en casa de la familia Brandeisz durante tres semanas. Tiempo suficiente para generar un vínculo afectivo con la familia que duraría generaciones. György- -nombre original de Soros- -era un joven muy simpático, rubio, alto, muy educado. Al igual que su madre era encantador describe la mujer. Siempre que lo necesité ahí estaba para ayudarme... Aunque yo tampoco necesito mucho asegura Elza, quien nunca permitió que el magnate le hiciese grandes regalos. De hecho ella sigue viviendo de su magra pensión estatal desde que se jubiló en 1963. Sólo aceptó una donación del multimillonario de unos 400.000 euros no para ella, sino para la escuela de gimnasia y danza rítmica en la que enseñó durante toda su vida. La ex bailarina fue invitada por la familia Soros cuatro veces a Estados Unidos, la primera de ellas en 1969. Y el con-