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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Jan Krugier Psicoterapia de las obras maestras Resistente antinazi, superviviente de los campos de concentración, coleccionista de arte y casi albacea de Pablo Picasso. Murió a los ochenta años en Ginebra, el sábado 15 de noviembre POR EDUARDO CHAMORRO FOTO ERNESTO AGUDO uentan que aquella tarde, en la sala de Sotheby s, en Londres, el aire se hizo hielo al iniciarse la subasta del cuadro Le peintre et son modèle pintado en 1963 por Picasso. En un extremo del recinto, el multimillonario David Nahmad miraba con avidez taimada aquel lienzo por el que estaba dispuesto a dejarse las pestañas. En el extremo opuesto, vestido de punta en blanco, apoyado en su sempiterno bastón con empuñadura de plata sobre el que brillaba un flequillo blanco, Jan Krugier, hijo de un modestísimo coleccionista de arte judío polaco, aguardaba el momento de superar con su puja la de Nahmad. Pero no pudo ser. El multimillonario hizo su oferta y a su rival se lo llevaron los demonios. Siete millones y medio de libras esterlinas no sólo superaba todo lo pagado hasta entonces por una pintura tardía de Picasso... Era también mucho más de lo que Krugier disponía para ganar aquel duelo: cuatro millones de libras que le sirvieron de consuelo veinticuatro horas más tarde, cuando las pagó para llevarse otro Picasso tardío: Homme a la pipe assis et amour Eso ocurrió en 2006, cuando Krugier, un coleccionista de arte moderno con galerías en Ginebra y Nueva York, dejó bien claro el desprecio que le merecían los multimillonarios que sólo compran obras de arte para exhibir la rutilante omnipotencia de su fortuna. Es de lo que acusaba, por ejemplo, a un coleccionista de arte moderno tan notable como Charles Sattchi. El coleccionismo- -subraya Krugier- -es una psicoterapia. Es mi manera de intentar reconciliarme con mis semejantes y poder vivir con una memoria que me atormenta Janick Jacob Krygier nació de padres judíos en Radom (Polonia) el 12 de mayo de 1928. Trece años después era el joven patriota antinazi, el correo que trasladó escondida en su mochila la bomba que voló el hotel Bristol de Varsovia. Los nazis arrestaron a la familia un año más tarde. Fue testigo de la matanza en una sola noche de 8.000 prisioneros en Auschwitz- Birkenau. La marcha de la muerte le puso fuera del alcance de las tropas rusas. Los británicos le liberaron del campo de Bergen- Belsen en abril de 1945. Era el único superviviente de entre los suyos. La vida le compensó debidamente. Adoptado por una rica familia suiza pudo estudiar arte en Zúrich y en París, donde se hizo amigo de Giacometti, quien, junto con Matisse, consiguió convencerle de que lo suyo no era la pintura sino su venta. Samuel Beckett y Peggy Guggenheim apoyaron el consejo. No intentes pintar, Jan- -le dije- ron- No conviertas tu angustia en agonía El buen ojo heredado de su padre, en cuya colección había algún soutine y algún chagall, junto con un par de certeros matrimonios- -el primero con una heredera del tabaco; el segundo con Marie- Anne Poniatowska, dama de regio linaje- -le facilitaron el establecimiento de una red excelente de contactos. Su relación con Marina Picasso, nieta del artista, le permitió la exclusividad en la venta de una magnífica picassiana. Visitante de ARCO y prestamista ocasional- -al IVAM, por ejemplo- su colección de modernos como Seurat y Cezanne alcanzó finalmente a los antiguos como Poussin y Rembrandt. Su casa en Ginebra siempre tenía las persianas bajadas. La penumbra protegía sus tesoros. C Jan Krugier contempla una obra expuesta en Arco- 2004