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30 11 08 ACTUALIDAD En la escuela POR MILAGROS ASENJO FOTO: HERAS De la cruz a la teoría del caos La sentencia que obliga a un colegio público a retirar los crucifijos de las aulas ha suscitado una nueva polémica que puede conducirnos al absurdo de querer prohibir cualquier símbolo ideológico, político o cultural: nombres de escuelas, patrones de instituciones o belenes en Navidad L a sentencia del Juzgado de Valladolid que ordena al colegio público Macías Picavea a retirar los crucifijos de sus instalaciones ha suscitado multitud de interrogantes y la sensación de que se ha abierto un portillo para que todo aquel que esté en desacuerdo con un símbolo, religioso o no, ideológico, político o simplemente cultural tenga ahora la posibilidad de borrarlo del mapa. Una controversia que no tiene por qué ceñirse al crucifijo y que podría extenderse al nombre del colegio, al de una calle, un teatro, un hospital o los belenes de Navidad. A cualquiera de todos esos símbolos cargados de significado que nos rodean en nuestra vida cotidiana. En definitiva, que con la coartada de la libertad de conciencia alcancemos la perfecta teoría del caos y el absurdo. Con este precedente, ¿no puede cualquier ciudadano argumentar ante los tribunales que la ideología del filósofo, político o artista que da nombre a un lugar público no coincide con la que en conciencia defiende y pedir que se retire? Javier María Pérez- Roldán. jurista del Centro Tomás Moro, considera que podríamos llegar al absurdo de denominar las calles con números o letras para evitar conflictos de esa naturaleza. Se pregunta también qué será de nuestra cultura y de nuestro futuro si los jóvenes no conocen las raíces de su civilización. ¿Habrá que impedir también que acudan al Museo del Prado? donde abundan los cuadros de asunto religioso. De hecho y apelando a la Ley de la memoria Histórica, el Consejo Escolar del Estado ya aprobó a principios de este año, con los votos de la izquierda, una iniciativa del Sindicato de Estudiantes por la que instaba a la Administración a retirar los nombres de centros educativos dedicados a personas o hechos relacionados con el franquismo. Pero, ¿a quién molestan los crucifijos? A juzgar por las opiniones de padres y profesores, a muy poca gente por no decir a casi nadie. En la escuela no existe una guerra de los crucifijos como da a entender la polémica suscitada por la sentencia de Valladolid. En unos centros se mantienen los símbolos religiosos y en otros no, sin que existan iniciativas a favor o en contra. Se trata de una polémica artificial que en nada beneficia a la escuela, especialmente, a la pública señalan responsables de varios centros educativos. Algunos juristas atribuyen el fallo judicial a errores de interpretación. Así, Javier María Pérez- ¿Por qué no quitar el nombre de Picavea? La Asociación Cultural de la Escuela Laica apela a la libertad de conciencia para justificar la petición de retirar los símbolos religiosos. Reclamación ante la que el Centro Jurídico Tomás Moro se pregunta por qué no se solicita en aplicación del mismo derecho el cambio de nombre del colegio público Macías Picavea, origen de la polémica sobre los crucifijos. Es necesario recordar- -dice una nota del Centro- -que la defensa por parte de Macías Picavea de la desobediencia civil, o las afirmaciones xenófobas expuestas en su libro El problema nacional. Hechos, causas y remedios donde trata de justificar el atraso español por imaginadas limitaciones raciales, podría determinar la animadversión que en algunas conciencias puede provocar el uso de su nombre para bautizar un centro educativo Una madre del colegio Macías Picavea protesta contra la decisión del juez ICAL